Se trata del tramo IV.2 del Plan Maestro del Río Salado, que el año pasado había quedado frenado y provocó el malestar de los productores en medio de las inundaciones
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Luego de meses de reclamos, demoras y cruces entre la Nación y la provincia de Buenos Aires, el Gobierno avanza con los trabajos en uno de los sectores más sensibles del Plan Maestro del Río Salado y proyecta concluirlo el año próximo, según pudo saber este medio. Se trata del tramo IV.2, que el año pasado quedó en el centro de la escena durante las inundaciones por haber funcionado como un verdadero cuello de botella para el escurrimiento del agua.
La novedad, según fuentes del Ministerio de Economía consultadas por LA NACION, es que ahora los trabajos están en marcha en los tres subtramos —A, B y C—, algo que hasta hace pocas semanas no ocurría. Si bien la reactivación había sido anunciada en septiembre pasado, durante meses los productores denunciaron que las tareas se desarrollaban de manera parcial, con actividad en solo uno de los sectores. Esa paralización no solo generó malestar en el campo, sino también fuertes reclamos del gobierno bonaerense.
El gobernador Axel Kicillof cuestionó en varias oportunidades la falta de avances y advirtió que, sin completarse este tramo, no solo se agravaban los riesgos hídricos, sino que además se condicionaba el funcionamiento del resto del sistema, incluida la etapa siguiente que impulsa la provincia. “Nuestra gestión es la que más avanzó en ese proyecto [el dragado del Salado], hoy lamentablemente interrumpido por decisión del gobierno nacional. Lo mismo ocurre con las rutas nacionales”, afirmó el mandatario bonaerense en Expoagro.
Hoy, en cambio, en el Ministerio de Economía aseguran que “empezaron los trabajos en los tres tramos” y que las tareas continúan, con dragado activo especialmente en la zona comprendida entre la ruta 205 y Ernestina. En ese marco, afirmaron que hay expectativas de terminar la obra el año próximo.

El tramo IV.2, de unos 30 kilómetros, se ubica entre los partidos de Lobos, Roque Pérez y 25 de Mayo, y está dividido en tres subtramos —A, B y C—. Se trata de un punto clave dentro del sistema hídrico, donde se realizan tareas de profundización y ensanche del cauce para mejorar la capacidad de evacuación del agua. En términos simples, es como “agrandar” el río para que drene más rápido: cuando eso no está terminado o funciona a media máquina, el agua se acumula y aumentan los riesgos de desborde.
Ese fue precisamente el problema que quedó expuesto en 2025. En medio de fuertes lluvias, la falta de avance integral en este sector limitó el escurrimiento y provocó anegamientos en distintas zonas productivas, lo que derivó en fuertes cuestionamientos del campo.
De hecho, fue en septiembre del año pasado, durante una reunión con la Mesa de Enlace atravesada por reclamos por retenciones, cuando el Gobierno anunció la reactivación de las obras en este tramo. Sin embargo, durante varios meses los productores denunciaron que los trabajos no se habían retomado en su totalidad, sino solo en uno de los tres subtramos. En febrero, por ejemplo, señalaban que había apenas dos dragas operando en un único sector, lejos de la intervención integral comprometida.
Ahora, en cambio, reconocieron un cambio de escenario, aunque con cautela. “El panorama es alentador y genera favorables expectativas, y por eso esperamos el cumplimiento de los compromisos asumidos, para que la marcha de las obras tenga continuidad”, señaló Alberto Larrañaga, del Consejo Asesor del Salado.
El dirigente agregó: “Sabemos que hubo acuerdos con las empresas contratistas y entendemos la necesidad de que se dé cumplimiento a los mismos, en un tema en el que somos muy prudentes y no queremos interferir”.
En ese marco, desde el Consejo Asesor del Salado volvieron a reclamar mayor transparencia en el uso de los recursos. En particular pidieron la puesta en marcha de un sistema de acceso público que permita seguir los ingresos y egresos del Fondo Hídrico Nacional, con el objetivo de monitorear la ejecución de las obras y evitar interrupciones.

En la misma línea, productores con campos linderos a la obra dijeron que en las últimas semanas se observó una reactivación, aunque advirtieron que todavía el ritmo es menor al esperado. Según describieron, las tareas avanzan “a media máquina”, con menos equipos en funcionamiento y jornadas de trabajo de 12 horas, cuando anteriormente se operaba durante todo el día.
El tema volvió a abordarse en una reunión del Gobierno con la Mesa de Enlace en Expoagro, donde participaron el secretario de Transporte, Fernando Herrmann, y el coordinador de Infraestructura, Carlos Frugoni. Allí, según indicaron fuentes oficiales, se ratificó que continúan los trabajos de dragado en el tramo comprendido entre la ruta 205 y Ernestina, con la expectativa de finalizarlo el año próximo.
El tramo IV del Plan Maestro quedó bajo responsabilidad del gobierno nacional y estuvo prácticamente paralizado durante casi dos años en el marco del freno a la obra pública. En paralelo, la provincia avanzó con la etapa siguiente. En enero pasado llamó a licitación para el tramo V —que continúa luego del IV y completa el esquema de obras. La apertura de sobres está prevista para el 23 de abril.
Este último tramo, a cargo de la provincia de Buenos Aires, contempla trabajos de ensanche y profundización del río a lo largo de más de 60 kilómetros en el noroeste bonaerense. Sin embargo, desde la provincia remarcaron que su ejecución está directamente condicionada: sin completar el tramo IV el sistema no puede funcionar de manera integral y se limita la capacidad de escurrimiento.
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