
Pujanza: un grupo de productores se juntó para enviar semillas de papa al Brasil, un mercado que les abrió las puertas sin límites para la producción.
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DOLAVON, Chubut.- La venta de semillas de papa a Brasil fue la veta que encontró un grupo de agricultores, que veían cómo sus producciones no encontraban una salida comercial en el mercado local.
La meca de la cercana Balcarce y el bajo precio del producto hacían temblar la economía de los pequeños productores de esta localidad, próximas al triángulo urbanístico de Rawson, Trelew y Puerto Madryn.
Apoyados en los plan de financiamiento de la Corporación de Fomento del Gobierno chubutense (Corfo), unos diez productores se juntaron para hacer algo distinto y buscar cómo mejorar la renta con la papa.
Y los lazos que se tendieron con Brasil fue con el salvavidas que les permitió salir adelante con un proyecto que crece día tras día. Es más: en este momento, los productores están en Brasil conociendo más a fondo el mercado que piensan expandir y las necesidades de sus compradores en cuestión de calidad.
Responder a un estándar
Jorge Caruso, gerente de Productos Agrícolas Patagónicos SRL, explicó a La Nación cómo nació el proyecto y las expectativas que tienen para la exportación de semilla de papa al Brasil.
"Nuestra propuesta a los brasileños fue enviarles semillas de papa de alta calidad y con el sello de haber sido cultivada en un ambiente con condiciones especiales, que las libera de enfermedades", comentó el joven productor.
Un crédito de ayuda
Los pasos de la nueva empresa, que surgió con el objetivo puesto en el Mercosur, fue adquirir un equipo para la clasificación y empaque de las semillas de papa y luego aumentar poco a poco el área sembrada para hacer el mayor negocio con Brasil.
La maquinaria, que tiene unos 50 metros de largo, se ocupa de lavar, secar, clasificar por tamaño y embolsar el producto.
Una de las características y exigencias de este proyecto que emprendieron los productores sureños fue responder a un estándar de calidad.
"Con el apoyo del Corfo, que nos otorgó un préstamo, pudimos comprar el equipo y al comienzo alquilamos un tinglado donde instalamos la maquinaria y guardamos las bolsas de semilla de papa", agregó Caruso, entusiasmado por el amplio horizonte que ofre-ce Brasil como comprador de esa semilla.
"Ellos -por los compradores brasileños- nos dijeron que si nosotros respondíamos bien a las exigencias, la demanda iba a ir en aumento", sostuvo.
Los problemas
Pero esta historia de una decena de productores, que en el futuro pueden ser más, no es un camino de rosas, ni mucho menos.
Dirigir un equipo de gente que realiza la selección de las semillas de papa, organizar el envío de las exportaciones y atender un negocio que plantea el desafío de las distancias fue el gran examen que debieron superar.
"Al comienzo hicimos los envíos de las semillas por camión, pero estamos analizando cómo aprovechar el puerto que tiene en Puerto Madryn la firma Aluar para exportar la mercadería por vía marítima", comentó Caruso.
El objetivo de ese cambio es múltiple. "El costo del flete sería menor, las semillas llegarán más rápido y mantener la refrigeración de las papas, para conservarlas en buen estado, no resultaría más sencillo", aclaró el empresario-productor.
También aspiran a dejar de alquilar el tinglado donde ubicaron inicialmente la empresa y construir en un predio propio un edificio más apropiado para aprovechar las ventajas de la tecnología.
El proyecto comenzó a tomar fuerza con la siembra de pequeñas áreas de papa, estimadas entre 10 y 20 hectáreas.
Pero Caruso calcula que esos lotes se pueden duplicar y hasta triplicar y que la cantidad de productores que quieren involucrarse en el negocio también crecerá.






