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Graves daños ocurridos en las últimas campañas indican un aumento sustancial de las poblaciones de gusanos blancos en numerosas localidades de la región pampeana central, según señalan en un trabajo técnicos de Aapresid.
Para ellos, dentro de las alternativas de manejo de estos insectos es fundamental el monitoreo de los lotes y la evaluación de la plaga antes de la siembra para determinar los lotes con infestación significativa. Su control biológico es a la vez muy importante, pero no siempre alcanza para reducir las poblaciones de una plaga a niveles mínimos tolerables.
Poblaciones de gusanos blancos de abundancia moderada son consideradas de gran utilidad en siembra directa por reciclar nutrientes y facilitar la aireación e infiltración de agua (Aragón, 1998). La presencia de 30 larvas/m² puede generar pérdidas de 70 a 90 % de la producción (Aragón, 2002). Al alcanzarse el umbral de daño económico estimado, según Aragón (2002), en 5 larvas/m², o según Gamundi (1998) entre 6 y 8, el tratamiento de semilla con insecticidas se señala como la única alternativa de control razonable. Este tipo de tratamiento genera un halo de protección alrededor de las semillas y de las plántulas nacidas de éstas, de manera tal que la larva se intoxica cuando trata de comerlas (Frana, 2003).
Muestreo
El muestreo es imprescindible En los lotes destinados a la siembra de trigo es conveniente recorrer primero aquéllos que presentan algunas de estas condiciones: pocos años de siembra directa después de pastura, varios años de siembra directa con secuencia de cultivos soja/trigo-soja, o trigo-soja durante 2 o más ciclos. A pesar de estas recomendaciones, lo mejor es tener el diagnóstico de todos los lotes.
El muestreo se realiza con pala en áreas de suelos de forma cuadrada de 50 X 50 cm o la misma área pero en forma circular (56 cm de diámetro) hasta 25-30 cm de profundidad. En lotes de 20 -30 ha deberían efectuarse 10 a 15 muestreos como mínimo para tener una estimación del nivel de infestación. Durante el mismo es muy conveniente la confirmación de la especie presente ya que es normal la presencia de algunas especies de gusanos blancos, como por ejemplo las larvas del escarabajo rubio Cyclocephala spp. y Anomala spp., que no dañan al cultivo de trigo.
Este muestreo podría también reemplazarse por la observación de agujeros en el suelo (corte plano superficial con pala) pero hay que ser experimentado para identificar los que corresponden al "gusano blanco" vivo ya que pueden ser de grillo topo, grillo subterráneo, o de una larva que ya no está.
En cuanto al umbral de tratamiento, trabajos de evaluación de daño de Diloboderus Abderus con poblaciones controladas efectuadas en INTA Marcos Juárez en las campañas 1997-98 y 1998-99 indicaron que 5 larvas por m2 a partir de fines de julio sobre trigo en macollaje pueden producir una disminución de rendimiento del orden del 11%.
En función de estos estudios se sugiere un umbral de 5-6 larvas/m2 para efectuar una medida de control preventivo como es el uso de terápicos de semilla. El control con insecticidas ha mostrado eficacia y practicidad en el tratamiento de semillas con productos tales como tiodicarb, tiametoxán, teflutrina e imidacloprid.






