
Caen las ventas de golosinas y por la devaluación y la recesión la crisis también llega a los caramelos y los chupetines
Se abaratan envases y reducen los tamaños para moderar los encarecimientos La venta se redujo particularmente en los supermercados Ahora las empresas productoras apuestan con más fuerza a la comercialización en quioscos y almacenes de barrio
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“Antes un chico venía con un peso y se pensaba que era el dueño del quiosco; ahora, con ese dinero apenas se lleva unos caramelos”, dijo Norberto, de Belgrano, para ilustrar la situación posdevaluación de los tradicionales puntos de venta de golosinas.
Y los indicadores muestran que la crisis golpeó de lleno al mercado de los caramelos, chicles, chocolates y otros dulces.
Un informe de la consultora AC Nielsen señala que, en sintonía con lo que sucedió en otros mercados, la facturación de la canasta de golosinas en kioscos y minimercados creció a partir de febrero de este año más del 20% en valor, respecto del mes de septiembre del año último.
Esto se debió a la suba de los precios que presentaron un incremento promedio superior al 50% durante los primeros nueve meses del año en curso. En tanto, el volumen de ventas muestra que el consumo se redujo fuertemente debido al aumento sostenido de precios.
Según el estudio, si bien a partir de julio la caída en el consumo se desaceleró, las ventas de golosinas cayeron, en volumen, hasta el 60 por ciento. “La demanda se restringió por la coyuntura; la compra en los quioscos es una compra por impulso que se acaba cuando uno mira el bolsillo”, explicó Eduardo Medaglio, presidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA).
Nuevas tendencias
Si bien los precios de las golosinas no aumentaron al ritmo de la suba del dólar, la gente vio resentida su capacidad de consumo y cambió sus hábitos a la hora de acercarse al quiosco.
En este sentido, las empresas tuvieron que adaptarse al contexto. Algunos productos modificaron su envase y presentación para mantenerse en su valor.
Los chicles Top Line, por ejemplo, antes se vendían en paquetes de seis y ahora se venden, como opción, al mismo precio pero en presentaciones de cuatro unidades. “Esta acción provocó un 50 por ciento más de actos de compra que el año pasado para este producto”, relató Adrián Kaufmann, gerente de comunicación y relaciones institucionales de Arcor.
No fue el único caso. En Lheritier, empresa de golosinas cuyos productos estrella son los chupetines Pico Dulce y Baby Doll, la bolsa de caramelos no aumentó de precio. Pero antes de la devaluación tenía 900 gramos, y hoy tiene sólo 670.
Cambios de estrategias
“También redujimos los costos industriales y aplicamos un proceso de sustitución de importaciones para la producción del packaging”, relató Fabián Heredia, gerente comercial de la empresa.
“En muy pocas semanas cambiaron las reglas de juego vigentes en el país durante diez años, por eso tuvimos que aplicar nuevas estrategias para mantener los precios resignando rentabilidad”, señaló Kaufmann respecto del nuevo escenario.
Además, frente a este panorama de mercado, las empresas ensayaron nuevas estrategias de ventas. “Tuvimos que redefinir el mix de ventas respecto de los canales de comercialización. Como las ventas en supermercados cayeron, estamos volcándonos más hacia los almacenes y otros canales de distribución”, comentó Heredia.
Los quiosqueros, en tanto, vieron afectado su negocio con la caída del consumo y la inestabilidad de la facturación. Mientras que en la primera parte del año hubo problemas de abastecimiento, las alteraciones en los precios también los llevaron a adaptar su capacidad de reposición de stock. “Tuvimos que aplicar una reingeniería comercial de los negocios. El quiosquero compra más seguido, pero en menos cantidad”, sostuvo Ricardo Lorenzo, gerente de gestión de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya).
La crisis del mercado golpeó fuertemente los ingresos de quienes viven de los productos con alto contenido de azúcar.
“En promedio el margen de ganancia de un quiosco está entre el 18 y 25 por ciento sobre venta, pero debería estar en el orden del 50%”, se quejó Medaglio, titular de la cámara que agrupa a los quiosqueros. “Pero no pongamos al quiosquero como el malo de la película porque aumenta los precios, ellos no pueden vender para dar pérdidas”, agregó.




