Productores de la provincia de Santa Fe denuncian que este delito va en aumento y pasó de ser un hecho aislado a una creciente acción de bandas organizadas; una de las soluciones que reclaman es que se castigue con prisión efectiva a los culpables, ya que la legislación vigente contempla la excarcelación
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LAGUNA PAIVA, Santa Fe.- Solapadamente, en algunos casos, o con total impunidad en otros, el cuatrerismo en la provincia no perdona a los ganaderos.
Este mal endémico de compleja erradicación se extiende por todo el territorio y es comandado por grupos estratégicamente organizados. El modus operandi varía según la geografía de la zona, establecimientos de faena, la presencia mantenida por parte del poder policial y la falta de normas punitivas inmediatas en el código procesal penal. Gran parte de los productores consultados durante la recorrida que La Nación realizó imaginan como una utopía a una situación en la que, por lo menos, se atenúe el asedio de los cuatreros al fundamentar que los casos se reiteran a través de los años con una inextinguible constancia. Fue el conocimiento de casos que se produjeron en las últimas semanas lo que motivó que La Nación se trasladara a esta región, sin desconocer idéntica realidad que ocupa a casi todas las zonas ganaderas del país y en especial a la provincia de Buenos Aires, que alberga la mayor cantidad de hacienda vacuna del país.
Un mapa analítico basado en la magnitud de los robos llevados a cabo permite dividir a la provincia de Santa Fe en tres zonas: Norte, Centro y Sur. Es válido recordar que la población bovina es más numerosa en la primera zona mencionada, y menos en la segunda y tercera, respectivamente.
Norte sin fronteras
Durante el mes pasado, el cuatrerismo ardió en el norte santafecino. Hace unos años estos casos se reiteraban entre lapsos más espaciados, incluso se ofrecían informes trimestrales y semestrales.
Otros tiempos son los que se manejan hoy. Los robos se realizan semanalmente y los cuatreros conforman organizaciones que actúan con sincronización horaria, comunicados mediante radios, camiones último modelo para transportar hacienda y lo que es más importante para los malhechores: el pasaporte de la impunidad.
El jefe de Relaciones Policiales de la Dirección General de Seguridad Rural Los Pumas, dependiente de la policía de Santa Fe, subcomisario Guillermo Lalli, informó a La Nación sobre algunos de los últimos actos de abigeato.
Según Lalli, el 30 de julio último una organización compuesta por 13 personas sustrajo 132 vacas -unas 50 estaban preñadas- a Cecilia Corgnaili. La denuncia fue efectuada ante la sección Nº 9 de Los Pumas, con asiento en Villa Ocampo.
De acuerdo con el informe policial, en horas de la madrugada, los malhechores, luego de violentar el candado del portón de acceso al campo ubicado en la zona rural de Villa Adela, sustrajeron vacas de distintos pelajes, bajo marca y señal y tres terneros orejanos.
Los Pumas encontraron varios días después en el frigorífico Cooperativa de Trabajo y consumo de Puerto Vilela, Chaco, 128 cueros frescos correspondientes a los animales denunciados, así como 109 medias reses que se hallaban depositadas en ese lugar. Asimismo, fueron decomisados tres camiones último modelo utilizados para transportar la hacienda robada.
Según declaraciones del oficial los responsables del robo son Cándido Manuel Fretes, Manuel Ariel Fretes, Héctor Catalino Ayala, José Ramón Mieres, José Sergio Wirt, Néstor Bosch, Orestes Maidana, Rubén Caballero, Agustín Ismael Gómez, Daniel Barbetti, Alfredo Dallamea, Juan Carlos Dallamea y Walter Ernesto Segura, a los que por disposición del juzgado interviniente se les instruyó causa por asociación ilícita y hurto de ganado mayor a gran escala. Asimismo, a raíz de este procedimiento reconocieron otro robo de igual magnitud efecutado días antes del hecho descripto. Agregó Lalli que otro caso es el descubierto el 25 del mes pasado en San Bernardo, Departamento 9 de Julio. Robaron 40 cabezas (vacas y terneros) del establecimiento de la señora María Quiroga. La denuncia la realizó el encargado del campo, José González, ante la sección 12 de Los Pumas de Villa Minetti. Los autores del hecho son Jorge Américo Benítez y un menor, que fueron apresados por hurto de ganado mayor y encubrimiento, respectivamente; sin embargo, recuperaron la libertad de acuerdo con el artículo 301 del Código Procesal Penal.
"Antes los cuatreros robaban algunas cabezas, ahora se está haciendo en gran escala a través de organizaciones. Los puestos camineros se han levantado, ya no son fijos como antes, una orden del Gobierno dictaminó que los relevamientos de zonas se efectúen con los móviles policiales", señala el subcomisario Lalli.
Agrega que es necesario que haya una modificación en el código procesal para que cuando los cuatreros sean apresados no queden en libertad a los pocos días.
Centro: islas desaprovechadas
Edmundo Montagna, propietario del establecimiento Los Talas, ubicado en el distrito Sauce Viejo, informa que el abigeato es el causante de que la zona de islas no sea aprovechada para el pastaje. "Mi campo está conformado por tierra firme, que es donde se hace agricultura, y por islas, ideales para engordar animales de destete. Sin embargo, desde hace unos años se observa una franca disminución de cabezas en pastoreo porque estamos cansados de que nos roben. En el segundo semestre del año pasado me embarcaron 34 animales", relató.
Montagna recuerda que en otros tiempos en la zona de islas el movimiento de hacienda permitía vivir a familias enteras, con escuelas para sus hijos, lanchas sanitarias, etcétera. Hoy todo ello ha desaparecido debido a la incidencia del cuatrerismo, que desanima a los productores.
La estructura productiva de Juan Manuel Arauz Castex, de la estancia La Camucha, ubicada en la zona de Arroyo Aguiar, está compuesta por agricultura, tambo y cada vez menos ganadería.
"En una época tenía animales para engorde, pero desde hace dos años me desanimé y lo dejé de lado para volcarme a una producción más segura, porque además de enfrentar los robos hay que luchar contra la poca rentabilidad de la actividad", dijo el productor Arauz Castex realiza un análisis global de la realidad que acosa a la ganadería. "No es justo hacer una crítica puntual. Es necesario recordar que la reforma del Estado ha consistido en una rebaja considerable del presupuesto; ello trajo aparejado un aumento en la criminalidad y por consiguiente hay más delitos que combatir por cada agente policial; respecto del cuatrerismo, esta situación se potencializa por la falta de una legislación más severa."
El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, Juan Colombetti, afirmó a La Nación que para combatir este flagelo "es necesario modificar el código procesal; que los legisladores hagan algo, ya que hasta ahora han mantenido una ignorancia absoluta del problema; no saben si afuera de la Legislatura hace frío o calor".
Sur: justicia por mano propia
En el sur de la provincia de Santa Fe el número de hacienda por chacra es más reducido respecto de las regiones mencionadas, es decir, que se trabaja a menor escala. Esto significa que para la economía del medio y pequeño productor el robo significa una descapitalización de alto riesgo.
Al productor Diego Riera la última vez que entraron en su campo le mataron 4 animales de aproximadamente 400 kilos. "No se los llevaron porque no pudieron romper el candado", dijo. Las 30 hectáreas de Riera quedan en Firmat, sobre la ruta 33, a unos 3000 metros de la puerta de la comisaría.
Según el parte policial, el autor de la tentativa de robo calificado fue Rubén Alejandro Castillo, propietario de la carnicería Yessi 2, de Firmat, de una carabina calibre 22 largo y de un revólver del mismo calibre con municiones de punta hueca. Hoy, Castillo está libre y sigue expendiendo carne desde su local.
En tanto, se detuvo también a Luis Marcial Santa Cruz y Hugo Santa Cruz (prófugo) autores de varios hechos de cuatrerismo, agregó el parte policial. Pedro Zanini, propietario de 80 hectáreas en el deslinde sudoeste de Firmat, señala el potrero desde donde le llevaron una noche 7 terneros vivos y una vaquillona. Al igual que Diego Riera, que, por seguridad, porta una escopeta calibre 12, Zanini lleva siempre en su camioneta una escopeta calibre 32 especial.
El inspector jefe de la zona de la Unidad Regional 8, Departamento General López, Antonio Sanz, resguarda su gorra del mundo exterior con una bolsita de nylon ubicada en el primer estante del aparador de su oficina, en un lugar preferencial respecto de los adornos y cuadritos con fotos familiares que la rodean. Puesta allí, a salvaguarda de todo ajetreo, es como si fuera un símbolo de quietud ante decisiones que deberían ser inmediatas.
Visiblemente perturbado, Sanz tardó en asimilar la visita de La Nación: "Qué sorpresa que anden por acá. . . Para usted, ¿qué es el cuatrerismo?, empecemos por ahí, porque primero tenemos que ver si está al tanto del tema. ¿Quiere que le explique?" -Tal vez no sea necesario. Preferiría que me informe sobre el tipo de seguridad ofrecida a los productores.
-Esta zona es muy tranquila, la gente tiene mucha afinidad con nosotros. Constantemente estamos recorriendo la zona con el móvil. Tenemos los casos bajo control.
El código: socio indiscutido
El robo de hacienda es un caso tan público como notorio. No es un hecho que se pueda concretar íntegramente en las sombras de la noche. La cadena de encubrimiento es extensa y segura. Los denunciantes lo saben. Quienes efectúan algunos controles, también. En pago chico todos se conocen.
El que recala en alguna celda penitenciaria llega amparado por un padrino indiscutido: el Código Procesal. Según el mismo, su estancia penitenciaria se esfuma, pues se beneficia con la excarcelación porque el mínimo de la pena prevista es menor a tres años.
Si se considera que a los precios actuales cada jaula de novillos de 400 kilos ronda los 12.000 pesos, las horas de mate y charla y las caminatas por el patio de baldosas están bien compensados.
Variando fundamentalmente la norma mencionada, y llevando la penalización a niveles proporcionales al monto del robo, seguramente podrá comenzar a detenerse este grave mal que afecta a los ganaderos de todo el país.
Dolores Etchevehere
Qué dicta la legislación actual
¿Por qué los cuatreros que son descubiertos salen excarcelados en pocos días? La respuesta es sencilla: así lo prevé nuestra legislación actual.
El Código Penal argentino tipifica en el inciso 1º del artículo 163 el delito de abigeato. Esta es la denominación de un hurto agravado por ser cometido en el campo.
Se calificó como conducta prohibida en todo el país el apoderarse ilegítimamente de una cosa mueble ajena. Pero, como la modalidad de trabajo en el campo facilita el hurto (penado con 1 mes a 2 años de prisión), se agravó la pena para estos casos.
Los tiempos que favorecen la excarcelación
La ley dice: "Se aplicará prisión de uno a seis años cuando el hurto fuese de una o más cabezas de ganado mayor o menor (...) o de máquinas o de instrumentos de trabajo, dejados en el campo; o de alambres u otros elementos de los cercos, causando destrucción total o parcial.
"La pena será de dos a ocho años de prisión si el hurto fuere de cinco o más cabezas de ganado mayor o menor, y se utilizare un medio motorizado para su transporte."
Los cuatreros se benefician con la excarcelación que posibilitan los códigos procesales, porque el mínimo de la pena previsto es menor a los tres años de cárcel.
Muchos son los productores que piden que se informe sobre las posibilidades que ofrecería un cambio en lo que dispone el código procesal argentino, porque afirman que un aumento de la pena coartaría la libertad y seguridad con la que se desempeñan los cuatreros.
Para ello habría dos caminos: decretando por vía del legislador provincial la no excarcelación de este delito o bien, por vía del legislador nacional, aumentando la pena de abigeato, de modo de hacerlo inexcarcelable a tenor de los códigos procesales actuales.
Falta de controles
El cuatrerismo en la provincia de Buenos Aires no tiene solución. Por un lado, las entidades rurales critican la falta de acción de los organismos, y por el otro, se habla de escasez de estructura y medios para minar las reiteradas incursiones de los delincuentes.
Claro, frente al catálogo de acciones ilícitas que se alojan en las comisarías, estos hechos ocupan un lugar menor. Esa es la sensación que percibe Carlos Alberto Sáenz, vicepresidente de Carbap, representante de esta entidad ante la Secretaría de Seguridad de la provincia.
"La policía no tiene una estadística fidedigna porque en la mayoría de los casos no se hacen las denuncias. La gente tiene temor y además se le exige un papeleo disparatado para encarcelar sólo por unas horas a los culpables", enfatizó Sáenz con respecto a la magra información estadística disponible.
Esta provincia alberga a la mayor cantidad de cabezas de ganado con 20.281.730 animales y la recorren 137.000 kilómetros de rutas.
Algo más grave
En cada partido funcionan comisiones presididas por el intendente, el presidente del Consejo Deliberante, los bloques y los representantes de las entidades rurales y la Cámara de Comercio. Y en el nivel provincial, trabaja una mesa de seguridad que se reúne esporádicamente para actualizar y cruzar información.
"Desde que asumió Carlos Brown la mesa no se reunió nunca, luego lo invitamos al consejo de Carbap y le detallamos minuciosamente lo que ocurre", relató Sáenz.
La falta de seguridad es otro de los temas que calan profundo y preocupan a los poblaciones rurales de esta provincia. Dada la proximidad en la que se producen, estos hechos intranquilizan, ya que los delincuentes ingresan en propiedad privada, roban, causan destrozos y en algunos casos hasta pueden ser peligrosos.
"Estamos muy preocupados por la gente. En algunas estancias damnificadas se produjeron saqueos y tiroteos. De los miles de casos que existen, en la actualidad, no se resuelve ni la cuarta parte", disparó Sáenz, aunque luego de una pausa, agregó: "La culpa no es sólo de la policía, hay jueces que interpretan mal la ley".
Ahora bien, muchos se preguntan si la necesidad personal de un grupo de lúmpenes es el principal móvil de estos ilícitos. Sin embargo, en los últimos años, ha comenzado a considerarse la existencia de un engranaje con intereses sórdidos.
"Hemos observado -dijo Sáenz- que en época de elecciones se cárnea ganado robado para los asados que se celebran en las sedes partidarias."






