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Mate en mano y con la serenidad "zen" -como el mismo bien lo define-, Julio Velasco se prestó a un diálogo con canchallena.com para contar algunas de las particularidades de su método de entrenamiento que le permitió ser múltiple campeón con Italia y luego de su periplo por Italia, España, República Checa e Irán desembarca para dirigir la selección de su país.
"Gran parte de mi método es desatar y sacar hacia afuera capacidades que los jugadores tienen adormecidas porque siempre hay algo que los lleva de la mano. El método supone que cada joven tiene capacidades que hay que fomentar para que funcionen. Como pasa con los hijos a los que llevo de la mano, pero ¿cuándo es que paro?".
En su llegada a la Argentina, el legendario entrenador de 62 años deja toda una impresión: "Creo que el del entrenador es un trabajo muy pragmático La diversidad es un valor en todos los aspectos. Entonces quiero que los equipos argentinos, los juveniles y menores de selección jueguen a su estilo y no como la selección de Velasco".
"Yo no vine a cambiar el voley sino que vine a entrenar la selección argentina, que me basta y me sobra. No quiero una línea de arriba para abajo. El entrenador debe crear un clima diferente y democrático, y no una verdad que baje de arriba. Quiero jugadores como los de voley playa que se autoentrenen y sean protagonistas de su crecimiento", señaló enfático.
Se muy bien que si pierdo me van a mascarar. Igual yo estoy más allá del bien y del mal a los 62 años.
"Que tenga un currículum muy importante no quiere decir que voy a agarrar de la mano a cada uno y los voy a llevar a la victoria; no funciona así. Lo importante es tomarse su tiempo para encontrarle la vuelta a cada jugador. Nosotros, los técnicos, tenemos que seducir a los jugadores: tratar de encontrar la clave individual para cada uno", en una comparación con la seducción que se juega en el amor.
Y luego dejó lo que supone una clave para el trabajo diario: "Cuando un jugador quiere algo, lo hace y considera importante. La clave es convencerlo y hacerle ver que el problema de mejorar técnica y tácticamente es un problema suyo".

La adaptación con los jugadores y el ambiente de trabajo también es uno de los aspectos a tener en cuenta que, en lo personal, viene de la mano de un perfil bajo ideal para este momento: "Hay que bajar los decibeles y, en lo personal no hago ningún tipo de proclama de que voy a resolver todos los problemas del voleibol argentino . No porque sea un tipo de perfil bajo sino porque ya se ha hablado demasiado, con tantas discusiones, que es tiempo de trabajar".
"Estoy tratando de entender todo lo que pasó en el voleibol argentino pero que no me influya demasiado para empezar sin prejuicios sobre nadie. Creo mucho en dar una oportunidad a la gente. Me preocupa más esta fuerza de la historia del deporte y espero no terminar igual. La salida de todos los técnicos de la selección fueron tortuosas", analiza con frialdad Julio Velasco.
Me gustaría mucho darle una contribución a la Argentina como lo he dado en otros países porque sería un fin de carrera muy lindo.
"No se buscan los problemas y se buscan los culpables. No estoy diciendo que los que estuvieron antes lo hicieron mal, porque no es una crítica al pasado. Las cosa paradójica es que todos los entrenadores que fueron 'serruchados' en la selección, antes y después lograron grandes resultados en sus carreras. Y en esto hay que sincerar con los jugadores, que a veces son los primeros que 'serruchan' y van a hablar con los dirigentes. Ganamos y perdemos como equipo", continuó el DT.
No obstante, el técnico afirma que quiere una visión positiva y que sale de su estado zen cuando para justificar la mediocridad escucha la frase 'Avisale a Julio que volvió a la argentina'. En este sentido aclara: "Toda mi energía está en mejorar el equipo. Todo lo demás me resbala y por eso digo que vine zen. No es mi preocupación cambiar la filosofía del argentino. Se muy bien que si pierdo me van a mascarar, pero no me importante. Igual yo estoy más allá del bien y del mal a los 62 años. Me gustaría mucho darle una contribución a la Argentina como lo he dado en otros países porque sería un fin de carrera muy lindo".

"No nos sirve hablar de lo que no tenemos y no podemos modificar. Yo cree el 'Plan Altura' en Italia y en las selecciones menores y juveniles se ha hecho un trabajo extraordinario, pero el problema real es que ¿no tenemos jugadores altos o no jugamos lo suficientemente bien? Y que, por lo tanto, hay equipos que juegan mejor que nosotros", realiza el propio Velasco como pregunta retórica.
"Es lo que hay es una definición mundial que escuché miles de veces. Pero yo la tomo en el sentido español que supone hacer lo máximo con los elementos presentes y no para justificar sentarse a esperar que pase el tiempo y no hacer nada", añade Velasco que por sus experiencias mundiales en cada definición brinda un ejemplo de vida.
Ganamos y perdemos como equipo. El siempre y el nunca son dos palabras que no me gustan.
"Cuidar el vestuario que es propio es una premisa. Lo quiero ver espectacular y espléndido. El gimnasio tuvo modificaciones: pintura de blanco, pulir el piso, arreglar la iluminación y sacar las jirafas de básquet que no se usaban desde hace 20 años. Las máquinas de saque siguen en la aduana por un problema para ingresar al país, junto a la infraestructura deportiva de otras federaciones" , es su mensaje en el inicio del ciclo en Argentina.
"El siempre y el nunca son dos palabras que no me gustan. No diría que nunca tendría un equipo con dos atacantes por las puntas, porque de hecho lo tuve en Piacenza y fuimos subcampeones y la gran sorpresa de la A1. Pero por las características de la Argentina, tenemos que tener buena recepción para jugar rápido y aprovechar la calidad de nuestros armadores porque no tenemos atacantes físicos y de pelota alta", añade con respecto al juego.

"Es una pregunta descontada que no tiene una respuesta tan fácil que me costó varios años poder encontrar una respuesta. Hay dos puntos importantes: 1) Identificar e interpretar la situación en el momento. Esta es una operación racional que hace el cerebro de forma inconsciente a una velocidad superior a cualquier 'computer'. 2) Luego de identificar e interpretar la situación buscar en el disco rígido las opciones para resolverla. El error puede no ser técnico sino que se trata de la imposibilidad para descifrar una solución para esa circunstancia", relata.
Hay jugadores que apenas hablan bien y en la cancha son sensacionales.
"Por ese motivo en los entrenamientos hago mucho hincapié para que cada jugador piense sobre cada acción de juego. Hay muchos músicos que tocan bárbaro y no saben interpretar las partituras. Me importa a nivel social que el jugador estudie y se forme pero la inteligencia en el deporte es específica para resolver los problemas de juego. Hay jugadores que apenas hablan bien y en la cancha son sensacionales", dice casi como definición de vida.

"El tiempo de la Argentina es hasta los Juegos Olímpicos de Río. Después no me puedo plantear el más allá. Pienso con bastante preocupación el dejar de entrenar a pesar de que tengo muchos intereses. Desde que tengo memoria trabajo siempre en grupo y nunca hice nada solo", cuenta.
Pienso con bastante preocupación el dejar de entrenar. Desde que tengo memoria trabajo siempre en grupo.
Y luego, con cierta angustia en su voz relata: "Pensar en escribir libros o dar conferencias solo me pone un poco nervioso porque tengo el ejemplo de mi mamá (maestra, viuda y con tres varones) que siempre se quiso jubilar y cuando lo hizo los primeros dos años fue una florcita y después se fue a pique. Yo trabajo desde que salí del secundario".
<b>Este domingo, en la Revista: Julio Velasco, el pensador del juego. Una entrevista sobre liderazgo, aprendizaje y trabajo en equipo con el entrenador argentino que quiso ser filósofo y cambió la historia del voley en el mundo.</b>



