
Están centradas en el conocimiento más que en la tecnología
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La era de las "tecnologías agropecuarias duras" tuvo sus días de gloria en la década del noventa. Aquellos insumos como la soja transgénica, los maíces Bt, maquinaria eficiente, masiva incorporación de fertilizantes, inoculantes, tratamientos para semillas, fungicidas e insecticidas, entre otros insumos, irrumpieron por entonces como una aplanadora. Representaron en esencia el "hardware" de los crecimientos unitarios. Y Los resultados productivos fueron espectaculares.
La tecnología basada en los nuevos ingredientes para la producción no parece que haya finalizado, ni mucho menos; sin embargo, algunos pensadores y también productores, sostienen que está naciendo y creciendo la era de las "tecnologías agropecuarias blandas". Sería el "software" para avalar los altos rendimientos en forma sostenida.
¿Cuáles son en rigor estas tecnologías blandas, más basadas en procesos y consolidadas con el mejoramiento de las habilidades profesionales y personales que en la aparición de novedosos, rentables y cómodos productos? Ernesto Viglizzo, del INTA La Pampa, las define como vinculadas a "una alta dedicación intelectual, administrativamente complejas y algo creativas. Son más ideas nuevas y prácticas inteligentes que cuestiones materiales".
¿Algunos ejemplos? Todos las decisiones sistémicas (como la planificación de las rotaciones de cultivos), fenómenos biológicos (por ejemplo, selección pormenorizada de las mejores semillas para cada zona), mecánicos (las máquinas más eficientes para cada sistema de producción), los medios químicos (fitosanitarios, fertilizantes, etcétera, que contemplen el cuidado del ecosistema y protejan a los cultivos con la dosificación más acorde), los controles de gestión de tiempos de trabajo (evitando tiempo muerto), análisis económicos detallados (que permitan seleccionar las mejores opciones productivas y comerciales), etcétera.
Se basan muchos también en aspectos vinculados a la organización empresaria y a la gestión económica. Por esta vía, los ejemplos de profesionalismo efectivo se registran cada vez más."Esta organización funciona como un relojito", comentan algunos productores cuando quieren elogiar alguna que está incursionando fuertemente en las "tecnólogas blandas".
Más a fondo
Eugenio Cap, del Departamento de Economía y Sociología del INTA, fue un poco más fondo en estos aspectos y comentó en su trabajo, "Argentina: Exploración de las Fronteras de las Posibilidades Productivas del Sector de Granos y Oleaginosas" que las tecnologías blandas se manifiestan como una demanda explícita de servicios tecnológicos, a medida de cada empresa o cada productor. Es muy probable que este tipo de producto tecnológico de alta especificidad requiera para su provisión eficiente, el esfuerzo coordinado de instituciones públicas de investigación y transferencia de tecnología agropecuaria, con el objetivo final de procesar el producto hasta el nivel de especificidad requerido.
Tanto las agrupaciones técnicas de productores (Aacrea, Aapresid), en cadena (Asagir, Maizar, o de la incipiente soja, etcétera) están trabajando cada vez más cerca del INTA y de la Universidad. Esto es novedoso y generador de una increíble sinergia de crecimiento en los conocimientos.
La dinámica de la vida está tomando una velocidad impensada hace algunas décadas atrás. El desafío para el campo parece centrarse en una actitud compartida, algo menos egoísta que en el pasado y, sin lugar a dudas, más justa para los menos habilidosos.
Todo parece indicar que la ética y lo que está bien y lo que no lo está serán valores cada vez apreciados.
"Las ideas basadas en ganadores y perdedores circunstanciales en el agro o en la sociedad argentina, que sostienen algunos dirigentes son de una gran miopía intelectual", comentó un productor de la zona de Venado Tuerto que prefirió omitir su nombre.
Los grupos Crea están centrando su atención en las tecnologías blandas y serán la base del próximo congreso del movimiento en 2004. Los propios miembros de esta asociación reconocen que buena parte de sus esfuerzos están orientados a "destapar los poros de las empresas que traspasan los alambrados que las circundan.
"Tenemos una responsabilidad social y debemos asumirla, nuestras empresas van más allá de las tranqueras, integran también las escuelas, los municipios, las entidades locales, etc.", comentan.
Salvador García, profesor titular de psicología de las Organizaciones de la Universidad de Barcelona, comentó en charlas con los grupos Crea: "La dirección por valores es una nueva manera de dirigir empresas que introduce la visión de los empleados y otras personas dentro del pensamiento directivo. Esta herramienta impulsa equilibrio de valores económicos, éticos y emocionales en las personas, para que sean más autónomas, responsables y creativas en su relación con su trabajo.
"¿Qué son los valores se preguntó el especialista? Son ejes o guías para la acción, principios que dan sentido a la incertidumbre, ordenan el caos y también representan reglas que, cuando son compartidas, generan cohesión, y eficiencia", señaló.
La explicación del interés por la búsqueda de conocimientos tanto en las tecnologías blandas como las duras de profesionales del agro, así como la de productores, no sólo se explica por un relativo buen momento económico para el campo. Esto sólo representa la base.
Subyace la raíz de la cuestión por debajo de los buenos márgenes brutos contabilizados en dólares de los cultivos que puedan obtenerse en algún momento.
Tal vez, sin explicitarlo con palabras, tanto los productores, como los profesionales perciben que la diferencia entre los rendimientos reales y los alcanzables con tecnología medianamente alta es aún muy grande.





