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Como por arte de magia, la agricultura casi desapareció de los campos del sudeste de Buenos Aires, en las rutas 2 y 3 luego de haberse desarrollado fuertemente en 1996 y 1997. Se ven muy pocos trigos de regular desarrollo, casi nada de maíz en las lomas y muy poca tierra preparada par soja o girasol. Similar proceso se vive en algunas regiones de menor potencial en las provincias de Córdoba, Entre Ríos y La Pampa, que habían desarrollado esa alternativa en años anteriores.
"Las cuentas agrícolas no cierran en campos con expectativas de rindes medios y bajos precios, lo que apacigua el ímpetu productivo de los dueños de los campos y, sobre todo, a los pools de siembra" sostuvo vendedor de maquinaria agrícola con oficinas en Buenos Aires.
"Y los contratistas independientes tampoco quedaron en situación floreciente tras la última cosecha. Además, ahora pueden elegir los campos por roturar, a diferencia de lo que ocurría en 1996 y 1997; también pueden negociar con mayor firmeza los acuerdos por establecer", agregó.
Y otro factor depresivo de las siembras es el mal resultado de grandes inversiones en instalaciones de almacenamiento realizadas por cerealistas o grandes agrupaciones de siembra, que recurrieron al crédito con una expectativa de tres o cuatro años de buenos precios para los granos. Desde que se pusieron en marcha estos emprendimientos subieron los intereses y bajaron los valores de los cereales, lo que configuró una tijera mortífera que los ahogó en términos financieros. El negocio cerrará sólo si ocurre una fuerte recuperación de precios en 1999.
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Es claro, este año de fácil no tiene nada. Y no sólo cae el área sembrada. También lo hace el nivel tecnológico. Víctor Llauró cuenta que "se mide hasta el último centavo que se invierte en los cultivos. Muchos quieren sembrar sencillito y con pocos gastos de implantación. Especulan en el control de malezas y se juegan a productos posemergentes en vez de emplear los de preemergencia".
Llauró duda de la conveniencia de estas decisiones, sobre todo de permitir que el campo se vuelva a enyuyar, un perjuicio que trascienda a la actual campaña.
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Además, quienes tuvieron la responsabilidad de asignar la superficie para la siembra de granos gruesos se vieron afectados por el alto costo de implantación del maíz: "Setenta u ochenta pesos por hectárea intimidaron a muchos, y ese factor, junto con la escasez de humedad al momento de la siembra, provocará una fuerte caída en el área sembrada", pronosticó Llauró.
El costo por hectárea de la semilla de girasol, en cambio, equivale a menos de la mitad del maíz, y configura otro argumento para que los agricultores se vuelquen a este cultivo en un año con perspectivas de una Niña moderada. La realidad descripta puede provocar sorpresas con los precios al momento de cosecha. La campaña de granos gruesos viene muy fría, y no habría que descartar caídas de la producción final de dos dígitos. En ese contexto, podría ocurrir algo similar a lo que pasó con el trigo, cuyo precio subió al acercarse la cosecha porque muy pocos lo sembraron.
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Mientras tanto, el trigo continúa enfrentando adversidades. A la sequía en la zona sur -Necochea, Energía-, se le agregan ataques de roya en varias regiones de la provincia de Buenos Aires, que dan fuertes tonalidades rojizas a los cultivos y perspectivas de bajos rendimientos.
También se advierte el desarrollo de pulgones ruso y verde, que no siempre son combatidos en virtud del escaso rinde potencial de los trigos. Ocurre que gastar tres pesos por hectárea en producto y cinco pesos por hectárea en la aplicación aérea, en una superficie importante, representa un gasto que no estaba previsto en el presupuesto, un poco difícil de absorber en esta época del año.
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Hay mucho interés en que los productores cosechen semilla forrajera, porque se espera una baja producción en la región tipica. "El trébol blanco desarrolla muy mal por la sequía en Pergamino, lo mismo que la cebadilla y la festuca, lo que da una perspectiva de baja disponibilidad en el otoño de 1999" vaticinó un operador del mercado que compra, procesa y vende semilla de pastura.
Agregó que esta situación obligará a adquirir las buenas partidas que ofrezcan productores mixtos de otras zonas, sobre todo si pueden asegurar que proviene de variedades reconocidas por su buen comportamiento.





