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Lionel Echeverz, ingeniero agrónomo y productor agropecuario de Pigüé, provincia de Buenos Aires, realizó un análisis sobre la crisis del Brasil que preocupa al sector.
Y dijo: "La actual crisis económica, con sus profundas derivaciones sociales, debe llevarnos a extraer alguna conclusión que, por un lado, nos sea útil para tratar de conjurar la amenaza de desaparición que se cierne sobre los vastos sectores del campo, y, por el otro, nos coloque en una posición tal que potencie nuestros invalorables recursos naturales".
Además el productor agregó: "Esta afirmación que parece tan obvia, es la gran ausente en la definición de un marco referencial que permita impulsar políticas activas que atenúen los efectos de la crisis".
Asimismo señaló que según declaraciones de Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina, la situación con la que debe enfrentarse el sector es la siguiente:
- Los valores de los commodities son los más bajos de la década y de mantenerse provocarían una caída del ingreso de los productores de US$ 3400 millones con respecto a 1998.
- El impuesto de $ 0,12 por litro de gasoil representa un gasto mayor de US$ 547 millones con relación a 1996, año en que, por ejemplo, el precio promedio del trigo fue de 243,30 por tonelada.
- También con respecto a 1996, la presión impositiva es mayor:
- Creación del tributo a la ganacia mínima presunta.
- La aplicación del 15 por ciento sobre la tasa de interés en los préstamos.
- El aumento del 33 por ciento al 35 por ciento en ganancias, configurando estas disposiciones en conjunto, un aporte al fisco de US$ 800 millones.
"Por otra parte, según datos oficiales, el nivel de endeudamiento del campo al sitema financiero ascendió el 31 de julio de 1998 a US$ 6173 millones, cifra que en la actualidad se vería dramáticamente superada. Del total de exportaciones, el 40-45 por ciento corresponde al sector agropecuario entre los productos primarios y manufacturados; aportando el año pasado alrededor de US$ 15.290 millones, fruto de una producción récord de 67 millones de toneladas de granos y oleaginosas", expresó Echeverz.
"Con la puesta en vigencia de la convertibilidad y el establecimiento de la paridad cambiaria, el Gobierno, luego de alcanzarse la estabilidad económica, se lanza a una profunda política de privatizaciones, de apertura y desregulación de los mercados, integrándonos decididamente al resto del mundo. Ello permitió que nos viésemos favorecidos con los altos precios alcanzados en 1995-96, fruto de una menor oferta frente a una demanda creciente, y como consecuencia de esto último, del auge económico de los países emergentes; recordándonos que a un ciclo económico expansivo, le sucede otro de profunda caída y recesión", indicó el especialista.
Asimismo dijo:"Esta etapa se inició en 1997 con la crisis financiera y búrsatil de sudeste asiático, China y Japón, para seguir con el colapso de la deuda externa rusa y estar instalada hoy, sin que implique la culminación de las anteriores, en Brasil. Esto pone en evidencia la vulnerabilidad del sector".
"Se me puede decir y con razón que en el actual contexto económico es el agricultor el que debe fijar el precio a su producción, mediante el uso de herramientas tan importantes como son los futuros y las opciones. Y si bien su uso es una condición necesaria para cerrar un ciclo productivo, no es suficiente para asegurar la rentablidad de la empresa agropecuaria, fundamentalmente por la baja liquidez de estos mercados", explicó el ingeniero.
"La estrepitosa caída de muchos pools de siembra o la instrumentación de fuertes subsidios al sector agrícola por parte de los Estados Unidos o la Unión Europea , pone en evidencia que el mercado, por medio de sus operatorias, no alcanza", subrayó.
Frente a este díficil escenario Echeverz se pregunta: "¿Qué hacer?,crear un fondo de reserva agrícola, sin que ello signifique alterar o cambiar las reglas de juego vigentes.¿Quiénes administrarían el fondo? ¿Con qué recursos se constituiría? ¿Cómo sería la operatoria? ¿Cuándo entraría en vigencia el fondo?" "Por último, deseo destacar que esta presentación pretendo instalarla en la mesa de debate que tiene que producirse entre funcionarios, legisladores y organizaciones no gubernamentales, para establecer políticas anticíclicas capaces de construir un marco de previsibilidad, indispensable para planificar y ejecutar las actividades de la empresa agropecuaria, concluyó Echeverz.





