
Después de capacitarse en Australia, Carolina Fenton, de 25 años, se especializa en el adiestramiento de perros para el rodeo de animales.
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En la Argentina, el trabajo de los perros en los movimientos del rodeo todavía se realiza de manera casi instintiva, sin seguir un orden y una rutina determinados.
Desde hace unos años se está empezando a emplear en el país un entrenamiento sistematizado para transformar al perro en una verdadera herramienta y en un apoyo para el productor.
En este sentido, Carolina Fenton es pionera e impulsora del tema aquí. Vivió dos años y medio en Australia donde hizo cursos de adiestramiento con las razas kelpie australiano y border collie, y regularmente viaja a ese país para perfeccionarse.
La instructora vive y trabaja en la estancia Monte Dinero, propiedad de sus padres, David y Peggy Fenton, establecimiento de 26.000 hectáreas ubicado cerca del Cabo Vírgenes y el estrecho de Magallanes, en Santa Cruz, donde se cría ganado ovino de la raza Corino, desarrollada allí.
Subida a una moto todoterreno, Carolina Fenton arrea rebaños de ovejas acompañada normalmente por dos perros kelpie. Hace cinco años y medio que adiestra estos animales, estableció un criadero y dicta cursos de capacitación por distintas provincias.
Opina que aquí la actividad todavía no adquirió la importancia que se le da en el exterior, donde los animales son realmente valorados, tanto en su trabajo como económicamente.
En este último aspecto, es interesante señalar que en la Argentina el máximo precio obtenido por un kelpie australiano entrenado es de $ 600. En cambio, en Australia se venden entre 2000 y 3000 dólares, donde se los ha incorporado como una importante herramienta de trabajo en la ganadería.
"En Australia el animal entra a trabajar enseguida y en uno o dos meses se amortiza el costo", explicó. Existen varias razas caninas adaptadas a la tarea rural, tanto en vacunos como ovinos. La instructora trabaja con kelpie australiano y border collie. Los primeros son perros chicos y en este sentido, prácticos para manejar. Dentro de esta raza hay líneas que trabajan mejor con vacunos, otras con ovinos, o que son más hábiles en potreros o en corrales.
En Australia existe mucha competencia entre estas dos razas. "Es una lástima -dijo Carolina- porque se complementan muy bien. El kelpie es más corralero; el border collie es más sensible, casi más inteligente, pero si uno le levanta la voz, se ofende y se vuelve a la casa. Al kelpie quizás haya que repetirle más las indicaciones, pero es muy trabajador."
Y si bien se puede arrear con la moto empleando un solo perro, es preferible trabajar con un equipo de dos o tres animales para distribuir el esfuerzo. La instructora ha realizado la experiencia con otro tipo de ganado, caprinos en el INTA Bariloche, con porcinos, y ha realizado el primer manejo sistematizado en el país con aves.
Del criadero de Monte Dinero han salido ejemplares de kelpies y border collie a Buenos Aires, Entre Ríos a Feliciano, en la Selva de Montiel, a La Pampa para manejo combinado de vacunos, porcinos y caprinos, a Jujuy, varios animales a Santa Cruz y a Punta Arenas en Chile. El costo oscila entre 300 y 400 pesos, con una vida útil de unos 8 años.
Los cursos de capacitación incluyen la práctica del perro y de la persona que los va a conducir. Duran tres días y ya el animal puede salir a trabajar. Si es necesario, se prestan perros para el entrenamiento.
En Palermo
Para esta actividad de sistematizar en el país la tarea del perro en la actividad rural, fue importante la presentación que se hizo el año último en Palermo, con una conferencia en la que participaron la entrevistada junto al campeón europeo, el francés Vincent Grosfort, y el matrimonio formado por Cristina Halaris y Alfredo Verón, instructores caninos, especializados también en el tema rural.
El matrimonio Verón trabaja con perros adaptados para la tarea con vacunos en diferentes partes del país, donde se está en una etapa inicial; abunda en los campos la cruza entre border collie y el ovejero alemán. Ellos hacen hincapié en que los ganaderos empiecen a tomar conciencia de que el perro en el campo es una herramienta y que en estas condiciones ahorra tiempo e incrementa la calidad del trabajo y que no causa stress en la hacienda, que son kilos que se pierden.
Dan cursos con cinco a seis visitas a un determinado establecimiento y la instrucción es también para el productor y el personal encargado del arreo; se enseña, además cómo introducir gradualmente el cachorro en el grupo de animales.
Carolina Fenton y los instructores Verón apuntan algunos consejos para quienes manejan perros en las tareas rurales:
- Resguardo. El animal no debe quedar suelto. Se debe armar un canil donde esté confortable y pueda descansar con agua y comida. Se logra así una mayor efectividad en el trabajo. Si queda suelto, pierde energía en juegos con otros animales o se escapa por los alrededores.
- Temprano. El instructor debe empezar el trabajo a los tres meses, para evitar que el animal fije hábitos negativos difíciles de erradicar. Al año ya puede hacer trabajos menores. El animal de dos años es el que se puede llamar "entrenado" y realiza trabajos grandes y el rutinario.
- Progresión. Se los adiestra primero con ovinos, porque si a un cachorro se lo pone a los tres meses de edad con vacunos, se va a sentir intimidado y se esconderá. Después sí se los pasa con animales mayores.
- Práctica. Diez a quince minutos diarios son útiles para que el animal mantenga las pautas de aprendizaje una vez que terminó con su entrenamiento.
- Equipo. Para distribuir mejor la tarea y evitar que un solo animal soporte todo el esfuerzo, es aconsejable constituir un equipo de dos o tres perros, con un líder y dos a los costados. La persona que los maneja se coloca detrás de la hacienda y el perro puntero trabaja del lado opuesto.
- Sexos. Para el trabajo no hay diferencia entre el macho y la hembra. El rendimiento de ambos es similar. A veces se prefiere más el macho porque puede suceder que la hembra entre en celo en época de trabajo intenso como la esquila o los grandes arreos.






