
Grito de Alcorta: en 1912, la huelga de colonos disconformes con las condiciones de arrendamiento transformó el panorama agropecuario.
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Al repasar los 100 años de un siglo agropecuario que termina resulta inevitable toparse con aquel famoso y controvertido grito que el 25 de junio de 1912 sonó en una localidad del sur santafecino y se extendió de inmediato hacia todas las regiones agropecuarias del país.
¿Qué ocurrió en esa fecha recordada de continuo por tantos productores? Simplemente que los colonos arrendatarios -en su mayoría inmigrantes- la pasaban mal. Alegaban sentirse "cansados de la explotación a que eran sometidos por parte de los dueños de las tierras" y en consecuencia realizaron una asamblea que alcanzó una convocatoria sin precedente.
En opinión de muchos, este mítico movimiento de protesta, que dio origen a la Federación Agraria Argentina, marcó un hito en la historia del movimiento agrario argentino y arrojó benéficos resultados en lo que atañe al acceso de nuevos sectores sociales a la propiedad rural.
El régimen de arrendamiento ya era, en el momento de la protesta, tema de discusión. Al respecto, Juan B. Justo denunciaba que "los propietarios se aprovechaban de la necesidad de millones de inmigrantes que para obtener tierras aceptaban cualquier pliego de condiciones".
Agregaba que a un chacarero "una casa le duraba menos que un saco", debido a que los campos no se otorgaban más que por un año o por un ciclo agrícola.
"En esa época -comenta hoy el legislador aliancista Humberto Volando- cobraban todos, desde el arrendador hasta el almacenero, pero el que trabajaba la tierra no veía un peso." Todo ello -agrega- fue generando una conciencia de rebeldía.
"Una vez realizado el grito de Alcorta -continúa Volando-, la situación de los colonos se tornó menos incómoda." En 1921, una ley -la 11.170- benefició a los agricultores con nuevas condiciones de contratación. Suele destacarse que fue un movimiento pluralista, ya que había en él católicos, como los tres hermanos Netri (dos de los cuales eran sacerdotes) y socialistas, como Esteban Piacenza.
"No fue -opina Volando- un gremialismo de protesta, sino uno que construía." Por eso contribuyó al surgimiento de cooperativas o de leyes de transformación agraria.
Salvador Staffolani, hijo de uno de los protagonistas, transmitió a La Nación el relato que todos los días escuchaba de su padre:"El 25 de junio caravanas de agricultores llegaron desde zonas cercanas y lejanas, la gente y los carros no cabían en el pueblo".
Señala Staffolani que todo había empezado cuando una mujer, al regresar su esposo sin la bolsa de harina que esperaba y con la noticia de que no había más crédito del dueño del campo tiró su delantal y gritó con fuerza:"Basta, esto no puede seguir así". Animado, su marido acudió a pedir consejo al párroco de Alcorta. Este le presentó a su hermano, el abogado Francisco Netri, "héroe y mártir, que se convertiría en el conductor intelectual y real del movimiento y moriría asesinado cuatro años después", según Staffolani.
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