
El mismo que inspiró, en San Antonio de Areco, el comienzo de "Don Segundo Sombra", de Güiraldes
1 minuto de lectura'
Seguimos creyendo que el pago de Areco tiene varias historias. O varias versiones de una misma historia. También una leyenda, recreada hoy en un río, la creación de un escritor y la "idea" del gaucho.
Allá por enero de 1858 una comisión de vecinos se constituyó en empresa y construyó el puente.
La inversión se debió a la iniciativa privada y a la visión progresista de los administradores municipales.
El cobro de peaje o pontazgo, por un período de 50 años, permitió la recuperación del capital. Puente Viejo fue el nombre que se le dio cuando, años después, se construyó otro puente río abajo, que se denominó el Puente Nuevo.
En 1936 se construyó el tercer puente frente a San Antonio de Areco, con lo que este último dejó de ser el "nuevo" y tuvo dos nombres siguientes: del Medio y el actual, Gabino Tapia.
El aire de leyenda que tomó el Puente Viejo nació con el párrafo inicial de una novela memorable.
Mito literario
El puente adquirió calidad de lugar de resonancias tradicionales culturales por una frase inicial de cadencia poética: "En las afueras del pueblo, a unas diez cuadras de la plaza céntrica, el Puente Viejo tiende su arco sobre el río, uniendo las quintas al campo tranquilo". Es de allí, en ese cruce, donde un humilde chico del pueblo va al encuentro del destino, primero de gaucho y, por fin, de hombre culto.
Ricardo Güiraldes, en su "Don Segundo Sombra" localiza en esas afueras un atardecer bajando en ese suave límite entre el poblado y la huella. Cuadras más allá, el relato se detiene para unir en la pulpería La Blanqueada a los dos personajes centrales de su obra: Don Segundo y Fabio, el Padrino y el Ahijado. De allí parten y allí volverán, ya resueltas sus vidas de pampa y de huella.
Todo ello trae a cuento dos referencias y una esperanza: la permanencia del concepto solidario cultivado por la empresa privada en ayuda del bien común, tal como en aquel entonces lo mostraron los "socios" del entonces Puente de los Martínez, y la conciencia conservacionista de autoridades comunales y de vecinos que no dejan caer los valores que testimonian su identidad.
Una empresa argentina, ajena a San Antonio de Areco; un familiar del escritor que llevó el Puente Viejo a una expresión de arte haciendo del lugar una referencia clásica del ayer argentino; funcionarios municipales y varios vecinos emprendieron la restauración de ese testimonio.
Símbolo de unión
La humildad del campo tranquilo que describió Güiraldes se recrea en la digna hermandad que se levanta en ofrendas y gratificaciones. Puente es también símbolo de unión, ida y vuelta cruzando un limite o un vacío. Pontífice -el Papa en nuestra religión- es llamado así por su santa condición de unir, de llegar, de suceder.
El día que se vuelva a cruzar el Puente Viejo que no se cayó, será el de la memoria viva de la nacionalidad en acción conjunta y de la tradición, más allá del afamado folklore y de los escenarios ostentosos.
El acto inaugural de las obras de restauración de El Puente Viejo está programado para el viernes 8 de noviembre, en vísperas de el Día de la Tradición, a las 19, hora presunta en que se desarrolla el primer capítulo de "Don Segundo Sombra".
1- 2
El precio más alto en casi dos años: la soja vive una jornada muy volátil por la guerra en Medio Oriente
3Mensaje: Kicillof le metió presión al Gobierno por las retenciones y expresó que el libre mercado “pasó de moda en el mundo”
4Proponen eliminar las retenciones y bajar la presión impositiva para incorporar más tecnología en los cultivos



