
Así funciona el quinto poder
Washington es la meca de quienes buscan influir sobre el Capitolio; en los últimos años se incrementó notablemente la cantidad de lobbistas.
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Cuando se pretende bucear en la historia tratando de encontrar los orígenes del lobby, se llega a la conclusión de que con el nombre de lobby, o el mal traducido del inglés "grupo de presión", esta práctica surgió en Estados Unidos en el siglo pasado, aunque en verdad el canje de seducción por privilegios existe desde el origen mismo de la humanidad. Se dice que el primer lobbista en Estados Unidos fue una mujer, Dorothea Linde, que en 1840 logró ingresar en el lobby de la Cámara baja del Capitolio sin que los agentes de seguridad la detuvieran.
Sus palabras llamaron la atención de los legisladores y al lograr una ley de protección a los inválidos estableció uno de los primeros precedentes de lobby que se conocen en la historia. De lo que no quedan dudas es de que el lobbying ha formado parte del sistema político y legislativo norteamericano desde sus comienzos.
Los lobbistas estuvieron involucrados en la redacción y aprobación de la propia Constitución de los Estados Unidos y jugaron un papel importante en la sanción de varias leyes federales, a tal punto que muchos autores se refieren a esta actividad como el quinto poder del gobierno. Hasta el famoso economista Paul Samuelson a la hora de definir a los lobbistas trató de reconciliar las posiciones a favor y en contra que sobre ellos existen, cuando afirmó: "Son la carga y también la gloria de la democracia moderna norteamericana". Desde que Samuel Colt acudió al soborno para que le prorrogaran la patente del revólver que lleva su apellido, y desde que los ferrocarriles emplearan el mismo método para extender sus vías en territorio norteamericano, la sospecha de corrupción nunca dejó totalmente libre a la palabra lobby.
Pero los lobbistas empezaron a desprenderse hace ya cinco décadas de la negativa imagen heredada, cuando en 1946 la Federal Regulation of Lobbying Act volvió más controlable, transparente y concreta esta práctica al regular su funcionamiento en los Estados Unidos. Desde entonces, la actividad se expandió notablemente en el país del Norte y consiguió popularizarse en el resto del mundo.
Difusión pública
El Acta Federal de Regulación del Lobbying no busca limitar las actividades del lobbista sino que requiere la divulgación pública de las mismas. La medida los obliga a registrarse en ambas cámaras del Congreso y a declarar, bajo juramento, sus datos personales, la persona u organización a la que representan, el monto que perciben para cubrir sus gastos y qué gastos se incluyen en dicho monto. Pero al no ser las definiciones lo suficientemente claras, su cumplimiento ha sido mínimo. Como resultado, las pocas leyes existentes sobre divulgación produjeron sólo información limitada con resultados cuestionables.
Si bien el Congreso de Estados Unidos siempre trató de controlar las actividades de los lobbistas, ninguno de sus intentos fue particularmente efectivo. En los últimos veinte años el crecimiento en cantidad y diversidad de lobbistas fue acompañado por un aumento similar de denuncias de abuso del proceso de lobbying, quejas tales como que el "secreto" en el proceso de lobbying era contrario al gobierno democrático, o la creencia de muchos de que ciertas actividades de lobbistas deberían ser restringidas. Como respuesta, tanto el Congreso como el Poder Ejecutivo se vieron comprometidos en un ciclo de esfuerzos para poner ciertos controles en las actividades de los lobbistas que incluyeron importantes modificaciones al Acta Federal en los últimos años.
Las actividades de los lobbistas se han incrementado significativamente con el correr del tiempo, lo cual se refleja en varias áreas: el número de empresas que han abierto oficinas en Washington, la cantidad de estudios legales de otras ciudades que también se establecieron en la capital del país y las numerosas firmas de relaciones públicas que iniciaron su actividad con el lobbying como principal ofrecimiento de sus servicios. Si bien en algún momento la mayor parte del lobbying que se realiza en Washington se centró en intereses económicos, durante los últimos años se nota el desarrollo de una multitud de grupos que representa intereses sociales, ambientales, filosóficos e ideológicos. Sin duda el lobbying crece y se desarrolla a la par de los diferentes sectores políticos y sociales de un país, pero su credibilidad y afianzamiento sólo se logra en la medida en que su acción sea ética, pública y transparente.




