
Convocados por Biogénesis Bagó, productores del bloque y Bolivia contaron cómo se preparan para hacer frente al aumento mundial de la demanda de carne; reclaman una mejor comunicación del agro a la sociedad
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Productores de los cuatro países del Mercosur y Bolivia contaron, en Palermo, cómo se preparan para hacer frente al aumento de la demanda mundial de carne que se espera para los próximos años. Algunos avanzan con el acelerador más a fondo que otros, pero ninguno tiene dudas de que es necesario prepararse para estar a la altura del panorama alentador que tiene la ganadería por delante.
Para 2020 el consumo de carne vacuna aumentará un 6%. Pasará de 61 millones de toneladas, en 2010, a 64,5. Según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) el Mercosur será el bloque que tenga más potencial de crecimiento y estima que podrá abastecer el 70% del incremento de la demanda.
Aumentar la producción de carne exige esfuerzos de gestión, tecnología y sanidad. En este sentido, productores de la región expusieron sus logros, desafíos y amenazas durante el encuentro "Una mirada regional de la producción ganadera", organizado por Biogénesis Bagó, en el marco de la 125a. Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional.
Carlos Pedretti, productor de Paraguay, explicó cómo hizo su país para optimizar el ecosistema: "La diferencia entre el invierno de ustedes y el que tenemos nosotros es que mientras acá hace frío, en Paraguay, hay seca", aclaró. Por eso es fundamental "maximizar la luz y la lluvia", dijo.
Paraguay está cumpliendo con este objetivo gracias a la introducción de nuevas especies de forrajes, como el pasto Camerún, que le permite sacar unos 50 rollos de 400 kilos cada uno por hectárea. Esto hizo que llegara a aumentar su stock ganadero de 9,8 millones de cabezas en 2002, a 12,6, este año. Por eso hoy en Paraguay hay 1,95 bovinos por cada habitante.
El representante argentino, Fernando Fortuny, de la cabaña Las Lajitas, explicó cómo, a pesar de las limitaciones de suelo y clima, en Salta también están haciendo progresar la actividad gracias al silaje de maíz y sorgo.
Si bien el noroeste argentino (NOA) no es una región tradicionalmente ganadera, hoy los precios de las commodities estimulan la producción en zonas marginales y por eso esa región hoy cuenta con 2,9 millones de cabezas. De todos modos, todavía hay mucho por hacer allí: "El mercado del NOA cubre el 70% de sus necesidades con importaciones regionales". Además, según Fortuny, "hay capacidades internas ociosas".
El avance de la ganadería sobre zonas marginales provoca críticas de grupos ambientalistas y es una amenaza latente que deberán sortear los productores para poder comerciar sus productos en el mundo sin ser perjudicados por barreras ambientales.
Tal vez, el país de la región que más está padeciendo esto hoy por hoy es Brasil. Así lo manifestó Luciano Vacari, presidente Asociación de Criadores del Mato-Grosso: "Estamos forzados a producir en las áreas que tenemos", se quejó. "El 65% del área de Brasil está totalmente preservada, como el 85% del Amazonas. No se nos puede acusar de no cumplir con las normas ambientales", agregó Vacari, cuyo país aumentó un 25% la producción de carne, con un incremento del 3% de las pasturas, en 5 años.
La lucha contra la aftosa es otra preocupación del Mercosur y sus socios. Los productores manifestaron la necesidad de armonizar normas sanitarias y de generar sistemas de alarma regional eficientes. Luis Saavedra Bruno, productor de Bolivia, fue el que más hincapié hizo en el combate de esta enfermedad. Hoy Bolivia tiene un stock ganadero de 6,5 millones de cabezas y una población de 10 millones de personas.
Otra meta que tienen por delante los productores en general es la comunicación con el público urbano.
"El efecto derrame del sector se compara con el de la industria y el turismo. Pero tenemos un gran problema, esto en Uruguay no se sabe", dijo José Bonica Henderson, presidente de la Asociación Rural de Uruguay.
Por eso, Bonica hizo hincapié en la necesidad de invertir dinero y recursos humanos en la comunicación de los resultados económicos y sociales que consigue la producción agropecuaria, que favorecen todavía más a los sectores de menores recursos.






