Arte indígena, la herencia olvidada

El Fondo Nacional de las Artes editó un libro de Carlos Mordo dedicado al tema
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29 de diciembre de 2001  

Quisiera volverse pura mirada y quedar suspendido en el silencio de la observación. Carlos Mordo busca desentrañar las metáforas del arte indígena. Persigue la simbología de los diseños con intención de preservarla, consciente de que el sentido original corre el riesgo de diluirse en la dinámica de mercado. El Fondo Nacional de las Artes acaba de editarle un trabajo de investigación que es fruto de muchos viajes y lecturas. En "La herencia olvidada. Arte indígena de la Argentina", Mordo propone una profunda lectura de la historia aborigen, invita a reconocer la "expresión visual como campo de resistencia".

En primera persona

"Frente a infinidad de textiles que trazan geometrías abstractas es fascinante que podamos identificar -previo aprendizaje- dibujos de lomo de quirquincho, semilla de algarrobo, cuero de yarará, semilla de chañar, gusanos, huesos, fruto de tuna...", dice Luis Benedit desde el prólogo.

Alejado de una estricta interpretación antropológica de la estética indígena, Benedit comparte una visión poética: "Sin saber qué quieren decir, me gusta el sonido de palabras como: urumpe, porúa, mbae´e, yrú, karanday, yambuí, tapike, yuchán, samuhú, y miles de otras. Fascina que una maestra tejedora mapuche envuelva con una fina tela de araña las muñecas de una niña que debe aprender el oficio, o que los aborígenes del Sur creyeran que cada tres niños muertos aparecía un duende".

Mordo ha recogido objetos y grafismos convertidos en piezas de museo que, según explica, testimonian desde su quietud el acontecer de un pasado incaico y lejano. "La producción artística de los pueblos indígenas forma parte de un sistema cultural complejo, cuyas dimensiones sobrepasan las relaciones formales entre los colores, las formas o las imágenes", explica el antropólogo.

La investigación traza un recorrido en el tiempo y en la geografía en el que, tal como pretende Mordo, se advierte una tradición "trazada a lo largo de milenios de conflictuada existencia".

Supervivencia

"Los mecanismos de colonización y aculturación con que se ha intentado someter a nuestras culturas aborígenes contemporáneas no supieron percibir un hecho innegable: que los pueblos renacen y se reconstruyen a partir de su propia memoria -evalúa Mordo-. Las identidades perdidas, atrapadas en medio de discursos que no les pertenecen, se afirman en símbolos que son a su vez, reinterpretados y reelaborados, generando novedosos lenguajes donde se propone el renacimiento de la imagen y se estructura un nuevo campo de resistencia, el de la expresión visual".

La suya es una voz crítica. Nos alerta sobre la transformación de los objetos artísticos en manufacturas: "Los diseños se convirtieron en modelos decorativos reproducidos de manera automática. Esa transformación de símbolo en signo se presenta como una característica en aquella producción estética que dejó de estar dirigida a los dioses, y cuyo nuevo destino es el mercado".

"Del mismo modo -continúa-, la transmisión oral de los contenidos míticos en la forma, color y diseño de los objetos se ha convertido en una simple transferencia de elementos explícitos. La perversión del mercado induce al abandono de los mecanismos tradicionales de producción."

Mordo se refiere a "representaciones en tránsito" y señala, con esperanza, que la recuperación del sentido del arte indígena depende de la capacidad de cada cultura para recrear su trama simbólica. "A los que siguen luchando por ser y a quienes buscan recuperar su etnicidad está dedicado este libro".

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