
El paso de las generaciones no achicó la energía de los Pereyra Iraola
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Marcelo Martín Pereyra Iraola y María Marta Magnanini son cabeza de una empresa familiar que trabaja en conjunto sus respectivos campos: Esther, en Trenque Lauquen, y Santa Inés, en Benito Juárez.
Si bien durante muchos años la empresa apareció como unipersonal, con Marcelo a la cabeza, él mismo afirma: "Desde siempre nos manejamos como empresa familiar -o de familia-. Cuando nos casamos, yo era uno de los administradores de los campos que con mis cuatro hermanos trabajábamos en sociedad y mi mujer se transformó en una entusiasta colaboradora de mi trabajo. Años más tarde, al dividirse aquella empresa, su tarea a mi lado se hizo más intensa, llegando a conocer tanto como yo el manejo de Esther, el campo que me tocó en Trenque Lauquen".
Con el tiempo, al recibir María Marta Magnanini Santa Inés y decidir el matrimonio trabajar en sociedad, lo de empresa familiar tomó un carácter más formal para, finalmente, concretarse en Trenque SA de la que son accionistas ambos.
"Consideramos -afirman- que al dar esta forma jurídica a nuestra empresa facilitamos la integración de los hijos, algo para nosotros muy importante, no sólo en función de la familia, sino también de la empresa."
Los Pereyra Iraola saben que, así como los campos de sus antepasados pudieron soportar muchas divisiones por herencia, ha llegado el momento en que ello no es factible sin perder escala y en consecuencia rentabilidad. Marcelo -cuya ascendencia y tradición campesina remonta a don Simón Pereyra y a doña Antonia Iraola- es testigo directo de cómo innumerables sucesiones dividieron sus tierras.
Los descendientes
"Si bien aún son muchos los descendientes de Simón y Antonia que siguen en el sector -unos con fracciones que mantienen escala y otros con muy poco- también son numerosos los que ya nada tienen que ver con el campo." De los cuatro hijos de Marcelo y María Marta, dos colaboran en la empresa mientras los otros tienen actividades ajenas al sector. Marcelo (h.) es ingeniero agrónomo y se ocupa de Santa Inés y de todo lo referido a presupuestos; en cuanto a María, su función se relaciona con el campo de Trenque Lauquen, en el que lleva los registros contables y se ocupa de cobros y pagos.
La vinculación de ambos con el campo de sus padres es part time, recibiendo honorarios por las tareas que cumplen.
Por su parte, María Marta, además de estar enterada de todo lo que pasa en la empresa, se ocupa de resolver infinitos problemas logísticos, de la confección de registros y planillas, entre otras tareas. "Todo esto -dice Marcelo- puede parecer poco relevante a primera vista, pero es fundamental como complemento de las distintas áreas y aporta mucho a la buena comunicación."
Como ejemplo de la importancia de la interrelación que existe en la empresa y en la familia, Marcelo menciona un episodio cercano: el año anterior, un accidente lo tuvo apartado durante largos días y María Marta, Marcelo (h.) y María cubrieron perfectamente su ausencia, "y eso que soy responsable de toda la parte productiva".
El futuro
Los Pereyra Iraola son optimistas "hasta donde es posible serlo", convencidos de que la empresa familiar, que están construyendo día tras día, se prolongará en el tiempo: "Por lo menos estamos haciendo todo lo posible para que así sea y en dicho sentido damos muchísima importancia a la comunicación. Es así como los dos hijos que no trabajan en Trenque -uno lo hace en petroquímica y la menor en docencia- conocen perfectamente lo bueno y lo malo que pasa en la empresa".
-¿Cómo manejan la comunicación? -
Además del permanente intercambio entre los dos Marcelos sobre la marcha de cada proyecto, en el que también intervenimos con María cuando el tema se relaciona con las funciones que cumplimos, existe esa otra vía informa, que incluye a los otros dos hijos", señaló María Marta, que ha participado durante cuatro años en los cursos de Presam, una consultora sobre problemas de la empresa familiar agropecuaria.
"Pienso que todo lo asimilado en ese entrenamiento ha servido de mucho a todos pues traté de transmitir sus fundamentos a cada integrante de mi familia... Y también a muchos amigos. Es curioso cómo fuimos viendo que, en la mayoría de los casos, las empresas familiares fracasan por detalles aparentemente irrelevantes y no por grandes errores. En ese sentido es muy importante el papel que debe cumplir quien asume el liderazgo desde el punto de vista familiar, que puede ser o no el responsable de los aspectos económico productivos", concluyó María Marta.





