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Por Javier Saúl / Enviado especial
MAR DEL PLATA.- "Lo más difícil es matar al jugador". Respira profundo y explica el por qué. "Siempre es complicado terminar un ciclo y al otro día ponerse en la vereda de enfrente", cuenta Jorge Elgueta, el entrenador de Sarmiento Santana Textiles, uno de los equipos participantes del Súper 8 de la Aclav. "Al inicio de la temporada sentía que tenía que demostrar eso, que había matado al jugador. Las ganas siempre van a quedar, pero hay que dejarlo atrás", agrega. Cambiarán las funciones, pero algo se mantiene a lo largo de su vida: Elgueta sigue siendo "El Negro", el deportista nacido en tierra sanjuanina y con 24 años de carrera al servicio del voleibol.
En Chaco encontró el lugar para poder pensar con calma en el día después. Tras anunciar su retiro en junio del año pasado, en Sarmiento encontró la continuidad, la posibilidad de sumarse a un proyecto, aunque esta vez con el buzo de entrenador. "Sigo vinculado al voleibol gracias a Jorge Capitanich [Gobernador de Chaco], que creyó en el proyecto y apuesta por este proceso", explica.
"Acá se necesita un proceso, pero el proceso no es inmediato. Según nuestros parámetros, la campaña que estamos haciendo es muy buena, pero nuestro objetivo es la Liga Argentina", avisa, como para entender el por qué del rendimiento de un equipo que no logró superar la etapa de grupos del Súper 8. "Nosotros jugamos a quedar entre los ocho, a entrar al playoff, por eso nos enfocamos en la Liga Argentina y por eso traje chicos de Chaco para probar acá", dice, mientras planea las charlas y clínicas que tiene pensado hacer por la provincia, con la intención de "que siga creciendo el voleibol de Chaco".
Como jugador, Elgueta empezó su andar a los 16 años, en el club UVT. Después, pasó por UNSJ, Obras Sanitarias y explotó en Europa. España, con dos Liga de Campeones bajo el brazo, Italia, Alemania y Grecia, donde le otorgaron el premio de mejor jugador de la Liga, fueron parte de su aventura por el Viejo Continente. Dice, que su materia pendiente fue no haberse retirado jugando en San Juan. Su último paso por la Liga Nacional fue en La Unión de Formosa, equipo que terminó tercero, detrás de Bolívar y UPCN. Con 274 puntos positivos fue la tercera pieza del conjunto formoseño que más puntos obtuvo en el torneo, sólo por detrás del opuesto Alexander Moreno y Marcos Milinkovic.
Su nombre guarda estrecha relación con la selección argentina. Con la camiseta albiceleste debutó en 1994 y jugó hasta 2007. Mundiales, Juegos Olímpicos, Panamericanos y Ligas Mundiales forman parte de su extenso currículum.
"El tiempo mínimo del proyecto de Sarmiento es de tres años. La idea es seguir trabajando, seguir creciendo. Somos un cuerpo técnico joven, con mucha experiencia en el juego, pero no como entrenadores", comenta Elgueta, quien todavía mantiene físico y rasgos de un jugador en actividad. Con 40 años, impacta la pelota en los entrenamientos como si fuera un pibe. Es pura potencia y también lo es dirigiendo. Gesticula, se ríe, aplaude, pone cara de malo, protesta y hasta se divierte. Un todoterreno que está haciendo sus primeras armas en un equipo que también camina por su primera temporada en las ligas mayores.
Con una interesante mixtura de experiencia y juventud dentro del equipo, "El Negro" cuenta en su plantel con dos ex compañeros del seleccionado como Alejandro Spajic y Javier Soldi. ¿Cuesta dirigirlos o simplifica el trabajo? "Hay que diferenciar las cosas", pone el freno rápidamente. "Más allá de dirigir a ex compañeros, uno tiene que saber manejarlos. A favor tiene que uno le conoce sus caprichos, sus tiempos, su juego. Pero también ellos tienen que entenderme cuando los dejo afuera. Todos tenemos que acoplarnos para que las cosas salgan bien", sostiene.
Elgueta sabe que cuando aprenda a manejar eso, aprenderá a ser entrenador. "Yo sólo me dedicaba a jugar", recuerda sobre un pasado en el que no se imaginaba del otro lado de la línea. "Como entrenador llega un momento en el que te podés cansar al intentar que todo esté en armonía, que todos te escuchen. Pero es un gran desafío, me han dado una oportunidad muy grande y la quiero aprovechar", se entusiasma. Precavido, sabe lo difícil que es matar al jugador y que ser entrenador "no es nada fácil".


