Acumular desequilibrios, la gran causa de las crisis recurrentes en el país

Roberto Cortés Conde
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15 de septiembre de 2013  

¿Por qué las reiteradas crisis económicas argentinas? ¿Por qué en la Argentina las crisis se repiten? Algunas veces fueron el resultado de shocks externos. Otras, la mayor parte de las veces, de la acumulación en el tiempo de desequilibrios internos (monetarios, fiscales y de cuentas externas) que terminaron explotando. Las crisis fueron el modo de resolver conflictos que tuvo la sociedad argentina, paralizada por su incapacidad de decidir quién pagaría los costos de la vuelta a la normalidad.

Las crisis de la primera mitad de siglo XX se debieron a la primera guerra y a la crisis internacional de 1930. Las de la segunda mitad, en 1949, 1951-1952, 1959, 1962-63, 1975-76, 1981-82, 1989-90 y 2001-2002, fueron el desenlace de crecientes desequilibrios macroeconómicos, más graves a medida que se hacían mayores. Una descripción de su recorrido comienza (como en 1946) con una expansión del gasto y del dinero que responde a un estímulo externo con mejores precios de exportación y mayores ingresos para el país y el fisco (que éste aumenta al gravar las exportaciones). Ello le da al Gobierno réditos políticos y le permite armar una importante coalición electoral.

Ocurre que con el curso del tiempo, la evolución de los precios de exportación cambian; el sector exportador del que se ha extraído recursos no crece como las necesidades de importación de las industrias; los precios internos suben más; baja la competividad y, por otro lado, el Gobierno gasta más de lo que ingresa y se financia con emisión. Todo ello promueve la inflación y la desconfianza.

A la espera del ataque

Cuando por la incapacidad de equilibrar las finanzas se espera un ataque confiscatorio del Gobierno, comienzan los ataques especulativos contra la moneda local, disminuyen peligrosamente las reservas, hay corridas bancarias y estalla la crisis con una devaluación y/ o default, enormes transferencias de ingresos. Y sigue una recesión. Ésta fue una reiterada experiencia argentina desde fines de la Segunda Guerra Mundial.

La propagación de los factores que conducen a la crisis no se puede explicar sin referirse a la política. Quien está en el gobierno durante la fase de expansión puede mostrar una gestión aparentemente exitosa y consolidar una coalición política si es que privilegia el consumo y posterga la renovación de los bienes de capital (incorporados en el ciclo previo en el que el ajuste dejó excedentes externos).

Expansión seguida de ajuste

Otras veces (y a veces conjuntamente) la expansión sucede a un previo y fuerte ajuste. Un overshooting con enorme devaluación, caída de los salarios con excedentes fiscales que el gobierno pudo gastar emitiendo sin inflación, porque el punto de partida fue una recesión y mejoró la competitividad.

En medio de la incertidumbre, el caos y los temores de la crisis, el gobierno logró obtener poderes extraordinarios que le concedieron un manejo excepcional de la economía y la política. Al superar las vacilaciones y confrontaciones de un régimen parlamentario, dominó el Ejecutivo con poder de decisión, lo que en algunos casos lo llevó a comportamientos autoritarios. En los 50, el gobierno que tuvo un origen popular, asumió poderes excepcionales, con una Corte adicta (tras el juicio a la preexistente), una reforma constitucional que le permitió la reelección permanente y el control total de la prensa y la radio.

Pero para que el crecimiento fuera sostenible, se hubiera requerido un aumento de la producción en forma paralela al consumo. Para ello se necesitaba del ahorro y la inversión en infraestructura, lo que era ya improbable cuando el capital se consumió en la fiesta previa. El problema fue que al invertirse el ciclo, hubo que asumir su fase negativa. Como así se perdería el apoyo electoral, se siguió gastando, y el financiamiento surgió de la emisión de dinero y de la deuda del gobierno en el Banco Central. Como en algún momento la bomba iba a estallar, se trató de hacerla pasar al que venía después. Los gobiernos más exitosos fueron los que asumieron después de crisis y fuertes recesiones, y generaron luego los factores que condujeron a otra crisis, dejándola armada.

No cabe duda de que las crisis se agravaron desde mediados de los 70. La inflación subió a tres dígitos en 1975 y todo terminó con la hiperinflación de 1989 y 1990. Pero los ciclos de expansión con inflación y luego crisis y recesión, empezaron en 1946 cuando se usó al Banco Central para financiar al gobierno. Mientras que hasta la Primera Guerra Mundial la Argentina creció más que la economía global, entre las dos guerras el país se desaceleró como el resto del mundo. En cambio, entre los años 50 y 70, aislada, la Argentina quedó fuera de la enorme expansión del comercio y el crecimiento mundial.

En medio del temor y la angustia la población estuvo dispuesta a ceder derechos para ganar seguridad. Así el ejecutivo logró obtener leyes de excepción con facultades que le correspondían al Congreso, pero que perduraron a pesar de que la emergencia hubiera pasado. Los grandes desequilibrios económicos han sido y son una amenaza a la gobernabilidad y al régimen representativo.

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