
Jorge E. Gallardo rastrea el nacimiento del arquetipo nacional
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Un mapa del escenario primigenio del gaucho, que data de 1758, introduce a una reseña sobre la génesis de este arquetipo.
El libro, recientemente publicado por Idea Viva, devela el recorrido intelectual y geográfico del autor, Jorge Emilio Gallardo.
Entre líneas se respira la atmósfera de los viajes en que el escritor asumía el espíritu de expedicionario y se lanzaba a la búsqueda de rasgos culturales típicos de los pobladores del interior de Brasil, Uruguay y Argentina.
Las librerías, los archivos y las bibliotecas figuran en los mapas en los que Gallardo dibujó huellas. Esas lecturas fueron su personal excursión a la historia.
Se alimentó de referencias documentales y dibujó con trazos precisos tanto la transformación del gaucho como el dinamismo del folklore.
La agilidad de sus reflexiones, citas y reseñas históricas parecen otorgarle animación al retrato. Así es como sale a la luz el carácter de la identidad gauchesca: su construcción en el tiempo.
Este libro muestra el sendero que trazó Gallardo en años de trabajo de campo. De esa indagación emerge la solidez de su erudición.
Valor documental
El trabajo se nutre de manuscritos del Archivo General de Indias y del madrileño Archivo Histórico Nacional. Esa transcripción acerca aquella información que buscaría el lector exquisito,ese que anda en busca de viejas ediciones.
Vale apuntar el asunto de uno de los documentos para captar el valor de su rescate. En agosto de 1785, Francisco de Paula Sanz informa al virrey Loreto sobre los problemas sociales que se desataban en la campaña oriental y le propone cómo "limpiarla de vagos, facinerosos, contrabandistas y desertores".
Gallardo hizo un minucioso rastreo de las crónicas del tiempo en que el gaucho iba adquiriendo fisonomía propia.
Entonces asoman los rasgos peyorativos que lo definieron en el siglo XVIII y, finalmente, la integración a la vida social en estancias y pueblos.
Con prolija síntesis, el autor expone: "El arquetipo responde a las durísimas pruebas de supervivencia y no se pliega al mando de la ley, de la que es, por definición, infractor. Ha elegido la libertad al precio de quedar fuera del quicio social de la colonia, al tiempo que el indio no será su aliado, sino otro enemigo permanente, aunque ocasional asociado y protector, y proveedor de bienes de trueque".
Su descripción tiene todo didáctico. "El gaucho nace sobre el doble espinazo del caballo y de la frontera, y es tan específico de un lado de éste como del otro. Por ello su lenguaje está vivamente teñido de español entre lusohablantes y viceversa. Es el agente de comercio de cueros:matarife de vacas y arriero de yeguadas y vacunos, arrimado a veces a alguna estancia, pero reacio a la voluntad de amos y capataces. Es el gauderio , palabra con historia propia".
Voces múltiples
Para reconstruir el origen social del gaucho, Gallardo recoge testimonios del peso intelectual de Félix de Azara, de Emilio Coni y de Fernando Pagés Larraya.
El autor alterna la crónica detallada y la evocación del pasado.
Su lenguaje, de sencillez telúrica, multiplica las posibilidades de una comunicación eficaz.
El de Gallardo es un aporte más al conocimiento del perfil gauchesco, que se afana en ocultar su nitidez.






