Administrar 450 hectáreas en Tres Arroyos y presidir una cooperativa es la realidad que enamora a Berta Fernández de Llopis Gomis.
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TRES ARROYOS. - Con la dedicación que distingue a quienes realizan su trabajo con profundo amor y esmero, Berta Fernández de Llopis Gomis administra las 450 hectáreas del establecimiento La Pirula, que heredó de su padre, Pedro Fernández Calvo, en el partido bonaerense de Tres Arroyos, y preside una de las cooperativas más importantes de la zona.
En diálogo con La Nación la productora rememoró el momento en que se hizo cargo del establecimiento familiar: "Mi padre compró estas tierras en 1942. Hacia 1978, cuando por razones de salud debió alejarse de la conducción, yo, como única hija, me vi ante el desafío de administrar la explotación".
Si bien actualmente es más frecuente ver mujeres al mando de una explotación agropecuaria, hace 21 años la realidad era otra. "Al principio me costó horrores; la gente del campo no es fácil y no era común que una mujer estuviera al frente de un establecimiento."
No obstante su formación en agronomía, los primeros años fueron de aprendizaje hasta que comenzó a mejorar las producciones, merced a lo cual pudo adquirir un campo agrícola de 180 hectáreas y otro de 250 para ganadería. Además, renovó parte de la maquinaria.
Casada con el doctor Miguel Llopis Gomis, cirujano de renombre en la zona, tiene tres hijos: dos mujeres -una, médica, y la otra, licenciada en relaciones públicas- y un varón -veterinario-.
Con su rostro iluminado por el orgullo materno, Berta dijo: "Miguel (su hijo), a partir de recibirse de veterinario, tuvo todas las posibilidades de ser un señorito; estuvo un año en Europa, becado..., pero su amor y apego por el campo hicieron que hoy esté trabajando aquí, a la par de cualquiera, con sus alpargatas bigotudas".
La filosofía del campo
"A mí las cosas no me fueron mal, y en gran parte se debe a que amo lo que hago, representa mucho más que un trabajo", destacó Berta que aseguró creer en la filosofía del campo, esa que se trasunta en un fuerte vínculo entre el productor y la tierra.
"No hay duda de que para cualquier productor es importante obtener ganancias, pero también es importante el amor que uno siente por el campo y todo lo que en él se desarrolla. En esta zona hay campos que se han vendido a 3200 pesos la hectárea; con 600 hectáreas un productor tiene cerca de 2 millones de pesos en tierras. A pesar de esta cifra, el productor sigue trabajando y apostando a su tierra con una rentabilidad anual promedio que, en nuestro caso, rara vez supera los 20.000 pesos." Las vicisitudes a las que está expuesto el productor demandan una gran vocación por las labores rurales; el margen de error es cada vez más limitado. La entrevistada recordó que en el tiempo en que su padre administraba el campo bastaba con tener vacas y trigo. "Hoy tenés trigo, girasol, maíz, invernada, cría y valor agregado, como puede ser la miel."
En La Pirula la técnica agrícola preponderante es la labranza vertical, de esa forma procuran el menor movimiento posible de la tierra. "Recién estamos comenzando a trabajar con siembra directa; cosechamos 20 hectáreas de trigo en directa y se sembraron otras 40 de girasol. Ocurre que no tenemos la infraestructura para dedicarnos masivamente a esa práctica".
Trigo, maíz, girasol, avena, pasturas y, ocasionalmente, rye grass son los cultivos preponderantes en el establecimiento. Respecto de la producción ganadera, Berta expresó: "Se engordan 250 terneros de invernada. La producción se incrementó desde que trabajamos con el alambre eléctrico en espacios reducidos. Por este sistema tenés que cambiar a los animales diariamente de parcelas. El año último comenzamos a suplementar con maíz aplastado y húmedo".
Las ventas agrícolas, en el orden del 80/90%, las realiza a través de la Cooperativa La Pampa, salvo aquellos cultivos en los cuales la cooperativa no encuentra su fuerte, como avena y pasturas.
"En cambio, la producción ganadera la comercializamos siempre en forma directa. Cuando tenemos un lote listo para la venta llamamos al frigorífico de la zona, a los dueños de carnicerías, y de acuerdo con el monto ofrecido y a las condiciones de pago, realizamos la venta", explicó.
Berta, presidenta
Hace unos cinco años, Berta se acercó a la Cooperativa La Pampa y comenzó a participar activamente como de vocal suplente.
Su actitud participativa hizo que en poco tiempo pasara a ser vocal titular y que en 1997 le pidieran que aceptara el cargo de secretaria. "Nunca imaginé que un año después me ofrecerían la presidencia. No lo podía creer, fui la primera en decir que ese puesto era para un hombre; es que no me veía dirigiendo una cooperativa, hecho prácticamente inédito. No obstante acepté, y aquí estoy."
Una de las premisas de la nueva presidenta es sanear las cuentas de la cooperativa para que ésta vuelva a cumplir con el objetivo que le dio origen: brindar a los socios los servicios que éstos necesiten: semillas, almacenaje, asesoramiento, etcétera.
Todas las mañanas, Berta visita a los productores para conocer sus problemas, sus necesidades y ver de qué forma pueden hacer frente a las deudas.
Enemiga de recorrer su campo en auto, Berta camina a diario cada hectárea de La Pirula para tomar contacto directo con una realidad que no deja de enamorarla. "Amo el campo...; llegar aquí para mí es la paz."
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