
Apenas los cimientos: cómo es la eterna deuda de la vivienda social
El kirchnerismo anunció sólo en 2004 y 2005 la construcción de 420.000 casas,pero en 13 años se terminaron menos de la mitad; el déficit habitacional llegaría a 3,5 millones de hogares
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Hubo un tiempo en el que en la Argentina se hacía política inaugurando barrios y casas. El kirchnerismo también lo hizo, sólo que construyó mucho menos de lo que dijo y de lo que prometió.
Después de casi 13 años, las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner ni siquiera empezaron a revertir el déficit habitacional que tiene la Argentina. Apenas terminaron alrededor de 16.000 viviendas por año, un número muy pequeño si se lo compara con lo que necesita el país y con lo que ellos mismos prometieron en gran cantidad de discursos.
Según datos compilados por LA NACION, todos provenientes de fuentes oficiales y la mayoría elaborados por la anterior administración, desde 2003 hasta 2015 se terminaron 197.986 viviendas que se dividieron en 5266 obras y por las que se pagaron, en términos nominales, 21.462 millones de pesos. Así, el ritmo de construcción fue de 15.838 viviendas por año, en promedio. Esto es, según documentos oficiales, lo que se construyó con financiamiento federal. Sin embargo, el actual gobierno no termina de dar crédito a ese número.
Para poner en perspectiva la cifra, nada mejor que los planes del propio kirchnerismo para evidenciar el problema de la vivienda en la Argentina y la necesidad de las obras. En julio de 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner anunció el Plan Federal de Viviendas, que contemplaba la construcción de 120.000 unidades habitacionales, con una inversión cercana a los 3900 millones de pesos y la creación de 360.000 puestos de trabajo en todo el país.
Caras conocidas amenizaron el anuncio que se financiaría, en gran parte, con plata del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por caso, transpiraba optimismo el entonces gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Le habían prometido 8000 viviendas, con una inversión de 240 millones de pesos. Doce años después, Córdoba tiene terminadas 6344.
En 2005 y en medio de la construcción de la llamada "transversalidad", el kirchnerismo redobló su apuesta de centralismo constructor y anunció la segunda parte del Plan Federal de Vivienda. Al igual que el anterior servía para colonizar voluntades en el interior, ya que los fondos se giraban según la decisión central que manejaba Kirchner junto a su ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y su secretario de Obras Públicas, José López. En Parque Norte, con 20 gobernadores, tres vicegobernadores -sólo Neuquén no mandó representante- y 400 intendentes, el entonces presidente prometió 300.000 viviendas en dos años.
Sólo esos dos anuncios de hace más de 10 años fueron por 420.000 viviendas; 13 años después no se terminaron ni la mitad.
Fuentes cercanas a la Secretaría de Vivienda y Hábitat dicen que todavía no pueden confirmar que ese sea el número exacto y que podría ser, incluso, menor: "Son datos de la anterior administración que aún no pueden ser corroborados. En los dos meses que lleva la gestión actual se han comprobado numerosas irregularidades en lo que hace a la presentación de certificados de final o de avances de obras", afirma.
Más allá de las 197.900 que dice que logró construir el kirchnerismo en casi 13 años, además de los dos primeros anuncios de 2004 y 2005, faltan contar todos los de la ex presidenta Cristina Kirchner en sus ocho años de gobierno, puntualmente los referidos a los programas Techo Digno y al Plan Plurianual. A ese número podría sumarse otro que no se sabe muy bien dónde colocarlo. Sucede que el gobierno actual se topó con un registro de 36.632 viviendas que están prácticamente pagadas y que deberían estar terminadas; sin embargo, no se sabe exactamente el grado de ejecución y si están habitadas o no.
¿Qué fue lo que se detectó durante las primeras inspecciones físicas de obras que empezó a llevar a cabo personal de la Secretaría de Vivienda? "Se encontraron viviendas cuyo estado de avance de obra era mucho más precario respecto del que estaba indicado en las certificaciones presentadas. Para corregir este sistema, que en muchos casos aparece como viciado, la actual gestión está terminando de desarrollar un sistema de georreferenciación satelital, que permita detectar las distintas unidades supuestamente terminadas y comprobar cuál es su estado real", dijeron fuentes de esa dependencia.
Según un reciente documento de la Cámara Argentina de la Construcción, que toma como base el último censo nacional, en el país hay 40 millones de habitantes en 12 millones de hogares. Luego remite a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que estimó que en 2014 existía un déficit habitacional de 1,946 millones de viviendas, de las cuales 64% es cuantitativo y 36% cualitativo. "A ese déficit, cada año se agrega una necesidad adicional, por el crecimiento neto del número de hogares o crecimiento vegetativo, con una cifra de 120.000 viviendas, de las cuales 65.000 corresponden a los sectores desprotegidos -dice el trabajo-. En relación a los mismos datos, pero de 2009, teníamos que este número ascendía a 2,23 millones de viviendas, por lo que estamos en condiciones de afirmar que el déficit habitacional en nuestro país ha disminuido en un 13% en los últimos cinco años."
Según datos que manejan las nuevas autoridades de la Secretaría de Vivienda y Hábitat, uno de cada cuatro hogares del país tiene déficit habitacional en la Argentina. Eso se traduce en un total de 3,5 millones de hogares con déficit.
Coinciden con estos datos los presentados por la Fundación de Estudios para el Desarrollo Inmobiliario en un congreso en Uruguay sobre vivienda social. El arquitecto Marcelo Satulovsky estimó el déficit en 3,5 millones de viviendas. En ese universo hace tres distinciones: hay 2,2 millones de viviendas deficitarias; 1,1 millones en las que hay hacinamiento semicrítico, y 200.000 presentan hacinamiento crítico.
Además de las 197.986 hipotéticamente terminadas, actualmente hay un universo con diferentes grados de ejecución. Alrededor de 7900 recién tienen el primer pago realizado, es decir hay un asiento de giro a la empresa y, por lo tanto, la obra está vigente. Según el sistema de obra pública, la jurisdicción provincial tiene 30 días para dar comienzo a la obra. En caso contrario, la Nación debería intimar para el inicio. El número es relevante, ya que no son pocos los que cuentan que muchas veces ese primer pago no termina en la empresa, sino en la política, y que por ese motivo las obras quedan latentes. En ese universo hay $ 238 millones pagados de $ 2589 millones, que es el total para las 360 obras que implican esas viviendas. La duda que existe en varios pasillos oficiales es qué pasó con ese dinero y cuántas obras se iniciaron.
Luego existe otro segmento de casas, que son las que están en ejecución. En esta columna se anotan 57.900 viviendas por las que se giraron a las provincias $ 7874 millones de un total de $ 9854 millones que importan las 1561 obras implicadas.
Fue una constante en el kirchnerismo la centralización de los pagos en el rubro. La operatoria funcionaba con el vértice en el Ministerio de Planificación Federal que manejó siempre Julio De Vido. Las transferencias se instrumentaban, en su gran mayoría, a través de los institutos provinciales de vivienda y, en menor medida, a través de los municipios. Los parámetros de distribución de recursos siempre fueron discrecionales. Así, el sistema se convirtió en una de las principales herramientas de colonización política.
Las provincias cuentan paralelamente con el Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi), que se financia con un aporte que sale del precio de los combustibles líquidos. Sin embargo, en los últimos años este esquema perdió importancia frente a los planes federales de vivienda.
Finalmente está el ítem "presuntamente terminadas", en el que se anotan 36.632 viviendas. En resumen, en casi 13 años de gobierno hay 197.986 terminadas y 102.432 en proceso de ejecución.
Mirar el detalle de las obras que se hicieron en cada una de las provincias también puede dar una aproximación a los humores políticos del kirchnerismo y sus amigos.
Buenos Aires, con 37.375 viviendas terminadas, es la provincia que más inversión federal tuvo. Claro que su población torna pequeña la cifra en comparación con las otras. Mendoza exhibe el segundo lugar: con 13.358 casas es de las jurisdicciones que más beneficios habitacionales tuvieron. A su lado, y en el extremo, la vecina San Luis anota sólo 550 viviendas. La provincia gobernada por años por los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá es por lejos la última en la lista. Se ubica apenas por encima de la ciudad de Buenos Aires, donde se levantaron y terminaron 684 viviendas con fondos federales.
En 2004, con el Plan Federal de Viviendas, Kirchner prometió 5000 casas en territorio porteño y 1000 en San Luis en un año. Pero ni siquiera logró cumplir las promesas hechas para su Santa Cruz natal. Allí, sólo en los anuncios de 2004 y 2005 se proyectaron más de 5000 viviendas; las terminadas fueron 3054.
Según datos que maneja el gobierno actual, San Luis erradicó la gran mayoría de las villas gracias a la utilización del Fonavi. Este dinero, que se transfiere automáticamente, fue utilizado en la mayoría de las provincias en obras como polideportivos o centros comunitarios. En San Luis fue a viviendas. Se construyeron 60.000 con esa plata y sólo 550 con fondos de los que durante años le mezquinó De Vido.
El desafío de conocer cuál es la realidad
- La actual gestión se encontró con registros contables de pagos realizados que, en teoría, deberían tener concordancia con el estado de la obra. Sin embargo, de las primeras comprobaciones de cambios, en muchos casos las viviendas no están en el nivel de construcción denunciado.
- El principal desafío es conocer el estado real de cada proyecto. Según las nuevas autoridades, la voluntad es continuar con las obras, pero a la vez exigir los grados de ejecución y plazos pautados en las licitaciones. Hay un sistema de geolocalización que ya está en marcha.
- Si el gobierno actual termina todo lo que está adjudicado, en 2017 se deberán haber terminado aproximadamente unas 30.000 viviendas. La idea es continuar con las obras cuyos certificados, salvo excepciones, se dejaron de pagar a partir de julio del año 2015.

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