
Evaluación positiva de los productores
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La cosecha de soja del ciclo 2002/2003 está exhibiendo rindes por encima del promedio en diferentes regiones del país por la mejora en el manejo de los cultivos, la innovación tecnológica y las condiciones climáticas.
Esa fue la evaluación que productores de diversas zonas de la pampa húmeda realizaron ante una consulta de LA NACION.
Julio Lieutier, productor de trigo y soja en el sudeste bonaerense y asesor en el norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe y Córdoba, definió los rendimientos como "insólitos" y "nunca vistos". Los máximos registrados se ubicaron en un lote de Junín, en los que se anotaron entre 50 y 51 quintales por hectárea. El promedio general observado es de entre 40 y 44 quintales por hectárea. Opinó que estos rendimientos obedecen a que existe una buena base tecnológica, fundamentalmente asentada en la genética de alto potencial, ciclos cortos, variedades RR (resistentes al glifosato), excelente control de malezas, fertilización con fósforo en muchos casos y con azufre en algunos. Además, destacó, "el clima ayudó mucho".
Los costos de implantación fueron de entre 90 y 100 dólares la hectárea, y los de cosecha, para estos rendimientos, significaron unos 40 dólares más.
En tanto, Gerardo Gallo Candolo, asesor CREA en General Villegas, Puán y Guatraché (en La Pampa), señaló que "en Villegas la superficie cultivada con soja aumentó en un 50 por ciento respecto del año pasado".
Los rendimientos son los mejores de los últimos cinco años. En algunos lotes se obtuvieron 40 quintales por hectárea, aunque los promedios, hasta el momento, son de unos 35 quintales. "No hay problemas de enfermedades", explicó. En los lotes tardíos los promedios se ubicarán entre 27 y 28 quintales. "Se ha sembrado algo más temprano, se eligieron buenos lotes y, sobre todo, el clima se comportó bien. No faltó agua en el momento de llenado de grano", destacó el asesor.
En cuanto a los insumos, se utilizaron variedades del grupo 4 y 4,9, de ciclo corto, resistentes al glifosato; se aplicó inoculante en los lotes y, en menor medida, se fertilizó con fósforo. "Fue una inversión importante", señaló.
Aplicación de tecnología
Pablo Torello, productor de Bragado, con campos en Alberdi y Los Toldos, dedicó 1200 hectáreas a la soja, de la que lleva recolectado entre un 40 y un 50 por ciento. Con 35 quintales por hectárea, con picos de entre 40 y 42, los rendimientos son considerados "buenos y los mejores que se recuerden", y han repuntado en un 20 por ciento respecto de los históricos. Sólo en las zonas medanosas los rindes han bajado a 30 quintales por hectárea.
Estos buenos resultados respondieron a la aplicación de tecnología. Además, hubo un acortamiento entre hileras y ajuste de fecha de siembra con variedades de ciclos cortos que se adaptan mejor al clima. "Hasta hace 10 años, en esta zona se utilizaban semillas de variedades del grupo 5, pero ahora aparecieron las de los grupos 3 y 4", añadió Torello.
El clima fue muy bueno, con excepción de enero, cuando hubo una sequía que afectó fundamentalmente las zonas onduladas y medanosas. "Sólo cayeron 12 milímetros y cortados; pero a fines de diciembre las precipitaciones alcanzaron150 milímetros, y eso ayudó mucho a la soja de segunda y al maíz", informó.
Los costos de cosecha se calculan en 2,5 quintales para la soja de primera (con promedio de 28 a 30 quintales de rendimiento) y 2 quintales para la de segunda (que rinde 22).
En tanto, Daniel Montechiari, de Monte Maíz (Córdoba), dedicó 440 hectáreas a la soja, que ya ha sido cosechada totalmente con rendimientos promedio de 40 a 42 quintales para la de primera. Hubo varios casos con máximos de hasta 50 quintales en lotes que siguieron al maíz. Los promedios de los últimos cinco años fueron de entre 33 y 34 quintales.
En soja de segunda el promedio fue de 31 quintales, cuando en los últimos cinco años fue de 23 a 24 quintales.
Fuera de lo normal
"Estos rendimientos fueron algo extraodinario, fuera de lo normal, que también se obtuvieron en maíz, con lotes de 123 quintales, que fueron muy buenos, aunque tienen mayores costos", advirtió Montechiari. Nunca faltó ni sobró agua y tampoco hubo enfermedades. "En esta zona se utilizan los grupos de maduración 3 y 4, de ciclo corto, con lo cual la trilla se realiza más temprano. En esta campaña empezamos en los últimos días de febrero; en general se realiza entre marzo y abril", destacó.
Por su parte, Rubén Berardo, de Urdinarrain, en el centro-sur de Entre Ríos, tiene entre propias y administradas 11.000 hectáreas de soja. "La soja es el cultivo por excelencia en la zona", señaló. Los rendimientos son muy variados porque la región es un mosaico, con suelos muy buenos y otros que son complicados, "pesados", con más del 40 por ciento de arcilla.
Las zonas más aptas son las que ya tienen antecedentes con maíz, algunos años de siembra directa y fertilización e inoculación. Las zonas de menores rendimientos son aquellas que apenas empiezan con agricultura y que vienen de ganadería o de monte.
Aquí los promedios históricos son de 26,5 quintales por hectárea y en esta campaña se han logrado 29,50, con máximos de entre 38 y 40 quintales y mínimos de 20, por la razón apuntada más arriba.
Avances en el norte de Santa Fe
En el norte de Santa Fe, Juan Milessi, del CREA San Bernardo, obtuvo un promedio de entre 26 y 27 quintales (el promedio de los últimos cinco años fue de 24 quintales), con picos de 37 a 38 quintales. Trabaja unas 20.000 hectáreas con soja, con un margen de indiferencia (costos) de 18 quintales por hectárea. "Este fue un año especial, con rendimientos muy altos y con lluvias que acompañaron el proceso de crecimiento de las plantas", señaló.
La siembra directa prácticamente quedó incorporada a la zona y en un 100 por ciento con semillas RR. En esta zona en general se utilizan las sojas de los grupos 5, 6 y 7, que son de ciclos más largos, pero se comenzó en forma experimental a reemplazarlos (un 12 por ciento de la superficie) por los grupos 3, de ciclos más cortos, con muy buenos resultados. Esto permitió trillar en enero y febrero, lo que posibilita un mejor aprovechamiento en el uso de la maquinaria agrícola.
Rotación
Desde el año pasado se han incorporado el maíz y el sorgo a la rotación, que con su aporte de carbono al suelo favorecen el desarrollo de materia orgánica y se evitan las enfermedades de la soja.
Merced a la siembra directa, la superficie sojera se ha ampliado en un 5 por ciento, alentados por el mejor precio de la oleaginosa en desmedro de la ganadería.
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