
El historiador analiza el proceso de colonización agrícola en la provincia de Santa Fe y destaca hasta qué punto fue decisivo el papel de los inmigrantes en la consolidación de la economía rural argentina
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"Sin la inmigración, no existiría la Argentina agropecuaria", afirma Ezequiel Gallo, un referente insoslayable a la hora de analizar las transformaciones sociales ocurridas en el período de expansión agraria de la segunda mitad del siglo XIX.
Con la aparición, en 1983 de su documentado libro "La pampa gringa", quedaron pocas dudas acerca del papel decisivo que jugaron los colonos extranjeros en la consolidación de la Argentina como granero del mundo.
El autor de "La pampa gringa" pertenece, junto con Natalio Botana y Tulio Halperin Donghi, a una generación de investigadores que renovó la interpretación historiográfica de la realidad social argentina.
La conversación con Gallo -doctorado en la Facultad de Historia Moderna, de la Universidad de Oxford, autor de 10 libros y de gran cantidad de artículos en revistas especializadas del país y del exterior- trasunta, a la par de su versación histórica, un interés apasionado por el destino de nuestro país. Sostiene que uno de los factores que posibilitaron la multiplicación de colonias rurales fue la imagen de estabilidad política y económica que transmitió el país, una vez apagados los ecos de las luchas civiles.
La política de inmigración y los planes de colonización agrícola fueron detonantes, como refiere Gallo, de la asombrosa transformación que se fue registrando en el territorio de Santa Fe a partir de la creciente llegada de los colonos extranjeros.
Fue un fenómeno irrepetible, "sobre todo si uno tiene en cuenta que no hubo ningún país del mundo que recibiera una cantidad tan alta de inmigrantes con relación a la población original".
Gallo señala un hecho significativo: "El censo nacional del año 1895 registraba un número de 44.903 agricultores en la campaña santafecina. De éstos, la gran mayoría eran inmigrantes europeos, sólo 7012, o sea el 15,5 por ciento del total, habían nacido en la Argentina y es muy probable que casi todos hayan sido hijos de inmigrantes europeos".
Agrega que "los italianos constituyeron el contingente mayoritario, seguidos a bastante distancia por suizos, alemanes, franceses y españoles.
El historiador señala que muchas de las colonias "ofrecían un paisaje que recordaba nítidamente las características más salientes de las regiones de donde provenían los agricultores.
A propósito de ello, comenta que el conocido escritor italiano Edmundo D´Amicis, autor de "De los apeninos a los Andes" "no ocultaba su emoción al ver repetidas, colonia tras colonia, escenas y costumbres que le recordaban continuamente los aspectos más salientes de la Lombardía o el Piamonte".
-¿Cómo nace la iniciativa de propiciar el asentamiento de colonias rurales?
-Es un error la creencia de que todas fueron fundadas por el Estado. La realidad es que la gran mayoría de las colonias fueron establecidas por empresarios privados. Se trataba de un sistema mediante el cual un empresario compraba la tierra al mejor postor, la subdividía luego en varios lotes y procedía luego a su venta. El Estado no tenía otra intervención que la de eximir al empresario del pago de impuestos.
-¿Cuáles fueron las etapas del proceso de colonización?
-La primera etapa se inició en 1856 con la fundación de Esperanza, a la que le siguió luego San Jerónimo y poco después San Carlos. Esperanza, formada por inmigrantes de origen suizo, es conocida como la "cuna de la colonización agrícola" y constituye un paradigma de la vasta y rica región del centro de la provincia de Santa Fe, la zona de mayor producción triguera. Algunos años después -entre 1880 y 1892- tuvo lugar un "boom" espectacular. Durante ese período los colonos se beneficiaron de la aparición de instituciones crediticias que volcaron buena parte de sus fondos hacia el sector agrícola. Los años ochenta fueron la edad de oro de la colonización rural y la Argentina, especialmente los campos de trigo de Santa Fe, comenzó a ser percibida como la nueva tierra de promisión para miles de inmigrantes europeos.
Los colonos escribían cartas entusiastas a los familiares y amigos que habían quedado en Europa, los cuales al leer la descripción de las buenas cosechas y las buenas ganancias obtenidas corrían al puerto para surcar los mares y venir ellos también.
-¿Los colonos fueron propietarios de sus tierras?
-No, primó el arrendamiento. El propietario aportaba el campo y los gastos corrían por cuenta del arrendatario. Se dio mucho también un tipo de arriendo que se conoce como medianería. En este sistema la tierra se entregaba libre de impuestos y el agricultor arrendatario recibía vivienda, implementos agrícolas y algún ganado. Las semillas, la trilla y el embolsado se compartían entre el propietario y el arrendatario, en tanto que el producto de las cosechas se repartía por partes iguales.
-¿Cómo se adaptaron los inmigrantes a los usos y costumbres de la pampa?
-La colonización fue una empresa llena de dificultades. Durante mucho tiempo, los malones fueron una amenaza cotidiana para muchas de las colonias, pero eso concluyó luego de 1980. En cuanto a la relación con los criollos, la asimilación fue un poco lenta al principio, pero con el transcurso del tiempo, los hijos de los inmigrantes europeos se fueron adaptando cada vez más a su nueva tierra.
El perfil
Carrera académica
Ezequiel Gallo ha sido investigador permanente del Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Torcuato Di Tella, es miembro de la Academia Nacional de la Historia y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas.
Libros publicados
"La pampa gringa"," Argentina: del 80 al Centenario" y otros.





