Entre el legado y la pesada herencia

Cristian Mira
Cristian Mira LA NACION
El presidente estuvo en el balance de gestión de la cartera de Agricultura
El presidente estuvo en el balance de gestión de la cartera de Agricultura Crédito: Augusto Famulari
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16 de noviembre de 2019  • 03:00

Hablar de "pesada herencia" en vez "legado" es lo frecuente en cada cambio de Gobierno, especialmente si se trata de signos políticos diferentes. Sin embargo, el presidente Mauricio Macri pudo esta semana apelar al segundo término porque habló sobre el campo.

En el balance de gestión que presentó el Ministerio de Agricultura, el Presidente dijo: "La tarea enorme que tenemos es cuidar este legado, apostando siempre al diálogo". Aquí hay dos mensajes en una sola frase, destinados a la administración que asuma el 10 de diciembre próximo. Por un lado, no detener el crecimiento de la producción, especialmente en granos y carnes, y por el otro, apostar a la negociación en vez de la confrontación.

La reducción de derechos de exportación y la eliminación de los cupos para las ventas externas de maíz y trigo que el Gobierno impulsó apenas asumió, en 2015, fue la llave para que el negocio agrícola tuviera opciones abiertas y no restringidas a un único cultivo como matriz defensiva.

Los sistemas de producción ampliaron sus horizontes, con esquemas de trigo/soja de segunda o trigo/maíz tardío o de segunda, entre otros planteos. "Trigo y maíz incrementaron su producción en un 63 % y un 81 % respectivamente" a partir de la campaña 2015/16 y hasta el ciclo 2019/2020, asegura un trabajo elaborado por Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En ese mismo período la superficie implantada de ambos cultivos se expandió 61% y 63%, respectivamente.

Aunque la soja también tuvo una baja en las retenciones, aunque menor que la prometida en la campaña electoral de 2015, el área se redujo un 9% y la producción un 12 por ciento en el mismo período.

Es ese cambio estructural que ahora está en jaque. La falta de precisiones del ganador de los comicios del 27 de octubre pasado sobre políticas agropecuarias permite conjeturar que nuevamente se aumentará el impuesto a la exportación. Resta conocer los porcentajes.

Alberto Fernández durante una reunión que mantuvo tras las PASO con los ruralistas de la Mesa de Enlace prometió que "iban a trabajar entre todos para poner de pie a la Argentina" y que su propósito no era aplicar mecanismos distorsivos a las exportaciones, porque necesitaba divisas, pero que debía resolver la tensión entre precios internacionales e internos de los alimentos. La "doctrina industrialista", que promueve la transferencia de ingresos desde el eslabón de la producción hacia el de la transformación de la cadena, está arraigada en buena parte de la dirigencia política y cierto establishment de economistas.

Las escasas definiciones de Fernández se combinan con quienes dentro del nuevo oficialismo parece que buscan revivir la épica de la pelea o preparan el terreno para eventuales medidas. El periodista Horacio Verbitsky escribió en su sitio elcohetealaluna.com que "es imposible no vincular el nuevo alzamiento de la Media Luna boliviana, con la amenaza de la Sociedad Rural de volver a las calles si el futuro gobierno reimplanta las retenciones eliminadas por Maurizio (sic) Macri y aumenta las de la soja". No hay un solo testimonio de dirigentes de la centenaria entidad que vaya en el sentido que el columnista atribuye.

La ausencia de precisiones del nuevo oficialismo se extiende a las figuras que se designarán en el área de Agricultura. Todo parece indicar que, nuevamente, se volverá rebajarla a Secretaría, como área de Producción. Más que el nombre, lo que importa saber es si se le dará relevancia política, con capacidad de instrumentar un canal de diálogo, o quien asuma se limitará a las cuestiones técnicas. Antes y durante el conflicto por la 125, la administración de los Kirchner menospreció a su propia gente en Agricultura. "Vos andá hacerle la paja al toro", le dijo una vez el todopoderoso secretario de Comercio, Guillermo Moreno a su par de Agricultura, Javier de Urquiza.

Claro, en los tiempos actuales, con precios internacionales achatados por la desaceleración económica global y la necesidad de divisas genuinas, no parecen ser los más propicios como para jugar a la batalla ideológica.

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