
Angustia: los constantes robos de hacienda desaniman al más pujante de los productores, como en el caso de Miguel Angel Marcenac, de Tornquist.
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"Tengo ganas de vender todo y alquilar el campo." La declaración puede corresponder a un empresario agobiado porque sus negocios dan pérdidas, pero en realidad lo dijo un hombre pujante, que quiere vivir de la ganadería, pero que no le roben más.
Miguel Angel Marcenac llegó al límite de su paciencia y no titubea al pensar que su dedicación a la hacienda está seriamente perjudicada por la impotencia de no poder encontrarle una solución a los delitos que se cometen cada vez más seguido en su campo de García del Río, en el partido de Tornquist.
Un último recurso fue recurrir a La Nación . "Ya no sabía más que hacer. Envié una carta de lectores porque creo más en la prensa que en la policía. Pensé que haciendo público mi problema podría encontrar una solución", dijo Marcenac.
En el año último, a este productor le carnearon 15 vacas. Este año ya sufrió 5 bajas "y eso que todavía no empezó la temporada de caza -comienza el 1º de mayo-, porque a partir de allí el problema se hace más grave", recordó. El problema del cuatrerismo se recrudeció desde hace 4 o 5 años, según sus comentarios.
Si bien Marcenac dice no tener pruebas para acusar a la policía de complicidad, sus sospechas tienen fundamentos. "El año último tuve a dos policías en mi campo durante 15 días. Estaban disfrazados de gauchos, recorrían la zona en un Citro´n todo viejo y vaya a saber por qué, pero los cuatreros ni aparecieron", relató con cierta ironía.
Pero para Marcenac la solución no está en Tornquist. "El comisario -Juan José Cossu- hace todo lo que puede. Tiene sólo dos móviles y 12 agentes y con eso no puede hacer mucho. Las respuestas tienen que venir de Bahía Blanca", afirmó y agregó: "Ellos (por la policía de Tornquist) me atienden muy bien, toman la denuncia, pero no pueden hacer nada".
Bahía Blanca es la ciudad cabecera del nuevo esquema de la policía bonaerense. Marcenac también cree que hacia esa ciudad van las reses de las vacas que matan a tiros en su campo y en varios de la zona.
"Los cuatreros se aprovechan que tanto García del Río como Chacico -también aquí hubo muchos robos- están cerca de rutas (la 33 y 35) de acceso rápido a Bahía Blanca y por ello cometen allí la mayoría de sus atracos. Además es una zona muy poco transitada y pueden moverse con tranquilidad", señaló.
"Si ellos quieren (por la policía) los agarran. Sólo es cuestión de vigilar mejor las rutas 33 y 35", apuntó Marcenac. La salida no está en el horizonte del empresario y por ello ya está en su pensamiento vender la hacienda y alquilar la tierra. Su problema es común al de muchos ganaderos, pero su rodeo de 150 vacas no está para soportar más bajas.
"Con lo que ya me robaron hasta ahora hubiese pagado el impuesto inmobiliario del campo de todo el año", comparó con desazón.






