Cada vez es menos la gente que ahorra
Aumenta el número de personas que se endeuda para mantener su nivel de vida o para cancelar préstamos anteriores
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Hace diez días, el presidente Fernando De la Rúa causó un pequeño revuelo cuando declaró que uno de los problemas de la Argentina es que "la gente está con demasiado espíritu ahorrativo". Sin embargo, un estudio difundido ayer por la consultora AC Nielsen parece desmentir al mandatario. Hoy ahorra un poco más de la mitad de las personas que lo hacían hace tres años, mientras que aumentó un 10% el número de argentinos que no pueden guardar ningún porción de sus ingresos.
En forma paralela, la cantidad de personas que está endeudada creció cuatro puntos, pasando del 22% de la población en 1998 al actual 26%, y se incrementó en más del 50% el número de personas que toman préstamos para cancelar deudas anteriores y para gastos cotidianos en general.
Con miedo a gastar
En el punto en el que De la Rúa sí parece tener la razón es en la retracción de la capacidad de consumo que realizaron algunas personas por temor a la situación económica.
En la actualidad, el 28% de la gente que ahorra lo hace para tener una reserva de plata, mientras que dos años atrás solo un 5,1% de las personas lo hacía con ese fin.
"El fenónemo del que ahorra para tener una reserva lo empezamos a notar en 1999, con personas de los niveles socioeconómicos más bajos, pero lo llamativo es que en los últimos dos años la práctica se generalizó, sin distinción de su nivel de ingresos", sostuvo Pablo Azcarate, gerente de la división de Estudios Especiales de AC Nielsen.
"Cada vez más argentinos que antes destinaban sus ahorros para adquirir una casa o hacer un viaje, ahora priorizan guardar la plata ante la incertidumbre económica", agregó.
Tarjetas de crédito
En 1998, el 24% de la población declaró que estaba ahorrando una parte de sus ingresos mensuales, mientras que este año ese porcentaje se redujo al 14,8 por ciento.
Comprar o refaccionar la casa fueron los objetivos que perdieron más terreno a la hora de ahorrar, y uno de los pocos que registró una suba fue el de la gente que guarda una porción de sus ingresos para adquirir un vehículo, a pesar de que la industria automotriz sigue sin levantar cabeza.
En el momento de endeudarse, la tarjeta de crédito continúa siendo la herramienta financiera más utilizada por los argentinos, a pesar de las fuertes tasas de interés que aplican. Entre las personas que admiten que están pagando un préstamo, el 40,5% está endeudada con alguna tarjeta -frente al 37% de 1998- y el 31,5% tiene tomado un crédito bancario.
Más atrás se ubican los créditos al consumo que ofrecen distintos comercios minoristas (22,1%), los préstamos de personas físicas (7,9%) y los de las instituciones financieras no bancarias (5,7%).
Voto licuadora
Si el ex presidente Carlos Menem finalmente se volviera a presentar como candidato en 2003 podría aprovechar nuevamente el llamado "voto licuadora" que, según distintos analistas políticos, fue clave para definir la reelección de 1995 por el temor que sentían los endeudados ante la posibilidad de cualquier cambio en materia económica.
La compra de electrodomésticos continúa representando el principal motivo que originó los créditos que está pagando hoy la población, con una participación del 26,4% en el total de las deudas, frente al 30,6% de 1998.
Sin embargo, en los últimos tres años creció en forma notable el número de personas que sostiene que se embarcó en un crédito para cancelar préstamos anteriores -el porcentaje pasó del 12,5% al 17,4%- y de los que lo hicieron para vivir en general (del 9,5% al actual 16,8%), lo que es aún más preocupante.
"El crecimiento del número de personas que se endeuda para mantener su nivel de vida o para cubrir otros préstamos es una muestra clara del deterioro del nivel de ingresos de la población", dijo Azcarate.
"Cada vez hay más gente que necesita de ingresos extra para tapar agujeros y va cambiando de acreedor sin poder cancelar la deuda original, priorizando el que le ofrezca una menor tasa de interés", explicó el especialista.
Según el ejecutivo de AC Nielsen, el bajo porcentaje de la población local que ahorra es una prueba del deterioro económico que vivió la Argentina en los últimos tres años.
"Lamentablemente, la idea de una clase media con un buen nivel de ingresos y una fuerte capacidad de ahorro se está perdiendo y la Argentina se asemeja cada vez más a los niveles de otros países de América latina", se quejó Azcarate.





