A los mercados emergentes les espera un camino lleno de baches

Charles Forelle
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22 de enero de 2014  

2013 fue un mal año para los mercados emergentes que estuvieron pendientes de la reducción del estímulo económico en Estados Unidos. Este año, el pronóstico es aún más complejo.

El péndulo del crecimiento global se aleja de los mercados emergentes y se acerca a EE.UU. e incluso a la atribulada Europa. Los flujos de capital alguna vez robustos están disminuyendo. Y años de una expansión con el acelerador a fondo han dejado a algunas mercados emergentes con fundamentos económicos poco firmes, en general los países que importan más de lo que exportan.

En resumen, tras años de distorsión debido a crisis y a reacciones a las crisis, el mundo vuelve a equilibrarse. Para los mercados emergentes, esto significa un camino lleno de baches.

Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank, dice que las economías emergentes de Asia, en particular, necesitan priorizar inversiones a más largo plazo pero de menor rendimiento, como las de infraestructura, y aceptar un crecimiento menor. El noreste de Europa necesita consumir más mientras que el sureste del continente necesita consumir menos. "Todos están entrando a una nueva etapa", observa.

Los inversionistas están muy conscientes de la tormenta. Los mercados emergentes están saliendo de un año con un rendimiento pésimo que se destaca en medio de un entorno de alzas en los precios de los activos y un creciente apetito por el riesgo en casi todas partes.

Durante los últimos 12 meses, el índice de acciones de mercados emergentes MSCI, en dólares, ha caído 10%; el índice de bonos soberanos de mercados emergentes de Merrill Lynch ha bajado 17%.

El Promedio Industrial Dow Jones ha subido 20% y el Stoxx Europe 600 ha avanzado 17%. El Nikkei de Japón ha registrado un aumento de 47% e incluso ajustado a la caída del yen ha subido 26%. Los activos riesgosos como los bonos corporativos de alto rendimiento en Europa han tenido un buen desempeño, pese a la caída de los emergentes.

Parte de la incertidumbre provino de la decisión de la Reserva Federal de EE.UU. de reducir su programa de estímulo monetario. Los inversionistas que habían colocado el exceso de efectivo en inversiones en mercados emergentes (debido a que las compras de bonos del Tesoro por parte de la Fed habían reducido los rendimientos) pusieron reversa. Entre junio y diciembre de 2013, los inversionistas retiraron US$89.000 millones de fondos de acciones y bonos de mercados emergentes, según EPFR Global, un proveedor de datos cuyas cifras cubren muchas, aunque no todas las inversiones (La Fed planteó la reducción del estímulo a fines de mayo). En los dos años previos, los inversionistas habían apostado US$155.000 millones. Los rendimientos de bonos soberanos de largo vencimiento se han disparado en los mercados emergentes, superando el alza en los retornos de los bonos del Tesoro que se produjo tras la reducción del estímulo. Los precios de los bonos caen cuando los retornos suben. Pero los problemas van mucho más allá de lo que decida la Fed.

Los inversionistas ahora huyen sobre todo de países con amplios déficits de cuenta corriente, entre ellos los llamados Cinco Frágiles: Brasil, India, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. El grupo depende de dinero extranjero para cerrar la brecha. La incertidumbre política es otro lastre. Los países sumidos tanto en problemas políticos como económicos, como Turquía —, que lucha con un déficit de cuenta corriente y un escándalo de corrupción— tienen lo peor de los dos mundos.

Para los extranjeros, unas divisas débiles dificultan las decisiones de inversión, incluso si ha hecho que el valor de las acciones de los mercados emergentes se vea favorable comparadas con las de EE.UU. y Europa. "El problema es que va a perder más dinero con la moneda de lo que ganará con la inversión", dice Jakobsen.

Salman Ahmed, estratega global de renta fija en Lombard Odier Asset Management en Londres, dice que los inversionistas necesitan una estrategia matizada. En el corto plazo, "no habrá apuestas sobre clases de activos", dice. "Será país por país". Ahmed dice que mercados como México, donde la economía es más equilibrada, son opciones esperanzadoras. Turquía, por ejemplo, no.

A largo plazo, sin embargo, los mercados emergentes son atractivos. "En ningún mercado emergente encontrará los ratios de deuda-PIB que se ven en Europa", dice. "Estos países no están para nada cerca de los problemas que tuvieron en 2003 o a fines de los 90".

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