¿Ahorro quirúrgico? Alberto Fernández se diferencia de Cristina Kirchner en un área clave

Pablo Fernández Blanco
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8 de agosto de 2020  • 09:27

Encontrar diferencias entre el modelo que administra Alberto Fernández al frente del Estado y la última referencia de Cristina Kirchner en la Casa Rosada puede ser complicado. Sin embargo, aparecen algunas asimetrías escondidas bajo la montaña de números que implica la administración pública, a tal punto que el denominado albertismo quizás nazca de esos detalles.

Por decisiones propias y por la cuarentena, el Gobierno aumentó el gasto público general. Pero ocho meses después de tomar el poder, la documentación oficial muestra un recorte en la plantilla de empleados que componen el núcleo más cerrado del Gobierno, una estadística que en sí misma es una contrabandera del patrimonio político kirchnerista.

Difícilmente el Frente de Todos haga campaña con un eventual achicamiento del Estado, pero sus decisiones pueden dejar huellas que quizás capitalice en la práctica. Después de todo, la historia que termina con las crisis de deuda o el aumento de impuestos empieza cuando el Estado paga más cosas de las que puede.

En diciembre del año pasado, cuando Mauricio Macri dejó el poder, el personal civil en Presidencia, los principales ministerios y otros organismos dependientes del poder ejecutivo alcanzaba los 189.673 empleados bajo las modalidades en planta permanente, transitoria y con contrato de empleo público (sin contar el personal militar y de seguridad, que suele tener un régimen propio y más estable).En mayo pasado, según un informe privado hecho con base en datos oficiales, ese número había caído hasta los 187.868. Son 1805 puestos de trabajo menos por los que se emitía un recibo de sueldo. Un informe presentado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en el Congreso, está en la misma dirección.

Un documento enviado por Jefatura de Gabinete al Congreso muestra que hay menos personal ahora que en diciembre pasado. Si bien el Gobierno puede encontrarse en los tramos finales del traspaso, no hay un crecimiento exponencial de empleados públicos como con Cristina Kirchner.
Un documento enviado por Jefatura de Gabinete al Congreso muestra que hay menos personal ahora que en diciembre pasado. Si bien el Gobierno puede encontrarse en los tramos finales del traspaso, no hay un crecimiento exponencial de empleados públicos como con Cristina Kirchner.

Los más castigados fueron la administración central del Ministerio del Interior, la Secretaría de Innovación y el Conicet. Las planillas que Cafiero envió al Congreso (ver imágenes) muestran que en abril pasado había en este último 512 personas menos que en el último diciembre.

La agrupación Jóvenes Científicxs Precarizadxs denunció que en julio se desafectarían becarios, aunque el organismo no lo considera despidos. Es posible que ambos tengan razón: la reducción de personal puede ser vegetativa, por jubilaciones o por la no renovación de contratos.También hay menos gente en Desarrollo Social, Salud y Economía, entre varias carteras más. El recorte no llega a ser compensado por el aumento de personal en otras áreas, una lista que lidera el flamante ministerio de Hábitat, a cargo de María Eugenia Bielsa.

Los más castigados fueron la administración central del Ministerio del Interior, la Secretaría de Innovación y el Conicet. Las planillas que Cafiero envió al Congreso (ver imágenes) muestran que en abril pasado había en este último 512 personas menos que en el último diciembre.
Los más castigados fueron la administración central del Ministerio del Interior, la Secretaría de Innovación y el Conicet. Las planillas que Cafiero envió al Congreso (ver imágenes) muestran que en abril pasado había en este último 512 personas menos que en el último diciembre.

Las cifras son más llamativas que significativas, dado que el recorte apenas se acerca al 1% y podría quedar diluido en los próximos meses. Sucede que basados en experiencias anteriores, quienes siguen los números de empleo público no esperaban ni siquiera una caída marginal, sino todo lo contrario.

El traspaso de mando suele alterar la cantidad de empleados en las áreas más importantes del Poder Ejecutivo. Sin embargo, pasaron ocho meses desde el recambio y el Gobierno ha incorporado paulatinamente personal, por lo que hasta ahora no se corrobora la incorporación exponencial que ocurrió en el pasado.

La historia kirchnerista que precede a Alberto Fernández fue muy distinta. La contratación de personal en la gestión de Cristina Kirchner aumentó casi 40%. Y según cifras de ASAP, el incremento desde 2003 hasta 2015 alcanza el 61%.

Si se lo compara con 2007, el último año de Néstor Kirchner al frente del Gobierno, el incremento del gasto en personal durante la administración de la ahora vicepresidenta fue de 695%, mientras que la inflación de las consultoras privadas rondó el 500% en el mismo período.

Las cifras anteriores resuelvan un acertijo de aquellos años. ¿Por qué no subió el desempleo pese a que tampoco aumentó el empleo privado? Porque el Gobierno y las provincias engordaron sus plantillas.

Alberto Fernández muestra hasta ahora una diferencia con las gestiones kirchneristas en un punto clave

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La gestión de Mauricio Macri se caracterizó por la reducción del personal en el Estado, algo que llevó a la impopularidad entre diversos actores políticos al exministro de Modernización, Andrés Ibarra. Fue autor de fases como "no queremos en el Estado al que no trabaja" y ejecutor deun plan que achicó 18% la cantidad de gente en la Administración Pública Nacional (APN), según su propia información.

Sorpresa en los primeros meses

Diversas fuentes consultadas señalaron que la gestión de Alberto Fernández, al menos hasta ahora, mantiene muchas de sus orientaciones subyacentes. Un exfuncionario de área que pidió reserva de su nombre estimó con base en los números oficiales que sigue vigente un plan de jubilaciones tendientes a adelgazar el Estado y continúa en marcha la política de dotaciones adecuadas implementada por Ibarra. Se trata de un esquema diseñado para cada dependencia que estipula la cantidad de personal que necesita cada una.

Este año, además, el Presidente firmó un decreto que replica conceptualmente parte de una norma macrista, aunque con salvedades. La versión anterior tendía a reducir la cantidad de gente, mientras que la norma actual apunta a que no se incremente. Si se cumple, será una divergencia sustancial con respecto a la política de Néstor y Cristina Kirchner. Se publicó en el Boletín Oficial el 11 de febrero pasado y funciona como una autoregulación de la Casa Rosada. En ciertas ocasiones, las mayores diferencias se esconden a la vista de todos.

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