José Antonio Esteves Madero recibe el 50% de su consumo mínimo de electricidad, lo que afecta el trigo y las pasturas, y amenaza la próxima campaña sojera
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La crisis energética ha pasado a ser un mero problema de las industrias en las ciudades para convertirse también en un dolor de cabeza del sector agropecuario. Esta semana, los que denunciaron problemas con la cosecha del trigo y la cría del ganado a raíz del racionamiento de electricidad fueron los productores del Valle Medio, en Río Negro.
"Entiendo que hay una crisis y todos debemos sacrificarnos. Solamente pido que me den el 50% del consumo de lo que pago (250 kW por mes), como para seguir trabajando", dijo uno de los afectados, José Antonio Esteves Madero, uno de los principales productores de soja y maíz de su provincia, que tiene su campo ubicado en el Valle de Pomona, al sur de Choele Choel.
Esteves Madero tiene un contrato por el que debiera recibir 250 kW por mes para el funcionamiento de su establecimiento agropecuario Fortín Copahue, que trabaja con instalaciones de riego por inundación para un total de 700 hectáreas y es uno de los campos pioneros en la zona en hacer siembra con soja y maíz con resultados satisfactorios: el año pasado logró rindes de 100 quintales para el maíz y 40 quintales para la oleaginosa.
En 2005, para mejorar la producción, Esteves Madero invirtió en el reemplazo de sus equipos motobomba a gasoil electrificando la totalidad del campo y tendiendo líneas internas. El productor usa además un tipo de riego que requiere la nivelación de los suelos y el armado de canales y regueras. En todo el sistema invirtió unos 3 millones de dólares.
"Creo que todos tenemos que sacrificar algo para pasar la crisis. Sólo pedimos que nos den la mitad de lo que tenemos contratado. Y que me digan si va a haber energía para la primavera y el verano, para ver si hay alguna perspectiva como para poder hacer soja o no", dijo el productor.
La temporada de mayor consumo del establecimiento va de septiembre a marzo. El resto del año, el campo sólo consume 21 kW por día. Y es este consumo, el promedio mínimo, el que Edersa, la empresa eléctrica que opera en su zona, decidió tomar como parámetro para hacer el recorte del 50%. Según el productor, Edersa debería tomar como parámetro el consumo pagado mensual, que equivale a 250 kW, no el mínimo, porque esto deriva en que sólo se le provea el 5% de la provisión contratada. "Los 10 kW no me alcanzan ni para prender la calefacción de mi casa ni de las casas de los empleados", se quejó Esteves Madero, que tiene a cinco familias viviendo del establecimiento.
Actividades afectadas
Por la lógica productiva, la falta de electricidad afecta a la totalidad de las actividades desarrolladas por Agrónica, la firma de Esteves Madero. "Sin electricidad, no podemos regar nuestras 150 ha de trigo, hechas con una inversión de 300 dólares la hectárea. Tampoco podemos regar las pasturas que teníamos previstas para alimentar al ganado y los animales pierden kilaje, con lo que todas nuestras actividades están siendo perjudicadas", explicó el productor. En Agrónica calculan que sólo contando las inversiones hechas en el trigo que no se pudo cosechar y la pérdida de materia seca, ya perdieron, al menos, 140.000 pesos, sin contar que no se están aprovechando las inversiones hechas y que se puede llegar a suspender la siembra de soja.
"Lo peor de todo es que no se está cumpliendo con la ley, porque se dijo que no se iba a afectar el consumo residencial, pero nosotros vivimos dentro del campo", explicó.
Según relató el productor, el problema de la electricidad está afectando a un sinnúmero de campos, petroleras y agroindustrias de la zona. "Sólo hay algunas pocas empresas que, de acuerdo a los informes diarios de Cammesa, reciben casi el mismo consumo de siempre, aunque no se sabe por qué se hace esta diferencia", finalizó.






