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Castigar al productor
En el suplemento Campo del sábado último, el productor Roberto Canale expresa en su carta titulada "Orgullo herido" su lógica desazón por la reciente suba de las retenciones a los lácteos.
En dicha nota explica el efecto multiplicador que el tambo tiene sobre la captación de mano de obra y la capacitación tecnológica adquirida por el personal utilizado en ella. Explica también como para llegar a poner en marcha una explotación tambera, muchos productores dejaron de lado explotaciones simples, que poca mano de obra utilizan para -invirtiendo mano de obra- dar más mano de obra en un interior que tanto lo necesita.
Juan Bautista Alberdi dijo, con visión de futuro "gobernar es poblar", frase contrapuesta con la visión cortoplacista y "pigmea" (valga la redundancia) que tienen algunos "altos funcionarios" de nuestra nación y nuestra provincia de Buenos Aires, fervientes partidarios de las retenciones, que ellos no pagan.
En tiempos en que todas las naciones del mundo aplican políticas de subsidios a las producciones agropecuarias, políticas contra las cuales razonable y éticamente hemos siempre luchado en todos los foros, nosotros, recorriendo un camino inverso, aplicamos retenciones, impuesto demoledor para los pueblos y ciudades del interior, ya que frena importantes inversiones, llevándose la casi totalidad del dinero producido en esos terruños, quita trabajo a la gente del lugar e impulsa un notable efecto migrante hacia las grandes urbes. En una palabra, todos los efectos contrarios a lo que se dice tratar de obtener.
Esto me hace recordar el viejo chiste del obtuso extranjero que viajando de contramano por la avenida Libertador, se dice a sí mismo, antes del choque frontal y catastrófico: "Caramba, en este país todos van de contramano, qué bestias". Sesenta años de estas políticas nos han hecho retroceder como país hacia donde nos encontramos hoy, con más del 40% de pobres.
Recuerde usted, ciudadano que vota en el interior: a la hora de votar no se equivoque y retenga clara en su memoria a quienes impulsan estas degradantes teorías con tanto entusiasmo.
Fernando Lucio Fourcade
"Los Indios", Curarú
C. Tejedor, Buenos Aires
ferfouca@yahoo.com.ar
Poema Santos Vega
En el suplemento Campo del 9 de julio pasado, en Rincón Gaucho, salió un documentado artículo sobre Santos Vega y su utilización literaria, teatral, cinematográfica, etcétera. Sin embargo, Lily Franco omitió mencionar al poeta que más contribuyó a su difusión: don Rafael Obligado.
Su primera edición por Pedro Irume es del año 1885, con una tirada de diez mil ejemplares, con el título "Santos Vega, tradición argentina", constando de tres cantos: "El Alma; La Prenda y La muerte del Payador". En 1887 compuso el poeta un nuevo canto: "El himno del Payador", con lo que dio por completada la obra.
Cito el prólogo de Augusto Cortina a la edición de Poesías de Rafael Obligado (Espasa Calpe, Buenos Aires, 1941): "Fue tanta su repercusión que en el cincuentenario de su publicación (1937) la municipalidad de Buenos Aires por iniciativa del señor intendente don Mariano de Vedia y Mitre, colocaba una placa de bronce en su hogar de la Plaza San Martín, calle Charcas 643, donde terminó la mencionada obra el célebre poeta".
Otras ediciones de la obra fueron en 1885 por Juan Lajouane, 1906 por Mendesky e Hijo, 1920 en Montevideo, con prólogo de Joaquín V. González y de Ediciones Estrada, con prólogo de Arturo Capdevila, además de otras más recientes.
Jaime Obligado
LE: 1735760
Juncal 701,Capital Federal
Amnesia histórica
El sistema de fundaciones para la lucha contra la fiebre aftosa establece un régimen aberrante desde el punto de vista jurídico, técnico y económico. Este viola los artículos de la Constitución Nacional 14 (derechos de ejercer toda industria lícita, comerciar y usar y disponer de su propiedad), 17 (la propiedad es inviolable) y 18 (no se puede ser penado sin juicio previo).
El nuevo texto del art. 206 del Cód. Penal según Ley 25890 año 2004 dice que: "Será reprimido... el que violare las reglas establecidas por las leyes de la policía sanitaria animal".
El sistema cuestionado se funda en dos premisas inaceptables: presume que todos los ganaderos somos delincuentes y que todos los funcionarios de Senasa son incapaces de ejercer el poder de policía sanitaria bovina, una función notoriamente indelegable del Estado.
El veterinario Lucio Uncal descalifica nuestra postura por poco seria, por desconocimiento de funciones y por amnesia histórica.
Cada uno puede opinar como le parezca, pero respetando el marco de los derechos y garantías constitucionales, ya que de acuerdo a una axiomática premisa "todo el mundo debe conocer la ley" (incluso los veterinarios) y su ignorancia no sirve de excusa (art. 20 Cod. Civil). Esto es instrucción cívica básica.
Federico A. Palacio
Secretario del Frente Agropecuario Nacional
L.E.426871
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