¿A cuánto vender las entradas para Boca-River?

Juan Carlos de Pablo
(0)
18 de noviembre de 2018  

Encuentros futbolísticos entre Boca y River , como conciertos sinfónicos dirigidos por Daniel Barenboim en el Teatro Colón , plantean la cuestión de a cuánto deben venderse cada una de las entradas. Como resulta claro que los organizadores tienen que enfrentar varios objetivos, la pregunta es: ¿están esos objetivos en conflicto? Si lo están, ¿qué criterio deberían utilizar?

Al respecto consulté al norteamericano Simon Rottenberg (1916-2004), quien en 1956 publicó un trabajo titulado "El mercado laboral de los jugadores de béisbol", considerado el trabajo fundacional de la economía del deporte.

-En la citada monografía usted menciona la diferencia que existe entre el caso del deporte y el del resto de los bienes.

-Efectivamente. La competencia entre equipos de béisbol, o de cualquier otro deporte, es diferente de la que existe en otros sectores. Si un fabricante de zapatos es tan superior al resto que se convierte en un monopolista, claramente gana. Pero un equipo necesita de otros para jugar. Consiguientemente, desde el punto de vista del funcionamiento del sector en su conjunto, conviene que las diferencias entre los equipos no sean muy grandes. Por la misma razón, conviene que los equipos ganen, pero no por mucho.

-Yendo a un caso extremo, es necesario que existan otros equipos para jugar.

-Así es. Si recuerdo bien, Julio Grondona convenció a Néstor Carlos Kirchner de la conveniencia de estatizar la transmisión televisiva del fútbol mostrándole que, por falta de fondos, el campeonato podía no arrancar, porque una parte importante de los equipos estaban fundidos. En otros términos, en ausencia de dinero público, en vez de "fútbol para todos" lo que hubiera existido habría sido "fútbol para nadie". Obviamente que Kirchner aceptó la propuesta por otros motivos.

-¿Cómo deben fijarse los precios de las entradas para un partido como Boca-River?

-No existe un criterio único y los ingresos para los clubes serán diferentes dependiendo del que se utilice. Comencemos por aquel que maximiza los ingresos.

-¿Cómo se implementaría?

-El club pone en una pantalla cada una de las localidades disponibles, los interesados, por su parte, indican cuánto están dispuestos a pagar y el club asigna cada una de ellas al mejor postor. La institución se puede asegurar que efectivicen el compromiso exigiéndole a cada postulante que pague por adelantado, comprometiéndose a devolverles el importe a quienes no resulten elegidos.

-Fantástico, ¿cuál es el problema, entonces?

-Que Mauricio Macri, el papa Francisco, Daniel Angelici y Rodolfo D'Onofrio también tendrán que competir, teniendo que verlo por televisión si ofertaron menos que otros.

-¿Qué tal vender todo, reservando unas pocas entradas para personas "ilustres"?

-Parece lógico, pero observe que se comienzan a sacrificar ingresos y además se plantea la cuestión de quiénes son considerados ilustres. Por ejemplo, ¿los integrantes de las denominadas barras bravas?

-De cualquier manera, desde el punto de vista cuantitativo, el principal conflicto entre ingresos y compromisos tiene que ver con el tratamiento de los socios de los clubes.

-Es probable, aunque todo suma, dirían los tesoreros de las instituciones. Pues bien, Boca o River pueden poner en una pantalla cada una de las localidades disponibles, pero aclarando que para poder comprarlas hay que ser socio.

-En cuyo caso, en principio, recaudaría menos que si no pusiera esa condición.

-Depende, porque los clubes podrían permitir que los socios revendieran las entradas que compraron, o que no lo pudieran hacer. En principio, la primera alternativa a los clubes debería generarles más ingresos que la segunda, porque -sabiendo que las pueden revender- algunos socios estarían dispuestos a ofrecer más dinero. En la medida en que este "mercado secundario" no se implemente de manera perfecta, implicará una redistribución de ingresos de los clubes a algunos socios.

-¿Y si no se permitiera la reventa y esto pudiera ser efectivamente fiscalizado?

-Los ingresos de los clubes mermarían más, y más todavía si en vez de una suerte de subasta se colocara un precio uniforme, inferior al que permitiría llenar el estadio. Porque esto implicaría quedar muy bien con los socios que consiguieron las entradas, frustrando al resto de la hinchada, generando desabastecimiento, riñas e intervención policial.

-¿Todo esto por un partido de fútbol?

-Todo esto por verlo en vivo. La tecnología moderna permite ver por televisión, en transmisiones de muy buena calidad, no solo Boca-River, sino también Roland Garros, el abierto de golf de los Estados Unidos y la temporada lírica del Metropolitan de Nueva York, con diferencias de precios abismales con respecto a lo que hay que pagar por asistir a los estadios o teatros. Es más: uno puede ver "enlatada" la mejor presentación de La Bohème del mundo, pero no está seguro de que ello ocurra en la próxima presentación en vivo, cuando concurra a su teatro de ópera favorito. Pero por lo que se observa, tanto en el plano deportivo como en el cultural, son cosas muy diferentes y se paga por ello.

- Don Simon, muchas gracias.

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.