Boudou prevé una economía recalentada
Maximiliano Montenegro Para LA NACION
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En el equipo económico pronostican un crecimiento de 8,4 por ciento para el año. La cifra, todavía no oficializada, será incluida en los cuadros estadísticos del proyecto de Presupuesto 2011, que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso antes de la segunda semana de septiembre. Si se tiene en cuenta los usos y costumbres de la administración Kirchner en materia estadística, a ese número habrá que tomarlo como piso del crecimiento a "tasas chinas" que este año convalidará el Indec.
El dato en sí es controvertido, porque el Indec no registró la recesión en 2009 (para el organismo, el producto bruto interno aumentó el año pasado 0,9 por ciento), a diferencia de todas las mediciones privadas, que estimaron la caída de la economía entre 2 y 3 por ciento. Por lo tanto, toda la estadística oficial sobreestima el crecimiento.
Sin embargo, es innegable que la reactivación en la primera mitad del año cobró fuerza de la mano del boom de consumo -alentado por la ausencia de alternativas de ahorro, en un contexto inflacionario con dólar fijo- y de la cosecha récord de soja.
En el Ministerio de Economía no creen que ese envión de la recuperación vaya a desacelerarse en el segundo semestre, por el estímulo que significa indexar jubilaciones, salarios y la asignación por hijo a un ritmo cercano a la marcha de los precios. Pero, además, porque en los últimos meses aminoró la fuga de capitales, otro factor a favor de la expansión.
Alta expectativa
El ministro Amado Boudou dejó en claro que la apuesta oficial es jugar con expectativas de crecimiento cada vez más altas: hace dos semanas mencionó un siete por ciento; días antes había arriesgado "más del seis por ciento", mientras que hace un par de meses hablaba de un cinco por ciento, corrigiendo la estimación inicial del Presupuesto 2010, que marcaba apenas 2,5 por ciento.
Sobre la base de los datos de actividad del primer semestre, la Secretaría de Política Económica volvió a ajustar al alza la previsión, que ahora es del 8,4 por ciento.
Dicho sea de paso, en la AFIP calculan que la recaudación del año superaría en 45.000 millones de pesos la meta presupuestaria, elaborada sobre un supuesto demasiado modesto de crecimiento y las ridículas tasas de inflación que dibuja el polémico Guillermo Moreno. El cálculo es conservador porque sólo en los primeros siete meses los ingresos tributarios sobrepasaron en 30.000 millones lo pautado en el Presupuesto.
¿Cómo se incorporará semejante monto de recursos, que ya financian parcialmente el mayor gasto, en el Presupuesto vigente? Cristina Kirchner debería firmar un súper-DNU, como en años anteriores, hacia octubre o noviembre.
Otro punto interesante de los papeles oficiales es que en Economía admiten que el superávit comercial se achica a paso veloz. El último pronóstico para el año es ahora de 11.550 millones de dólares, frente a los 14.000 millones que figuraban en el Presupuesto original, y los casi 17.000 millones del recesivo año pasado. Incluso en el despacho de Boudou creen que sería todavía menor (cerca de US$ 10.500 millones, en línea con declaraciones recientes del ministro), pero al Congreso se enviará un número conservador.
En cuanto a la cotización del dólar, el equipo económico mantiene la meta original para este año de $ 3,95 promedio, lo cual significa que hacia fines de diciembre la cotización (que largó en enero, en 3,83) debería llegar a $ 4,07 (sólo un 3% más que hoy).
Ancla con el dólar
El Gobierno seguirá utilizando el tipo de cambio como ancla nominal de la economía. Pero todavía no está claro cuánto atraso cambiario se acumulará. Si Mercedes Marcó del Pont es ratificada al frente del Central, ¿se animará a superar la "barrera psicológica" de los 4 pesos en los próximos meses, cuando la oferta de dólares no sea tan abundante como hasta ahora? "No hay convertibilidad 4 a 1", dice la funcionaria, cada vez que la consultan sobre el tema.
De las proyecciones para el año próximo que se incluirán en el Presupuesto 2011, se infiere cómo imaginan en el despacho de Boudou la dinámica económica hasta el final del mandato de Cristina Kirchner.
Se prevé un crecimiento del PBI del 4,5%, dato que -como en todo Presupuesto de la era K- es el piso esperado por los funcionarios. El dólar promediaría los $ 4,15, con lo cual en una hipótesis de máxima se ubicaría en 4,23 hacia diciembre de 2011, apenas un 7% arriba de la cotización actual. La inflación esperada no tiene relevancia: un dígito, en línea con las mediciones del Indec, casi una formalidad.
Las planillas oficiales también pronostican una caída del superávit comercial, a unos US$ 9800 millones, pese al menor crecimiento económico. Es una evidencia de que en el equipo económico reconocen la pérdida de competitividad de la economía, aunque públicamente defiendan los índices de Moreno.
Desde la mirada oficial, entonces, en 2011 se proyectaría una película similar a la de este año. Crecimiento motorizado por el consumo, con el dólar como ancla de un régimen de alta inflación. Combinación que erosiona la competitividad de la producción local y achica el superávit comercial, pero potencia el consumo en el mercado interno. El peligro de semejante estrategia es que se creen menos puestos de trabajo. Y que, si los precios continúan su marcha al ritmo actual, sea necesario un ajuste cambiario mayor al tolerable políticamente después de las elecciones.
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