
A la hora de decidirse resulta esencial evaluar el patrimonio
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- Cuándo endeudarse tiene sentido y cuándo no.
- No se trata de adquirir un préstamo para "patear problemas hacia adelante", sino para apuntalar la rentabilidad .
Suele asociarse el crédito bancario con endeudamiento. Pero si bien se trata de la consecuencia inmediata de tomar un préstamo, no es ése el propósito final del mismo, señala un trabajo elaborado por la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).
El crédito es un instrumento que puede generar consecuencias diversas en función de cómo y para qué se lo utilice. Por ejemplo: un empresario puede tomar un crédito para impulsar su crecimiento, es decir, para financiar una inversión determinada. El objetivo de esta decisión es obtener una ganancia que incremente el patrimonio en forma sustancial, además de saldar la deuda.
El empresario también puede tomar un préstamo de evolución porque se encuentra en un período de momentánea iliquidez. Si el costo (la tasa de interés) es menor que la ganancia logrará estabilizar su explotación.
Otro caso puede ser el de un empresario que disponga de un buen modelo productivo, pero que por una circunstancia coyuntural obtenga un quebranto durante un año.
Si tomara, como en el caso anterior, un crédito de evolución, podría solucionar la iliquidez de dicho quebranto, pero también podría suceder que el resultado que genere durante el año siguiente no le alcance para devolver ese crédito en un solo año. Entonces, deberá tomar un préstamo de saneamiento para poder cancelar la deuda generada en ejercicios posteriores.
Sin embargo, muchas veces se toma un crédito sólo para endeudarse. Esto sucede cuando un empresario toma un crédito sin generar un cambio suficiente como para enfrentar los costos que el mismo genera.
Esto puede ocurrir conscientemente cuando "pateamos el problema para adelante", pero también inconscientemente cuando nos excedemos en el monto y los costos del crédito por no analizar correctamente los resultados que arrojará una determinada inversión.
Punto de partida
La mala utilización del crédito puede llevarnos sólo al endeudamiento. Por esta razón, antes de tomar un préstamo bancario es fundamental conocer la situación patrimonial de la empresa y proyectar los posibles resultados de las inversiones que ésta realice.
Uno de estos indicadores es la rentabilidad sobre el activo, que relaciona el resultado esperado con el capital total -tanto propio como de terceros- necesario para llevar adelante el proyecto.
Otro indicador es la rentabilidad sobre el patrimonio neto. Este permite conocer el rendimiento de los recursos propios utilizados en un plan de producción.
En caso de que la rentabilidad sobre el activo sea igual a la tasa de interés, la rentabilidad del patrimonio neto se mantendrá constante sin importar a cuánto ascienda el monto del crédito. Por ejemplo: si el empresario decide tomar el préstamo con un 12 por ciento de interés anual y su proyecto genera también una rentabilidad del 12 por ciento, entonces, todo lo que produzca sólo alcanzará para pagar el costo del crédito, sin importar que el pasivo sea de 40 o de 70 pesos.
En ese caso, sólo se justificaría pedir financiación bancaria si la liquidez generada fuera esencial para mantener la rentabilidad actual del activo.
Sólo se trata de medir riesgos
La estrategia es prever los peligros que acarrea pedir préstamos
Tomar un crédito implica un riesgo, pero no tomarlo, también. El riesgo está presente, en mayor o menor medida, en toda decisión empresarial. Aquí podemos detenernos para analizar algunos comentarios al respecto.
1) "Tengo una empresa sana porque no tiene créditos tomados." La afirmación es tan amplia, que puede generar beneficios, pero también consecuencias no deseables. Si se entiende por sana el hecho de no tener que lograr cierta producción para poder pagar las cuotas de un préstamo, puede ser cierto. Pero también es verdad que a veces el hecho de no tener liquidez puede significar la pérdida de buenos momentos de venta o un desaprovechamiento del crecimiento potencial de la explotación agropecuaria.
2) "El crédito es un acelerador de procesos"... siempre y cuando se logren los objetivos de acuerdo con lo planeado. En caso contrario, el préstamo actúa como un incentivo para el endeudamiento.
3) "Un socio es mejor que un crédito"... según el nivel de riesgo que esté dispuesto a asumir un empresario. Un socio financiero supone un menor grado de riesgo, pero también puede significar una menor rentabilidad -si se tiene en cuenta que las ganancias se comparten-. En cambio, una entidad bancaria funciona como un socio a tasa fija que no comparte el riesgo productivo con el empresario.
4) "El crédito es como cualquier otro insumo." Si la financiación bancaria es suministrada en la cantidad y el momento adecuados, generará un plus de renta. Si se la emplea erróneamente, puede provocar la disminución de la rentabilidad tal como sucede con un herbicida en sobredosis o en un momento inoportuno.





