Pese a las lluvias que demoraron el arranque de la recolección de soja, el nivel de actividad se mantuvo dentro de lo habitual y habría representado casi US$400 millones más respecto de marzo
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En abril pasado, el complejo agroexportador habría liquidado en torno a US$2400 millones, un nivel que, de confirmarse, quedaría casi US$400 millones por encima de marzo último [el ingreso fue de US$2032 millones] y marcaría un arranque sólido para la campaña comercial de soja, aun con las demoras que generaron las lluvias en plena cosecha. Con este resultado, según los analistas, el ingreso de divisas acumulado en lo que va del año por la campaña 2025/26 de trigo, maíz, soja y sus subproductos alcanzaría aproximadamente los US$8796 millones, en un escenario donde todavía restarían más de US$21.600 millones por comercializar y exportar. Para recordar, en abril de 2025 entraron US$2524,3 millones, con lo cual la liquidación de abril de 2026 habría quedado unos US$100 millones abajo de esa marca.
Ese resultado se da en un contexto particular. Abril es el primer mes pleno de la campaña comercial de soja —clave para el ingreso de dólares— y este año estuvo condicionado por el clima. En ese marco, Javier Preciado Patiño, analista de mercados, explicó que “lo central fueron todas las lluvias, el tiempo húmedo que hubo a mitad de mes, que demoró mucho el arranque de la cosecha de soja”.
Aun así, señaló que, pese a demoras, la actividad terminó dentro de los niveles habituales, con la programación de embarques de abril —el primer mes de la campaña comercial de soja, aceite y harina— en línea con el promedio, aunque apenas entre un 5 y un 10% por debajo de la campaña pasada.
Sobre la liquidación de divisas, Patiño anticipó que abril podría ubicarse por encima de marzo porque, además, “la industria y la exportación tienen que traer dólares para comprar la materia prima, aunque no la embarquen directamente”. En ese marco, sostuvo que “2400 millones de dólares es un número perfectamente alcanzable, si no es más”.
Señaló que con el avance de la cosecha el mercado empezará a correrse naturalmente del maíz hacia la soja. El cereal, que “viene de dos meses fabulosos”, entra ahora en un período de menor protagonismo, aunque el potencial exportador del cereal sigue siendo alto, con volúmenes por encima de los 40 millones de toneladas. El trigo, por su parte, lleva 13 millones de toneladas anotadas.

Hacia adelante, la incógnita es qué hará el productor con la oleaginosa una vez que venda lo que necesita: “Lo que veremos después, una vez que se venda todo lo que el productor necesita, es si retiene o si hay condiciones para que siga vendiendo”.
Aun con el repunte esperado en las próximas semanas, el grueso de la liquidación todavía está por delante. Jeremías Battistoni, analista de AZ Group, detalló que, de acuerdo con estimaciones preliminares, la campaña 2025/26 de trigo, maíz y soja —más aceite y harina de soja— podría aportar unos US$30.436 millones en exportaciones, de los cuales hasta fines de abril ya ingresaron US$8796 millones, por lo que restan más de US$21.600 millones por concretar en los próximos meses. Solo en derechos de exportación la campaña generaría unos US$5318 millones para el fisco.
Los datos de comercialización permiten ver cómo se viene moviendo cada cultivo. Según el analista, en trigo el nivel de ventas es elevado: el volumen comercializado con precio representa aproximadamente el 55% de una producción récord que consideró en 28 millones de toneladas. En el último mes, la exportación compró 530.000 toneladas, la industria 329.000 toneladas y las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior sumaron 896.000 toneladas. Todavía queda cerca de la mitad de la producción en manos de los productores y, según señaló, “el reciente repunte de los precios podría generar un mayor incentivo para la comercialización en las próximas semanas”.
En el caso del maíz, el avance de comercialización alcanza el 29% de la producción estimada, con unas 17 millones de toneladas vendidas frente a 9 millones de toneladas del año pasado. Battistoni destacó que “en volumen el incremento es sustancial”, en línea con una campaña récord estimada en torno a los 59 millones de toneladas, con exportaciones proyectadas de entre 31 y 32 millones de toneladas.
Durante el mes se registraron 6 millones de toneladas en declaraciones juradas de ventas al exterior, la exportación adquirió 3,5 millones de toneladas y la industria unas 500.000 toneladas. Según detalló, los precios, en torno a los US$200 por tonelada, generaron oportunidades comerciales, aunque la comercialización se vio afectada por el paro de transportistas y las lluvias, que generaron demoras tanto en la recolección de maíz temprano como en el inicio de la cosecha de soja.
En cuanto a soja, el especialista detalló que el 10% de la producción ya tiene precio, levemente por debajo del 11% de igual fecha del año anterior. El mercado tuvo su momento más activo meses atrás, tras la baja de retenciones, cuando se alcanzaron precios de US$320 por tonelada, pero “desde entonces, el ritmo de comercialización ha sido muy limitado”, indicó Battistoni.
Ventas
Con el ingreso de la cosecha, la actividad empieza a reactivarse: en el último mes la industria compró cerca de 2,9 millones de toneladas y la exportación unos 150.000 toneladas. Aun así, sigue habiendo incentivos para demorar ventas: mientras la capacidad teórica de pago de la industria se ubica en torno a los US$350 por tonelada, los precios efectivos rondan los US$320. “Esta brecha genera un incentivo para el almacenamiento del grano”, señaló, aunque estimó que entre el 20% y el 30% de la producción se venderá durante la cosecha.
En girasol, a pesar de que la cosecha —particularmente en la región sur— se encuentra en su etapa final y registró ciertos retrasos, el canal exportador sigue muy activo. En el último mes la exportación adquirió unas 144.000 toneladas “un volumen significativo si se considera que, en campañas previas, las exportaciones totales se ubicaban en el rango de 100.000 a 150.000 toneladas”, precisó Battistoni.
De hecho, el año pasado se exportaron alrededor de 110.000 toneladas, cifra que ya fue superada con las compras de un solo mes. La industria, destacó, compró 302.000 toneladas adicionales y el 46% de la producción ya tiene precio, con operaciones entre US$430 y US$440 por tonelada que siguen incentivando la comercialización.
De esta manera con la cosecha avanzando, el ingreso de dólares del sector vuelve a ser un factor clave en un contexto donde hay un volumen importante aún por comercializar.
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