
Entre las tareas por encarar se destaca la integración de la cadena, para limitar la salida de producción sin acondicionar hacia otras provincias
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FORMOSA.- La disponibilidad de agua y tierras ha posibilitado el crecimiento del área arrocera en los últimos años en esta provincia, sobre todo porque a esas bondades de la naturaleza se le suman las obras de infraestructura económica ejecutadas en los últimos años -sobre todo caminos, comunicaciones y energía eléctrica continua y de calidad-, que lleva a las autoridades locales a prever la disponibilidad de unas 20.000 hectáreas para el cultivo hacia 2020.
En la actualidad, hay una decena de productores instalados en la cuenca del sudeste del territorio, en las cercanía del río Bermejo y otros afincados en el este formoseño, en campos que pueden ser regados por el agua del río Paraguay, que en la presente campaña sembraron casi 9000 hectáreas.
La novedad conocida en el ámbito de la producción es que un grupo de inversores acaba de adquirir un valioso campo ubicado a mitad de camino entre esta ciudad y Clorinda, al que se accede por la ruta nacional 11, pero también por el río Paraguay, que está dispuesto a poner en producción 10.000 hectáreas de arroz.
Con anterioridad, quienes cultivaban arroz eran, en su mayoría, inversores extraprovinciales que si bien es cierto volcaban su capital confiando en el grano no estaban radicados en Formosa.
Tras la cosecha, transportaban el arroz obtenido a Chaco, Corrientes o a Entre Ríos para proceder al secado y posterior tratamiento en molinos para envasarlo y colocarlo en el mercado nacional o exterior, sobre todo en el chileno, donde se consume producción del NEA.
Por eso es que llamó la atención que un hijo y nieto de arroceros de origen alemán y radicados en la ciudad entrerriana de Chajarí haya decidido en 2009 vender todos sus bienes, inclusive la casa familiar, para trasladarse a Formosa donde tras realizar algunas visitas de observación advierte que existe un horizonte de mejores perspectivas que las que se le presentaban en la provincia mediterránea.
Se trata de Marcelo Fabián Eckerdt, que se radicó en la zona de Kilómetro 100, en las proximidades del Bermejo, en el sur formoseño donde cuenta con 1000 hectáreas que piensa comenzar a trillar a fines de febrero o a principios de marzo.
Una de las cosas que lo inquietaban era que debía trasladar el arroz a provincias vecinas para proceder a su secado, por lo que tomó la determinación de invertir en la instalación de una planta de silos y un secadero que estarán terminados para el mes próximo.
Este descendiente de alemanes está acompañado por su esposa Luciana Valle y sus hijos Gianfranco, Blas y Valentina. Eckerdt relató que "el cultivo empezó a "florecer" en estos días", para contar, además, que el ciclo comienza con la siembra durante septiembre u octubre de cada año y culmina con la cosecha, 140 días después, por lo que calcula que se realizará en febrero.
Buenos rindes
Sobre los resultados que viene logrando, Eckdert revela que se consiguen entre 7000 y 8000 kilos por hectárea de rendimiento por lo que si todo va bien conseguirá en esta campaña entre 6.000.000 y 7.000.000 de kilogramos. El arroz es el típico largo fino, de la variedad Epagri 108.
El productor reconoce que cultivar arroz no es tan fácil como se cree y que junto con su familia y los diez o doce operarios que lo acompañan en diversos tramos de la campaña deben esmerarse para realizar una suerte de labor artesanal. Agrega que ya cuenta con las maquinarias correspondientes al secadero que habrá de instalar en su finca y que en la actualidad se están llevando a cabo las obras civiles. "Calculamos que todo estará listo para fines de febrero o principios de marzo", conjetura.
Inversión
Sobre la inversión realizada, dijo que el secadero le demanda 2.500.000 pesos - de los cuales 1.200.000 pesos es el crédito recibido de parte del Fondo Fiduciario Provincial- y que la puesta en funcionamiento del millar de hectáreas de arroz le impuso volcar aproximadamente 3 millones de pesos.
Luciana Valle ayuda a su esposo en todas las tareas, sobre todo en lo que atañe a la administración de la empresa y a la relación con la docena de personas que colaboran en las distintas etapas del ciclo arrocero.
"Creo que con la incorporación del secadero y otras pequeñas plantas que existen en la zona, quedará solamente un 30 por ciento que saldrá de la provincia", señala, para explicar que realizando ese procedimiento en Formosa pueden almacenar la producción a la espera de mejores precios. Además se evita el pago de impuestos y no se transporta agua ya que cada grano conlleva un 8 por ciento de humedad. También de este modo mejora su posición frente a los molinos y exportadores para defender la calidad de la mercadería entregada.
El ministro de Economía formoseño, Jorge Ibáñez, reveló que el Estado le prestó 1.200.000 pesos a Eckerdt para que afronte los gastos del secadero y los silos, fondos que pueden ser devueltos a largo plazo, en pesos o en arroz.
Además, confirmó que el proyecto provincial contempla la instalación de un molino arrocero en el Parque Industrial Formosa para el tratamiento y envasado de la producción y para su posterior colocación en el mercado interno y regional.






