
En mayo del 2000: tras la presentación del Senasa ante el organismo mundial, en un año la ganadería nacional gozará del nuevo estatus sanitario.
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Anteayer, el presidente del Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Luis Barcos, presentó ante la Oficina Internacional de Epizootías (OIE) los planes técnicos de vigilancia epidemiológica y de emergencia sanitarias, para que sean evaluados por los 150 países miembros.
Una vez analizados, los mismos fueron sometidos a votación y finalmente fueron aprobados por unanimidad, lo que permitirá que la Argentina sea declarada país libre de aftosa sin vacunación en mayo del 2000.
El documento presentado por Barcos sintetiza la política nacional que tiene como objetivo evitar la reintroducción de la enfermedad.
"Como una forma de ampliar el número de sensores, se diseñó un modelo participativo. Hoy, cuatro millones de personas son instruidas para captar situaciones sanitarias de valor, que puedan ser determinantes en la detección precoz de posibles sucesores sanitarios que se presenten", dijo Barcos.
Según indicó el funcionario, toda la población rural forma parte de este modelo, donde también actúa una red de 12.000 técnicos y profesionales. Asimismo, participan productores ganaderos y agentes sanitarios oficiales que se desempeñan en 310 oficinas locales del Senasa, en 1221 puntos de notificación, en las plantas frigoríficas primarias y en los nueve laboratorios.
Barcos recalcó, además, que se instrumentaron medidas para disminuir el riesgo externo mediante convenios con Bolivia, Paraguay y Chile.
En cuanto a la vigilancia epidemiólogica, el documento presentado ante la OIE indica que se prevén dos tipos de control.
Por un lado, una vigilancia pasiva, que establece la denuncia obligatoria e inmediata de toda sospecha de enfermedad confundible con fiebre aftosa.
Por otro lado, una vigilancia activa, que establece la supervisión de las importaciones.
Barcos señaló que, en caso de emergencia sanitaria, el Senasa dispone de recursos para cubrir los costos operativos y también para hacer frente a la indemnización de los productores cuyos animales deban ser sacrificados. También se cuenta con un banco de vacunas y antígenos, para hacer frente a un foco contagioso.






