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RÍO DE JANEIRO.- “A ver... ¿Cómo traduzco batacazo? Es una palabra que a los argentinos nos gusta mucho. Es dar una gran sorpresa...“, le dice Julio Velasco en inglés al único periodista ruso que se quedó en la conferencia de prensa para intentar entender razones. Hay otro cubano, que intuye lo que se viene y le pide más precisiones al capitán Luciano De Cecco sobre la manera en que le jugaron a Rusia. “Fuimos agresivos en defensa y en el contraataque. Sacamos bien, les creamos dificultades. Ellos juegan un voley muy físico. Con eso le creamos muchos inconvenientes...“.
A ver... ¿Cómo traduzco batacazo? Es una palabra que a los argentinos nos gusta mucho. Es dar una gran sorpresa"
Fueron las primeras reflexiones de técnico y capitán luego de un triunfo de rueda de grupos en los Juegos Olímpicos Río 2016, pero incorporado a la secuencia de los logros argentinos en el voleibol olímpico. Ideas frescas en un momento de desborde. Antes estuvo el festejo en la cancha, el abrazo emocionado de Facundo Conte con su mamá para el que recorrió todas las plateas. Su gran presente tiene un valor agregado: llegó en un año que se había complicado por las recurrentes lesiones.
Lo que pasó en el Maracanazinho, el polideportivo techado del Maracaná, es equivalente a lo que Juan Martín del Potro hizo hace dos días contra Novak Djokovic. Sólo que se supone que las potencias del voleibol, por lo general con dominios que se arrastran de décadas y con escuelas formativas que garantizan renovación constante, son inalcanzables hasta el final de los tiempos. Eso era hasta ahora.
Así se vivió el punto final en el estadio:
#Voleibol Así se vivió la victoria de la selección argentina ante Rusia, campeón defensor, en el Maracanazinho. pic.twitter.com/baht5Zs2gT&— LA NACION Deportes (@canchallena) 9 de agosto de 2016

Rusia es el campeón de Londres 2012. Tiene a jugadores experimentados y un recambio siempre acorde a sus necesidades. Le falta Dimitri Muserski, el gigante de 2.18 metros, lesionado, que dio vuelta la final contra Brasil hace cuatro años. “Crecí admirando el voleibol ruso. Primero como jugador y luego como técnico. Nos da mucha satisfacción ver que se le puede ganar a un equipo así. Bloqueamos muy bien. Pero a estos equipos no se les puede ganar por arriba, entonces la clave fue la defensa nuestra“, enfatizó Velasco.
Su tarea ahora es poner las cosas en su lugar. Usar la euforia del triunfo contra Rusia para el partido que sigue, contra Polonia, el próximo jueves a las 15. “Ahora llega el momento de la humildad. Esto nos da confianza. Eso se consigue con el trabajo permanente. No hay algo en especial para decirle a los jugadores. Ellos saben cómo tienen que hacerlo en cada cosa situación que deban atravesar en los Juegos. Cuando se entrenan, cuando están en la Villa, cuando comen... Estamos contentos. Pero ya se cierra Rusia y abrimos el partido siguiente“.
El batacazo se esperaba para los cuartos de final. Llegó antes. Traducirlo al inglés para que se comprenda el corazón de su significado es complicado. Tanto como ganarle a Rusia al voleibol en los Juegos Olímpicos. Pero todo es posible.

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