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"Business is about people" (los negocios se hacen con gente) suelen decir los gurúes norteamericanos en planeamiento estratégico. Y en la Argentina probablemente sea un factor para tener cada vez más en cuenta dadas las convulsiones que se han vivido en los últimos tiempos.
Se reconoce que el factor humano resulta el eje de todo un complejo andamiaje de intereses, tanto en lo que se refiere a la vocación y a la habilidad para tomar decisiones en épocas de alta incertidumbre como en lo referente a las relaciones entre los que negocian.
Probablemente la sutil comprensión de la gran cantidad de información que circula por aquí, por allá y por doquier sea la que haga la diferencia entre un buen, regular o mal negocio.
Además, la ruptura virtual de los contratos y el violento avasallamiento de las libertades personales a las que hemos asistido dejarán seguramente heridas difíciles de curar en forma rápida. Por eso, aun sin expresarlo en forma directa, la gente observa muy detenidamente con quién está tratando en cada transacción. El factor humano, con sus reglas claras de seriedad, confiabilidad, honestidad y lealtad, saldrá seguramente fortalecido de la más severa crisis económica de la historia argentina. Quizá deba transcurrir aún más tiempo para que la confianza se restablezca en toda su extensión.
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