Así lo informaron las autoridades sanitarias búlgaras hallaron niveles elevados en tres envíos; el producto no se destinará al consumo dentro de la Unión Europea
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Las autoridades sanitarias de Bulgaria detectaron niveles de pesticidas por encima de los límites permitidos en cargamentos de semillas de girasol provenientes de la Argentina, según informó la Agencia Búlgara de Seguridad Alimentaria. El caso más reciente corresponde al tercer barco arribado a ese país a comienzos de esta semana, en el que se encontró una concentración de deltametrina —un insecticida de uso agrícola— que duplicaba el máximo permitido. Las muestras fueron tomadas en el puerto, antes de la descarga, por inspectores del organismo en presencia de productores locales. Los exportadores advirtieron que no es factible aplicar medidas preventivas, dado que la cosecha está terminada.
De acuerdo con la información oficial y difundida por la agencia oficial de noticias de Bulgaria, ya ingresaron a ese país tres embarques desde la Argentina que totalizan unas 118.500 toneladas. En los dos primeros envíos, los análisis de laboratorio también habían detectado residuos de pesticidas por encima de los límites: entre tres y cinco veces superiores a los valores autorizados.
Las autoridades señalaron que se está realizando un seguimiento integral del destino de la mercadería a lo largo de toda la cadena logística, desde su ingreso por puerto hasta su almacenamiento, procesamiento industrial y eventual distribución o exportación. El control se lleva adelante en coordinación con otras dependencias estatales, incluidas las autoridades aduaneras.
Según informaron, el importador de las semillas presentó una declaración en la que asegura que el producto procesado no será destinado al consumo dentro de la Unión Europea. Según indicó, se exportará a terceros países donde se admiten esos niveles de residuos o bien se utilizará con fines industriales, como la producción de biodiésel.

Por otra parte, señalaron que las autoridades búlgaras anticiparon que se esperan nuevos embarques desde la Argentina, los cuales también serán sometidos a inspecciones estrictas.
En paralelo, la Asociación Nacional de Productores de Granos de Bulgaria advirtió riesgos que podrían generarse si no se garantiza una trazabilidad rigurosa. La entidad alertó sobre un “riesgo real” para la cadena alimentaria y la salud de los consumidores en caso de que no se asegure la separación total entre materias primas destinadas a uso industrial y aquellas que ingresan al circuito alimentario.
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara Cec), señaló: “Habíamos advertido de los riesgos de exportar semillas de girasol al mercado europeo y a Turquía dado que aplican legislación más estricta en límites máximos de residuos y contaminantes como aflatoxinas. Estos problemas no suceden cuando se exporta aceite de girasol porque el proceso industrial los elimina”.
En este momento hay cinco barcos más en altamar, que salieron desde Quequén y el Gran Rosario.
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