La agricultura siempre verde

Cristian Mira
Cristian Mira LA NACION
Directivos y socios de Aapresid en la celebración por los 30 años de la entidad
Directivos y socios de Aapresid en la celebración por los 30 años de la entidad
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30 de noviembre de 2019  

En la semana en la que los agricultores franceses protestaron en París con sus tractores por los excesos de regulación ambiental de la Comisión Europea, desde la Argentina se emitieron mensajes contundentes sobre el camino a seguir para enfrentar seriamente el cambio climático.

Hace unas semanas fueron los productores alemanes y holandeses quienes reclamaron ser tenidos en cuenta en el momento de decidir sobre cuestiones ambientales. Están cansados de que los pongan en el banquillo de los acusados como los responsables de la emisión de gases de efecto invernadero. Europa fue demasiado lejos con su tecnofobia disfrazada de buenas intenciones y hoy está pagando el precio del atraso. El rechazo a la transgénesis y ahora al glifosato o los reparos a la edición génica no hacen otra cosa que, paradójicamente, frenar el salto hacia una agricultura con más insumos biológicos y tecnologías de menor impacto ambiental que las del pasado.

Desde la Argentina, uno de esos mensajes fue el de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) que celebró en Buenos Aires los 30 años de su fundación. Lejos de quedarse en los laureles, que no son menores por cierto ya que modificaron el paradigma de la agricultura argentina al frenar la degradación de los suelos, la entidad hizo un llamado a desarrollar la "agricultura siempre verde", según definió su presidente, Alejandro Petek. Con la expansión de las malezas, el tiempo de los barbechos largos, el monocultivo y la dependencia de los productos químicos quedó atrás, reconoció.

La "agricultura siempre verde es el camino", insistió Petek, en referencia a una "agricultura diversa, siempre viva". En concreto, destacó: "podemos valernos de las mismas plantas y organismos vivos para absorber excesos hídricos, fijar carbono, evitar los daños de las plagas, reconstruir el suelo y aportar nutrientes que alimenten nuestros cultivos". En ese camino destacó los cultivos de servicio, " cuyo fin no es la producción de granos ?cosechables', sino que están allí justamente para brindar servicios al ecosistema", dijo. Estimó que si este paradigma de la agricultura siempre verde se implementara tan solo en el 10% de la superficie en siembra directa "tiene el potencial para secuestrar 1,1 millones de toneladas de carbono/año". Además, calculó, "permitiría reducir hasta un 60% el impacto ambiental asociado al uso de herbicidas y a la mitad el número de aplicaciones; reducir el uso de fertilizantes nitrogenados de origen sintético en 900.000 toneladas, aprovechar 9,5 billones de litros de agua y mantener el equilibrio hídrico a nivel regional".

Según Petek, en apenas el 2% de la superficie en siembra directa hoy se hacen cultivos de servicio. "Tenemos mucho por mejorar", reconoció, y añadió: "la Argentina ya es líder en el cuidado de los suelos, en el control de la erosión, en el uso de tecnologías y la innovación agrícola", y ahora se presenta la oportunidad de posicionarse como líder "de una agricultura capaz de contribuir a la mitigación de cambio climático", según destacó. En definitiva, es una agricultura que aprende sobre sí misma y es capaz de transformarse. Hay muchos técnicos y productores que hace años que iniciaron este camino. No quieren ser los únicos.

El otro hecho destacable de la semana fue el lanzamiento del "plan carbono neutro", liderado por siete bolsas de Cereales y Comercio del país. Se hará primero un mapa ambiental preciso del balance de carbono en alimentos, bebidas y bioenergía con la idea, a mediano plazo, de otorgar sellos diferenciados e ingresar en el mercado de bonos ambientales para financiamiento y generar "activos trazables", según se explicó.

Tanto la iniciativa de Aapresid como de las bolsas abren el interrogante de si no sería apropiado instrumentar políticas públicas que apoyen estas iniciativas. Para Marcos Gallacher, profesor de la Ucema, más que subsidios, el Estado debería sostener la inversión en ciencia y tecnología. "Aunque el sector privado invierte, a veces lo hace en forma discontinua", dijo. "Hay mucho por hacer en manejo agronómico, mapas de suelos, sistemas integrados contra plagas o sensores remotos", dice.

Gallacher cree también que las políticas económicas que se basan en la elevada presión impositiva y las retenciones "atentan contra la sustentabilidad". El agro argentino tiene mucho para mostrar.

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