
El mayor caudal de agua beneficiará a la producción ganadera
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Vamos bajando por la ruta 40, desde Esquel hacia el Sur, y la vista es sorprendente: la Patagonia se ha vuelto verde. El camino bordea el río Tecka, en otros momentos un pequeño curso de agua y hoy un señor río que se destaca en el horizonte gracias a los desniveles del terreno.
Seguimos adelante y tomamos la ruta que busca el Este, rumbo a Puerto Madryn. Paramos a cargar nafta en el medio de la meseta, en la solitaria estación del Automóvil Club de Pampa de Agnia. A lo lejos se divisa en este mes de noviembre una enorme laguna, llamativa en ese rincón de vientos y sequías. El encargado del ACA nos da su explicación: "Ya han llovido más de 600 milímetros en lo que va del año. No se recuerda una cosa igual".
Poco después, cuando el camino tiene al costado el importante río Chubut, la nueva Patagonia verde sigue sorprendiendo con colores totalmente inusuales. Hay que rendirse ante la evidencia: el año de la corriente de El Niño ha transformado a la enorme región del sur argentino.
Opiniones unánimes
Lo que perjudica a otras regiones del mundo es una bendición en la Patagonia. Crece pasto verde por todas partes, hay más agua que nunca y hasta menos viento que lo habitual, lo que preserva mejor la humedad del suelo. Por todas partes se recogen los comentarios que abonan la percepción que se tiene desde el auto.
En El Bolsón, el geógrafo y meteorólogo Santiago Bondel -profesor en la Universidad de la Patagonia y estudioso de todo el clima sureño- acaba de volver de una recorrida por casi toda la Patagonia, desde Ushuaia hasta Comodoro y retorno a su casa. "Todo el mundo no hace otra cosa que hablar de lo verde que está la Patagonia", nos sintetiza antes de entrar en detalles particulares sobre cada región.
Su diagnóstico por áreas se divide en los siguientes puntos:
- "En la costa atlántica, y particularmente en Comodoro Rivadavia, ya se puede decir que ha llovido como nunca en el siglo. La media anual de Comodoro es de 160 milímetros y ya han caído más de 500 hasta comienzos de noviembre y sigue lloviendo."
- "En la zona andina de Río Negro, desde Bariloche hasta El Bolsón, estimo que el promedio de lluvias es superior en un 20 por ciento a la media histórica."
- "El efecto del año más húmedo en mucho tiempo se nota más todavía porque veníamos de casi una década de años más bien secos. Y el cambio se nota más aún en el extremo sur, desde San Julián hasta Ushuaia, porque allí opera, además, el clima subpolar que preserva aún más la humedad."
El último comentario de Bondel se ve corroborado por la impresión del productor Ernesto Susacasa, con un campo para la producción lanar a 80 kilómetros de Río Gallegos, cuya definición exime de agregados: "Eso parece la pampa húmeda. No recordamos algo parecido".
Más al Norte, en las inmensas estancias del grupo Benetton que se extienden sobre Chubut y Río Negro, el administrador de los establecimientos El Maitén, Leleque, Pilcaniyeu y Alicurá, Carlos Vivoli, acude a los cuidados registros históricos de esas estancias de larga data: "En las cuatro estancias se nota el mismo efecto benéfico de un año excepcional. Aquí, la media de lluvias es de unos 430 milímetros, y en los 10 primeros meses ya tuvimos 580 milímetros. Eso es más que suficiente para que haya mucho pasto y muy verde, ayudado porque también hubo menos viento que otros años."
-¿En qué se nota, para la producción ovina, este año excepcional?
-Por empezar, ya tenemos un aumento del 10 por ciento en la parición. En segundo lugar, también se nota ya un aumento en el rinde de lana por animal. Estimamos que ese aumento puede estar entre 6 y 7 por ciento, lo cual es muy importante porque se suma al aumento del precio internacional de la lana, que se acerca ya al 22 por ciento este año.
Todas las impresiones recogidas en el lugar de las lluvias se ratifican al consultar al centro del INTA Castelar, donde se analiza todo el panorama agropecuario del país. Allí, la licenciada Estela Carballo aporta el dato que explica en gran medida por qué 1997 es un año excepcional en la Patagonia.
"Siempre que sucede el fenómeno de El Niño, la Patagonia se ve beneficiada. Pero la gran diferencia de 1997 respecto de lo habitual es que en anteriores ocasiones, la corriente de El Niño comenzaba en agosto, y este año comenzó en junio. Esos dos meses de diferencia son los que explican por qué aumentó tanto la media de lluvias.-En el Sur se dice que también sopla menos viento que lo habitual. ¿Es exacto para toda la región?
-Sí, hay menos fuerza del viento tradicional del Sudoeste por el atemperamiento del anticiclón del Pacífico, un fenómeno que viene siempre asociado con la corriente de El Niño.
-¿Qué diferencias de rendimiento agropecuario estima el INTA para la Patagonia en este año?
-No tenemos una estimación fidedigna aún. Pero sabemos ya que en la zona norte de la Patagonia, en Villarino o en Patagones, por ejemplo, está creciendo un trigo como nunca se ha visto en la vida.
Todo no puede ser perfecto, desde luego. El geógrafo Bondel, como buen hombre de campo -también explota una chacra con cultivo de frambuesas en El Hoyo de Epuyén- advierte que no hay que pecar de optimistas: "Este es un año muy bueno, pero no olvidemos que en la Patagonia lo único regular es lo irregular. A un año bueno sigue uno seco, otro sin nieve para el deshielo y otro con demasiada nieve, como en el 95".
Pero no cabe duda de que 1997 ha traído el regalo del cielo de la corriente de El Niño. Los campos y los animales lo agradecen a ojos vista. Y también quienes se apresten a visitar la región en vacaciones.
Datos similares en toda la región
Diferentes estaciones experimentales del INTA de la Patagonia recogieron datos que dictan incrementos en los promedios de precipitaciones que llegan a doblar el nivel normal.
"Ha sido un año excepcionalmente llovedor, especialmente durante esta primavera, y en general las precipitaciones superaron el promedio histórico", dijo Eduardo Guarniolo, del INTA de Río Gallegos.
Allí, en la provincia de mayor superficie de la Patagonia, el agua favorecerá en gran forma las producciones ovinas especialmente del Norte y el centro, que venían de una sequía clavada a la tierra desde hace más de un año.
Hacia el noroeste, en la zona andina, la corriente del Pacífico ecuatorial llegó con intensidad. El nivel de precipitaciones acumuladas es de 906 milímetros cuando lo natural era de 771, según comentó Adolfo Sarmiento, de la estación que ese organismo de investigación agropecuaria posee en Bariloche.
"En la localidad de NTILDE;orquinco (cercana al centro de la provincia de Río Negro) cayeron 300 milímetros en octubre, lo que representa un valor muy elevado", consideró Sarmiento.
En el Chubut llovió el doble
Desde Trelew, en el centroeste del Chubut, la licenciada Rosa de Mac Karthy, responsable del área de agrometeorología del INTA local expresó que en la mayoría de las localidades llovió en estos meses primaverales el doble de lo normal, con registros que llegan a los 267 milímetros en los últimos treinta días contra los 161 promedio.
"Sumado a las lloviznas cada tres o cuatro días, en octubre se produjeron nevadas fuera de lo normal en el oeste y el centro de esta provincia", relató la especialista. El caudal de agua -explicó- mejorará las condiciones de las pasturas para la ganadería, pero puede traer algunos inconvenientes en el laboreo de las tierras en las zonas hortícolas como el valle inferior del río Chubut.
Al consultarla sobre las causas de este mayor índice de precipitaciones, Mac Karthy aseguró que sin duda se debe a la corriente de El Niño y que, según el pronóstico, hasta marzo y abril del año próximo estas condiciones se mantendrán.






