Arabia Saudita. El precio de los combustibles en surtidor queda entre 25% y 40% atrasado con la suba del Brent

Las empresas que exportan petróleo son las que se verán más beneficiadas con la suba del precio internacional, mientras que las petroleras que no están integradas son las que están más perjudicadas
Las empresas que exportan petróleo son las que se verán más beneficiadas con la suba del precio internacional, mientras que las petroleras que no están integradas son las que están más perjudicadas Fuente: Reuters
Sofía Diamante
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16 de septiembre de 2019  • 11:19

En un contexto de frágil relación entre el Gobierno, las provincias y las empresas petroleras, el precio internacional del barril aumentó ocho dólares en los últimos dos días (pasó de US$60,12 a US$68,38 producto del ataque que sufrió Arabia Saudita) y generó aun más presión al precio local en los surtidores. Tras el incremento del Brent se amplió la diferencia con el valor del barril criollo, fijado en US$59 por la Secretaría de Energía tras las PASO. Según estimaciones de mercado, los precios de las naftas están atrasados 40% en relación a su valor real, mientras que para el Gobierno están 25% abajo.

El ataque a Abqaiq y Khurais, dos de los principales centros de procesamiento del petróleo crudo liviano y extra liviano de Arabia Saudita, impactaron directamente en la disparada del precio internacional del petróleo, que tiene implicancias directas en el mercado local. El crudo es un commodity que cotiza en el índice Brent, el cual es tomado como referencia por los productores locales y representa el 60% del precio final en surtidor.

El Gobierno había establecido una fijación en las dos principales variables que toman en cuenta los productores a la hora de establecer precios: el valor del barril y el tipo de cambio. Ambos están congelados en US$59 y $49,50, respectivamente, y muy por debajo de los US$68,05 por barril y de $56,28 que vale actualmente el tipo de cambio mayorista. Por lo tanto, un barril que debería valer $3830 (US$68,05 *$56,28) cuesta ($2921); es decir $909 menos por barril.

De hecho, para algunos productores el tipo de cambio está fijado en $45,19, ya que no aceptaron las transferencias económicas que dispuso la Secretaría de Energía por la obligatoriedad que impone a tener que renunciar a toda actual y futura demanda judicial.

Cuando finalicen los 90 días de congelamiento de precios fijado, el 12 de noviembre, los precios en surtidor estarán un 40% atrasados con respecto a su valor de mercado, según consultoras privadas. Para el Gobierno, los precios al viernes estaban atrasados un 15% y desde ayer están un 24% por debajo de su valor real.

"Un 30% del precio final son impuestos, que no cambiaron, el 10% son biocombustibles, que tampoco cambiaron, y se toma de referencia el precio del Brent menos la retención, que es del 7% y quedaría con un descuento de US$5 por barril", explicaron en Energía.

Si el valor del Brent o el tipo de cambio sigue subiendo, esta diferencia se magnifica. Esto, a su vez, hace aumentar la pérdida relativa de las inversiones en la Argentina, ya que las hace menos rentables.

"El congelamiento impide que pase todo el aumento al precio de los combustibles y afecta a las petroleras generando un mayor costo de oportunidad: lo que pierden por no cobrar el valor internacional que es mayor al local", opinó el economista Julián Rojo, del Instituto Argentino de Energía Gral. Mosconi.

Entre las petroleras que se podrían ver beneficiadas por el mayor valor de la exportación están Pan American Energy (PAE), que exporta el 30% de su producción de crudo pesado, y en menor medida YPF. Aunque se trata de volúmenes muy chicos. El resto de las empresas, como Shell, Exxon Mobil, Chevron, Pluspetrol y Vista son productoras de crudo liviano, que prácticamente no se exporta porque es utilizado en el mercado local por las refinadoras.

Por la ley de hidrocarburos, las petroleras no pueden sustituir las ventas al mercado local por las exportaciones, ya que están obligadas a informar en el sector refinador local cada vez que tienen un volumen para enviar al exterior: si las refinadoras necesitan el crudo para abastecer el mercado interno, pueden pedir esa exportación.

Por lo tanto, las petroleras que no están integradas (que solo operan en el upstream y no tienen estaciones de servicio), como son la mayoría a excepción de YPF y PAE (dueña de Axion), son las más perjudicadas. Trafigura, que tiene las estaciones de servicio Puma Energy y que no tiene producción local, también es de las más perjudicadas porque su negocio radica en importar crudo barato. Sin embargo, con esta distorsión, terminaría importando a un precio mayor del que podría vender en el mercado doméstico.

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