
Desde su vivero, Carlos Alberto Pellichero provee de plantas a toda la Mesopotamia
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Es uno de los pocos viveristas entrerrianos que cuenta con la producción para abastecer a la mayoría de los citricultores mesopotámicos. Es reconocido tanto por su sencillez como por la calidad de sus plantas.
Con las eses aspiradas de todo entrerriano, Carlos Alberto Pellichero se anticipa a aclarar que lo conocen como "el Beto Pellichero". Hombre robusto y de manos gruesas, cuenta alegre que gracias a la renovación la tradición de su familia paterna, llegó a ser hoy uno de los viveristas más importante de toda la Mesopotamia. Las discusiones con su padre, por no querer dedicarse a las quintas sino a cultivar las plantas, lo llevaron a jugarse solo por lo que quería.
Alberto camina con aire campechano y gracioso abriéndose paso entre las frágiles ramas y explica: "El proyecto surgió cuando tenía menos de 20 años, a partir de la escasez de plantas en la zona; a los 25, cuando me inicié en el rubro, arrendé campo para hacer 40 mil plantas? y me fue bien".
Actualmente es propietario del vivero Santa María, en La Criolla, a pocos kilómetros de Concordia, sobre la ribera del río Uruguay. Comprende 70 hectáreas rodeadas de eucaliptos con 600.000 plantas de citrus, entre los almácigos, plantas para entregar y los injertos por hacer. Este vivero es el único en Entre Ríos que cuenta con plantas certificadas en calidad y sanidad, un requisito importante para el comercio exterior.
En poco tiempo Pellichero espera poder anexar más hectáreas para ampliar el vivero y tener su propia quinta. Compra los plantines al INTA para hacer los almácigos, de los que luego obtiene las yemas que injerta. Los pies que usa para injertar las variedades cítricas son trifolio y rugoso. Como lo indica el término, son arbustos que sirven de sostén a los pequeños brotes cítricos que se introducen apenas por debajo de la corteza a la altura media del tronco. Cuando la yema de lo que será el naranjo o mandarino brota, convirtiéndose poco a poco en una rama, el pie se corta por encima del injerto y se coloca un tutor, de manera que la nueva planta se enderece y vaya formando copa. Pellichero aclara que hay otras formas de hacer las plantas, por ejemplo los tucumanos las hacen en invernáculo y en forma de fusta, es decir, sólo una vara.
Toda la dedicación llevó a este emprendedor a convertirse en el presidente de la Asociación de Viveristas de Cítricos de la Región del NEA (entidad reconocida en su zona).
Además, para la Fiesta Nacional de la Citricultura, que se realizará en noviembre, se incluyeron visitas a su vivero, por lo que muchos productores podrán ver su trabajo.
El productor conoció las zonas citrícolas de España, Brasil, Uruguay y la Argentina, para ver las diferentes formas de hacer viveros. Esas experiencias le sirvieron para perfeccionar el manejo y tener las plantas de mejor calidad, reconocidas incluso por productores norteamericanos que visitaron el lugar.
El vivero Santa María recibe pedidos de Corrientes, Misiones, Formosa, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires. Además abastece a las principales firmas exportadoras de citrus. Para el trabajo cuenta con 12 peones fijos y una gran inversión en fumigación, curas y abono.
Otro cultivo prometedor
Como buen emprendedor, este viverista vio que había otro cultivo prometedor en la zona y pensó en diversificar su producción. La apuesta fue la nuez pecan, una variedad de nogal que comenzó a producirse hace varios años en el sur entrerriano y ya se exporta a los países asiáticos.
Como en algunas épocas la Argentina debe importar esta nuez para abastecer el consumo interno, especialmente gastronómico, Pellichero se anticipó a hacer la inversión y se proyectó como uno de los mayores proveedores de plantas de pecan del país.
Para poder experimentar con esta nuez, destinó un lote de quinta en donde antiguamente crecían árboles de pecán silvestres; colocó líneas de riego y una vez más el riesgo valió la pena. A través del INTA compró el proyecto que lo autoriza como el viverista certificado exclusivo de esta variedad en todo el país, excepto el NOA.
A diferencia del procedimiento con las variedades cítricas, en el caso de esta nuez se injertan sobre plantas de pecan silvestres, yemas de una variedad norteamericana (stuart) de frutos más grandes y carnosos. Pero el objetivo es el mismo: mejorar la calidad de las plantas y acelerar el crecimiento para el proceso de producción.
El vivero de pecan de Santa María actualmente cuenta con casi 200.000 plantas. Muchas de ellas ya fueron pedidas, pero Pellichero aclaró que recién dentro de 10 años su trabajo en este nuevo emprendimiento rendirá frutos.
Este quintero de cuna es hoy un referente sobre manejo de viveros citrícolas en toda la región y países vecinos. Y a fuerza de empeño y de apostar a un proyecto también es pionero en una actividad que despunta como alternativa de producción en la provincia.
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