Si bien en nuestro país esta variedad aún es poco conocida, constituye el 45 por ciento del comercio triguero internacional; posee características excepcionales de rendimientos y versatilidad
1 minuto de lectura'
Por Francisco Javier Muñiz
Se reconocen en el mercado mundial, tres variedades de trigo, destinadas a la industria molinera, cada una con sus fines específicos: Trigo Pan, que constituye el 49% del total de trigos comercializados en el mundo. Trigo blando o galletitero, asombra que esta variedad aquí desconocida, totaliza un 45% del comercio internacional de este grano. Trigo candeal, también conocido como trigo fideos; representa un 6% del volumen total.
Atentos a la evolución de los mercados y a la producción triguera internacional, nos impactó, en 1987, la información que señalaba que la producción nacional de trigo en Francia en esa cosecha, ascendió a 6700 kilogramos por hectárea; en ese momento, rondaba los 1900 kilogramos por hectárea la producción local.
Era lógico mostrar interés por esta circunstancia, e investigar las razones que pudieron explicar semejantes diferencias. Supimos entonces que la enorme mayoría de los cultivos en Francia, eran de trigo blando. En una carta que nos envió en 1990 la Chambre Agricole des Pyrenees Altantiques se puntualizaba: "Es cierto que globalmente, el trigo pan necesita menor cantidad de lluvia que el blando, pero es también cierto que con este último se obtiene los mejores rendimientos: (100 a 120 quintales por hectárea en el área de París), y 60 a 80 quintales en los Pirineos Atlánticos.
El próximo paso fue iniciar una serie de consultas, con la industria molinera local, y luego con los fabricantes de galletitas, actividad ésta que muestra un claro estado de expansión, dado el crecimiento no sólo del mercado local; también por la demanda dentro del Mercosur. Así tuvimos la certeza de que el trigo blando puede ser procesado aquí, y que los industriales verían con agrado la aparición en el mercado de una harina que permitiría elaborar el producto, sin la necesidad de agregar aditivos químicos, a que ahora se ven obligados.
Interés
A título informativo, transcribimos algunos párrafos, de una carta que nos envió la firma Terrabusi SAIC, 1995: "En virtud de la conversación mantenida referente a factibilidad de disponer de harinas provenientes de trigo blando (soft wheat), para la producción de galletitas, les manifestamos nuestro interés sobre el tema, ya que éstas son utilizadas comúnmente con ese específico fin en varios países, justamente por sus características especiales para gran variedad de galletitas". El mismo gran interés, encontramos en Bagley SA.
Una vez cumplida la primera etapa, sobrevino la tarea de los estudios sobre cultivos. En 1995, visitamos la Oregon State University, en Corvallis - Oregon USA, principal semillero del Soft Wheat. Allí tuvimos el privilegio de ser atendidos por el doctor Warre Kronstad, director del Plan de Mejoramiento de Trigo, para todo EE.UU., y seguramente la máxima autoridad sobre la materia en el mundo; es un gran cultor del soft, y "padre" de muchas variedades. Quedamos asombrados por los rindes que allí se obtienen (8 a 10 toneladas por hectárea).
Fue también interesante el contacto con el Wheat Marketing Center, en Portland, donde obtuvimos valiosa información sobre el soft en el comercio mundial de trigo, y la preferencia que por él tienen los mercados asiáticos. Visitamos también en esa oportunidad, en Ottawa-Canadá, la Central Experimental Farm, donde pudimos observar distintas variedades del blando, y un gran empeño por difundirlas. De una revista técnica: Statistics Canadá - Grain Trade of Canadá, tomamos este párrafo: "El trigo blando blanco de invierno representa el 98% del total de trigo producido en el Este de Canadá".
Un año más tarde viajamos a Chile, al tener conocimiento de que allí se cotiza el trigo blando diariamente en el Mercado de Cereales. La zona de cultivo es amplia: área desde Chillán a Osorno, y desde Victoria a Osorno, todo al sur del río Bio-Bio.
Durante 1997 comenzamos a observar gran interés por el tema en los medios locales: un artículo de Arturo Vierheller, publicado en La Nación el 31 de mayo, expresó: "La incorporación de un reglamento de calidad para el trigo plata, y de una especificación indicativa para el trigo blando, abren un nuevo capítulo en nuestra historia triguera". En otro número de La Nación, el presidente de Nidera Argentina, Eduardo Leguizamón, señaló: "La necesidad de modificar el estándar oficial del trigo, e incluir en él los trigos blandos". También en La Nación, el 16 de agosto, Gonzalo Ramírez Martiarena, de Nidera Argentina, subrayó: "Para vender, necesitamos trigos accesibles y más baratos, como el blando. Ese es el futuro".
Trigo blando autóctono
Sabemos que el INTA Pergamino se ha interesado en el tema; también en el INIA del Uruguay (La Estanzuela), que hemos visitado recientemente. A nuestro juicio, y en razón de las informaciones que tenemos, en ambos centros se incurriría en el error de querer "crear" un trigo blando autóctono, a partir de germoplasmas de líneas que han demostrado dar un bajo tenor de proteína. Esta condición, es una de las características del blando (asumiendo que ese tenor es bajo, relacionado con el trigo pan), pero para adecuarse a los requerimientos de la industria, debe la masa de tal harina ajustarse a los llamados "parámetros alveográficos", medidas que determinan las características plásticas de la pasta.
El autor es administrador de campos.
Una variedad para inviernos largos
Es fundamental tener en cuenta otras características de los trigos blandos, que limitan las zonas en que podrían cultivarse con éxito:
- Son de ciclo ultralargo (210 a 220 días, de germinación a espigazón). Hasta el momento no se dispone de trigos blandos de ciclo corto; sí puede afirmarse que las variedades de invierno se adapten bien al fotoperíodo.
- Son particularmente viables, en zonas de inviernos largos.
- Necesitan de lluvias abundantes y bien distribuidas durante su ciclo, que aquí sería 1 de mayo, al 30 de noviembre; no menos de 450 milímetros.
Debemos tener en cuenta que esta limitación climática, hace que en USA se cultive únicamente al noroeste (estados de Washington, Idaho y Oregon); en Chile al sur del Río Bio-bio, en Canadá en el Sudeste (Ontario), todas esta áreas mencionadas de reconocidos inviernos largos y lluviosos.
Indudablemente, la zona de elección para este trigo en nuestro país estaría ubicado en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, partidos de General Pueyrredón, General Alvarado, Necochea; Tandil, Balcarce y parte de Lobería. Reparemos que esta amplia zona, conocida como Mar y Sierras, en virtud de tener veranos muy cortos, solo se ha generalizado la cosecha gruesa, a partir de variedades de maíz, girasol y soja, de ciclos muy cortos. La brevedad de este ciclo estival se corresponde desde luego con un largo período invernal, indicado para el trigo aquí considerado. Hay una antigua humorada, que expresa: "Mar del Plata no tiene cuatro estaciones en el año, tiene sólo dos; el invierno, y la estación del ferrocarril".
En octubre de 1996, iniciamos gestiones ante el Inase, en procura de obtener la creación de un estándar oficial del trigo blando, para que los productores interesados pudieran importar semillas certificadas. Hicimos entrega al director nacional de Semillas de dos muestras de trigos del Estado de Oregon, que se nos requería para su estudio analítico. Sabemos que los caracteres morfológicos del "blando blanco de invierno", lo diferencian claramente de todas las variedades del trigo pan, por su color definido, y también por la conformación de su espiga.
Esperemos que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación se expida sobre esta materia. Unicamente así podremos llegara a ser proveedores de todos los mercados.






