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Los centros tradicionalistas son grupos de personas autoconvocadas que a través de sus actividades (cultivar las propias raíces) cumplen una función social, recreativa, cultural e histórica de gran importancia. En su génesis pueden ser relativos a un país, etnia, o identidad cultural.
En este caso me refiero a las organizaciones tradicionalistas criollistas y rurales de nuestro país, quienes buscan poner en valor las identidades culturales asociadas al criollismo popular y al arte rural.
Se pueden agrupar como cooperativas, mutuales, asociaciones civiles, fundaciones o simples asociaciones y comúnmente se encuentran en lugares donde se pueda realizar, no excluyentemente, la actividad ecuestre, ya que el caballo va de la mano de estas expresiones populares.
Estos círculos criollos surgieron a fines del siglo XIX en forma espontánea en diferentes puntos del interior y el conurbano. Fueron pequeños grupos de entusiastas que se reunían para recuperar costumbres camperas amenazadas de desaparecer ante los avances de la modernidad y el progresismo.
Hoy día desarrollan todo un programa que va desde: charlas sobre temas autóctonos, actuaciones, desfiles, demostraciones ecuestres y celebraciones criollas (día de la Tradición, peregrinaciones religiosas, deportes como el pato y el polo, fiesta nacional del caballo, asociación de veteranos de Malvinas, etcétera), danzas y bailes típicos, folklore, gastronomía y artesanías que contribuyen a consolidar la figura del gaucho como uno de los símbolos de la identidad nacional.
Los participantes o socios, cuentan con atavíos a la usanza gauchesca, y son frecuentemente solicitados desde clubes sociales, parroquias, unidades militares, círculos, agrupaciones políticas y organismos municipales para fiestas, inauguraciones y homenajes.
Los centros son la actividad silenciosa y constante de argentinos al servicio del mantenimiento de las tradiciones
Desfilar a caballo en el pueblo, barrio o ciudad constituye una de las expresiones más importantes para los tradicionalistas, implica tanto el orgullo por la demostración ecuestre como un fin educativo de los rasgos tradicionales de antaño.
Una vida dedicada
El Comodoro Juan José Güiraldes (1917-2003), alias “el cadete”, nacido en San Antonio de Areco, tuvo en su vida una destacada actuación como criollo, aviador, escritor, periodista y funcionario público.

Fue, además, fundador, en 1981, de la “Confederación Gaucha Argentina”, entidad que nuclea a las federaciones gauchas de cada provincia de la República Argentina a nivel nacional, cuya titularidad ejerció durante 18 años. También fue el impulsor hace 25 años de esta columna, llamada “Rincón Gaucho”.
Casi en cada ciudad del país y barrios del conurbano existe una agrupación. Sus nombres remiten a menudo a toda una iconografía rural, como ser: Centro tradicionalista “Fortín Pergamino” (fundado en 1942 en Pergamino, por dos antepasados míos, Pedro López Godoy y Francisco Jacquelin, entre otros.), Agrupación “El Redomón” (Hurlingham, provincia de Buenos Aires), Agrupación gaucha “Defiendo lo nuestro” (Santa Rosa, La Pampa), Círculo criollo “Martín Fierro” (Jáuregui, Buenos Aires) y muchos más.
Los centros son la actividad silenciosa y constante de argentinos al servicio del mantenimiento de las tradiciones. Hay que destacar que la actividad es exclusivamente de “vocación” y se realiza con el aporte espontáneo de sus participantes, más rifas, sorteos, publicidad y sponsoreo privado.
Como escribió Gustav Mahler: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.
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