Se busca fomentar la venta de los terneros gordos para aumentar la rentabilidad de las explotaciones.
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El ternero de la Costa es una propuesta para ser instrumentada en el Corredor Productivo del Salado (Coprosal).
La iniciativa está siendo impulsada en mi establecimiento La Josefina, ubicado en el partido de Tordillo (ruta 11 km 236-237), a pocos kilómetros de Esquina de Crotto.
La propuesta se dirige al pequeño y mediano criador de la Cuenca del Salado, para lograr aumentos en la rentabilidad de sus explotaciones, al vender la mayoría de sus terneros como gordos (bolita), en lugar de hacerlo con destino a invernada para, de esta forma, obtener mayor peso y precio por cabeza.
La experiencia, se sustenta sobre tres pilares básicos:
1. mejoras en el recurso forrajero.
2. uso de técnicas de suplementación y manejo.
3. mejoras genéticas en los rodeos.
A continuación se hace un breve desarrollo de cada uno de estos aspectos.
Los recursos forrajeros
Para el logro de un ternero gordo, de 230 kilogramos de peso vivo promedio, a los siete meses de edad y "terminado" para faena, es fundamental contar con recursos forrajeros que sean la base de la alimentación de las madres y de los terneros.
En el grupo de Cambio Rural Tordillo y particularmente en La Josefina, se han hecho experiencias de siembra directa de pasturas consociadas, de tres cultivares de alfalfa (en un ensayo con el INTA) y la intersiembra de leguminosas en campo natural.
Estas técnicas permiten una mayor oferta de forraje para ser utilizado en pastoreo directo y en la obtención de rollos, además de adaptarse especialmente a los suelos de la Cuenca del Salado.
Suplementación y manejo
Con el uso de la técnica de suplementación diferencial del ternero al pie del la madre (Creep Feeding), se está logrando un ternero bolita, en enero y febrero.
Esta modalidad de suplementación (que tiene sus pequeños secretos) logra que los terneros estén "terminados" en la época de mayor demanda por el exigente turismo de las playas bonaerenses, que prefiere cortes pequeños de buen color, terneza superior y delicado sabor.
Esto se logra por la alimentación del ternero, ya que consume pasto, toma leche y tiene acceso a un balanceado natural de alto valor alimenticio. La suplementación permite que los terneros machos se equiparen a las hembras en cuanto al peso y "terminación". Esto evita la presión de selección negativa sobre las mejores terneras, que son las primeras en venderse, quedando para reposición las que no alcanzaron la categoría de bolita, por menor estado y desarrollo.
La genética de los rodeos
Para lograr un producto de calidad uniforme, es fundamental que los ganaderos que se integran "trabajen" con las mismas razas. Las británicas son las preferidas por estar en una zona con clima templado y por alcanzar una terminación óptima a los pesos de faena propuestos.
Con la colaboración del señor Juan Ciuta, miembro del grupo de Cambio Rural Tordillo y presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Shorthorn, se están obteniendo terneros "triple cruza", en los que se combinan y potencian las inigualables características de las tres razas británicas más difundidas en la región (Aberdeen Angus, Hereford y Shorthorn).
Para un rápido avance genético, se dispone ya de tecnología, en la que la sincronización de celos, la inseminación artificial y el trasplante y fertilización de embriones in vitro no son herramientas del futuro, sino del productor eficiente.
En menos de cuatro años, esta última técnica será de utilización corriente para aquellos productores que se encuentren integrados en formas asociativas como la del proyecto propuesto.
Control de calidad
Además de los tres pilares productivos comentados, es fundamental que exista un estricto control de calidad, por parte del consorcio de productores y de los organismos oficiales, para garantizar al consumidor la ausencia de hormonas y otras sustancias perjudiciales para la salud.
Cuando se posea el volumen de cabezas suficientes, se podrá dar el otro paso que permita obtener una "certificación de procedencia".
Como comentario final, cabe destacar que este proyecto se basa en técnicas de fácil instrumentación, que no provoca cambios traumáticos para el criador tradicional, comparado con otras "salidas" como el tambo, en el que el cambio de explotación y la inversión son más que considerables.
Los beneficios económicos en la actualidad, comparados con una explotación de cría tradicional, son un 50 por ciento superiores.
Por Ernesto Martínez Carzolio
El autor es ingeniero agrónomo y propietario del establecimiento La Josefina.






