Daniel Bartolucci produce semilla de soja, maíz y trigo con equipos de riego alimentados por paneles solares en Catamarca y Santiago del Estero; siembra 20.000 hectáreas y trabaja 10.000 hectáreas con ganadería
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Agropecuaria Mistol Ancho es una empresa integrada y diversificada dedicada a la producción agrícola y ganadera en el norte de la Argentina. Siembra 20.000 hectáreas, entre tierras propias y arrendadas, en las provincias de Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, de las cuales riega 5000 con pivotes alimentados con paneles solares. Con alta tecnología, produce semillas de soja, maíz y trigo para criaderos de punta, que son clasificadas en una planta propia. A su vez, también distribuye la semilla producida en el norte y centro del país y la exporta a Bolivia y Uruguay. Por otro lado, desarrolla agricultura comercial basada en esos mismos cultivos, a los que se suman otros como centeno, sorgo y semilla forrajera, entre otros. En el ámbito ganadero, Agropecuaria Mistol Ancho ha desarrollado una cabaña de raza Brangus, que se combina con cría, recría y engorde de terneros propios y adquiridos. Para ello, dispone de un feedlot con capacidad para engordar hasta 15.000 cabezas en dos ciclos productivos por año.
El titular de la empresa es Daniel Bartolucci, (72), casado y padre de tres hijos, quienes participan activamente en la dirección de las distintas unidades de negocio de la empresa. La historia de este empresario es un ejemplo de aplicar el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio para lograr los objetivos planteados. Arrancó sin grandes recursos económicos, se instaló en una zona difícil, alejada de los centros de consumo, y hoy dirige un imperio agrícola-ganadero. El año pasado Agropecuaria Mistol Ancho ganó el premio LA NACION-Galicia como Mejor Agricultura Extensiva.

Tras graduarse en la Universidad de Tucumán, Bartolucci inició su trayectoria profesional en Canadá, donde comenzó trabajando como peón en una granja porcina, que contaba con 1500 madres y producía alrededor de 25.000 capones por año. Con el paso del tiempo asumió mayores responsabilidades, lo que le permitió incursionar en la exportación de genética porcina hacia la Argentina y convertirse en socio y director de marketing de la empresa. Esta experiencia le permitió acumular un capital y adquirir un profundo conocimiento del mercado latinoamericano.
En un momento participó en un evento donde coincidió con el entonces presidente Raúl Alfonsín y el canciller Dante Caputo, cuya visión del futuro lo motivó a considerar el regreso al país. A su retorno, inició sus actividades con la adquisición de un campo de 300 hectáreas en Salta, seguido por la compra de otro en Santiago del Estero, adquiridos con el capital generado en el exterior.

En 1989 compró el establecimiento Mistol Ancho (1000 hectáreas), en la provincia de Catamarca, que actualmente constituye la base operativa de la empresa. En la provincia de Catamarca llueven 500 milímetros anuales o menos, según años y regiones. Ante ello desarrolló sus primeras experiencias en riego por pivotes, en un contexto donde la tecnología y el conocimiento agronómico eran aún inexistentes en la región. A través de un proceso progresivo de incorporación de equipos logró expandir el sistema de riego hasta alcanzar 1300 hectáreas. Posteriormente continuó ampliando la superficie productiva mediante nuevas adquisiciones y acuerdos de uso de tierras.
En la actualidad la empresa alcanza las 20.000 hectáreas destinadas a agricultura, entre propias y alquiladas, en campos de Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, de las cuales 5000 cuentan con sistemas de riego instalados en seis establecimientos. Esta disposición espacial diseminada permite la producción de semillas de maíz en condiciones de aislamiento para evitar la contaminación genética cruzada.

Dentro de la superficie agrícola se destinan 5000 hectáreas a la producción de semilla de soja, 1300 a maíz y 2500 a trigo. En el resto se desarrollan esos mismos cultivos para producir grano comercial y se agregan porotos (colorado y negro), sorgo, centeno, cultivos de servicio y especies forrajeras megatérmicas (Panicum, Buffel grass, etc.) para uso propio y venta. En total, la empresa siembra 17 cultivos diferentes.
Producción y exportación
La producción, distribución y exportación de semillas constituye una de las fortalezas de la empresa, sustentada en la alta calidad del producto y en las condiciones favorables para la producción en Catamarca, una zona con clima seco que no favorece el desarrollo de enfermedades. Agropecuaria Mistol Ancho dispone de una planta de clasificación de gran capacidad e instalaciones para el almacenamiento, equipadas con tecnología de última generación, que incluye sistemas de eliminación de las semillas que no cumplen las exigencias de calidad mediante métodos colorimétricos. Gracias a estos estándares, la empresa logró comercializar 380.000 bolsas de soja, maíz y trigo en el mercado nacional durante 2025 y mantuvo su posicionamiento en los mercados del exterior.

Ganadería integral
La actividad ganadera abarca aproximadamente 10.000 hectáreas distribuidas entre Catamarca y Santiago del Estero. Incluye una cabaña Brangus y planteos de cría, recría y engorde. “La cría ocupa poca superficie por su baja rentabilidad y, por lo tanto, el principal eje de la ganadería es el feedlot, que consume la producción de maíz de la empresa”, afirma Bartolucci. Tiene una capacidad instantánea de engorde de 5500 animales, con posibilidad de completar dos ciclos anuales, con planes de expansión del 50% para este año, según proyecta.
Los terneros -Braford y Brangus- son comprados en Formosa, Chaco y Corrientes, con pesos que oscilan entre 110 y 300 kilos, que permiten obtener novillos de 420-440 kilos, adecuados tanto para el consumo interno del norte como para mercados de exportación. La totalidad de las instalaciones de engorde se utiliza con hacienda propia o comprada, sin prestación de servicios de hotelería, y la producción se comercializa principalmente con matarifes de la zona y frigoríficos exportadores de la región pampeana.

La empresa adoptó un modelo de economía circular orientado a la generación de valor agregado para evitar la comercialización de materias primas sin procesar, que son objeto de derechos de exportación y de otros tributos. “Convertir el poroto de soja en semilla y el maíz en carne de novillo permite optimizar la carga impositiva y mejorar la rentabilidad de todo el planteo empresario”, explica Bartolucci.
El equipo humano está compuesto por 160 empleados y 18 profesionales, apoyados por una flota de más de 40 tractores y aperos que permiten realizar todas las labores por administración, para lo que se emplea Precision Planting, aplicaciones selectivas de herbicidas, etc.

Bartolucci presta mucha atención a las acciones orientadas a la sustentabilidad y a la eficiencia productiva. Instaló un parque solar con paneles para suministrar la energía que requieren los equipos de riego. Cada pivote es alimentado por 20 paneles durante cinco a siete horas por día, lo que genera un riego sustentable y contribuye a reducir la huella de carbono. Este indicador se está monitoreando para certificar que se secuestra más carbono que el que se libera, con la empresa Bayer y Fundación Proyungas, una ONG que trabaja para la conservación del ambiente y el desarrollo sustentable.

También está creando la primera reserva natural en la provincia de Catamarca, en el pedemonte del cerro Ancasti, destinado a la conservación de flora y fauna en 2000 hectáreas, en combinación con la Fundación Proyungas.
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