A la vera de la ruta, Ignacio Dolores Navarro vende el 50% de su producción.
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SANTA FE. - Desde hace cinco años, Ignacio Dolores Navarro, lleva adelante con éxito el cultivo de frutillas en una zona cercana a la ciudad de Cañada de Gómez. El emprendimiento es el único que aún produce frutillas en este distrito a pesar de varios intentos fallidos. El 50 por ciento de la producción se vende en un puesto situado a la vera de la ruta nacional N° 9.
Hasta el momento, Ignacio Dolores Navarro y sus tres hijos trabajan cerca de 1500 metros cuadrados cubiertos y 1200 al aire libre. El establecimiento cuenta con riego artificial.
Los proyectos por encarar en el futuro consisten en la ampliación del área sembrada y la construcción de otro módulo de invernáculo, debido a que la actual demanda sufrió un notable aumento en los últimos meses. Por esa causa, Navarro explicó que se vio obligado a adquirir frutillas al por mayor para distribuirlas a minoristas, de allí que necesite una rápida ampliación de la explotación.
Sentado en el puesto de ventas que posee en el kilómetro 371 de la ruta que une Rosario con Córdoba, comentó que los detalles del oficio fueron aprendidos en la localidad de Coronda, en la década del 80, y explicó que un día se sintió atraído por Cañada de Gómez cuando viajó a vender frutillas. En forma inmediata consiguió tierras para trabajar y se quedó a vivir.
Hoy posee alrededor de 20.000 plantines que otorgan una producción de 2500 kilos mensuales durante octubre, noviembre y diciembre.
Al ser consultado sobre el secreto del oficio, el hombre contesta que el resultado final está íntimamente ligado a la limpieza de los surcos y al cuidado de los plantines, que requieren de mucha agua.
La plantación se realiza en canteros de 40 centímetros de ancho y separada por surcos de 30 centímetros. Poco antes de que las plantas fructifiquen y sobre todo ahora que las lluvias son constantes se le coloca alrededor un nylon de color negro para que las frutillas no estén en contacto con la tierra. Además, sirve para evitar el crecimiento de malezas, conservar la humedad del suelo y combatir las heladas.
Además de las frutillas al natural elabora jaleas y mermeladas, bajo una producción totalmente artesanal.
Cosecha
La recolección se realiza a mano cada dos o tres días. Las frutillas son colocadas en cajones chatos, después se las clasifica y por último se las acondiciona libremente en envases de 2 a 2,5 kilos cada uno. La principal zona de cultivo en esta provincia se encuentra en Coronda, con alrededor de 470 hectáreas cultivadas, producción que incluye los distritos de Arocena y Desvío Arijón.
La actividad logra algo más de 30.000 kilos por hectárea y ocupa a más de 12 mil personas.
A Ignacio Dolores Navarro la cercanía con la ruta 9 le permite recibir esporádicas visitas de viajantes o turistas, quienes por conocimiento o curiosidad se acercan a probar las frutillas cañadenses.






