Escenas de un parlamento con los indios pampas en la frontera

"Parlamento", obra de Augusto Gómez Romero
"Parlamento", obra de Augusto Gómez Romero Fuente: LA NACION
Augusto Gómez Romero
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21 de julio de 2018  • 01:00

Corría el año 1870, por el mes de octubre, cuando tuvo lugar un importante parlamento en las afueras de Azul. El lugar de reunión fue sobre la costa del arroyo Calvu Leovu, desde donde se divisan las Sierras Bayas.

Con motivo de firmar un tratado de paz en la frontera, fue convocado el cacique principal Cipriano Catriel como anfitrión, acudieron el coronel Francisco de Elías, comandante de Frontera, un juez de paz, un cura salesiano y alguna otra autoridad militar, de parte del gobierno nacional, y por la naciones indígenas, además de los pampas de Catriel, llegaron caciques y capitanejos de distintos rincones de la pampa y el desierto. El encuentro duró más de tres días y se carneó, se churrasqueó y se durmió en el lugar.

En el centro del cuadro se ve a Cipriano Catriel haciendo gala de su locuacidad y jerarquía (los discursos debían prolongarse lo máximo posible, ya que era muestra de inteligencia e importancia).

Los diferentes ponchos obedecen a distintas gentes de tierra adentro, y los plumones teñidos de sus chuzas destacan la jerarquía de sus dueños. Los hay puelches, ranculches, salineros, huiliches, etc.

Hay algunos detalles para resaltar. Por ejemplo, la mensajería en la cual llegaron de Azul las autoridades cristianas, y la volanta en la cual se trasladaba Catriel, ya que por su tamaño y peso no andaba más a caballo. Otro detalle puede ser la marca del 3 en el anca del lado de montar de uno de los caballos. Esto explica que como resultado de estos tratados de paz el gobierno debía entregar entre otras cosas, cantidad de yeguas gordas para sustento de la indiada. Estas yeguas debían ser marcadas con un 3, y entregadas a las comitivas indígenas. A veces esto se retrasaba, algunas venían preñadas, y cuando estaban por ser entregadas ya estaban con potrillo al pie, y estos también eran marcados. ¡Era común ver algún pampa montado en un buen caballo con el 3 en el anca! Por lindos habían salvado sus vidas. Este tratado se firmó, pero las paces duraron muy poco tiempo, y no por causa de los indios.

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