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Trabajo en SPC Consultores y, al acompañar a las pymes agropecuarias para hacer más eficientes sus procesos nos encontramos con diferentes tipos de líderes. Entre ellos, notamos a los líderes negativos, aquellos que tienen dificultades para trabajar en equipo, expresan un verticalismo exagerado y tienen fallas en las formas de comunicar. Son personas poco propensas a escuchar a sus equipos y presentan un desconocimiento de las funciones de su personal.
Este tipo de líder genera desmotivación en su gente, falta de compromiso, individualismo, problemas interpersonales, saturación...todo lo cual conspira contra el logro de los objetivos de la empresa, además de generar un contexto de trabajo poco estimulante.
En cambio, el líder positivo es aquel que, tomando la figura de un bote con remeros, coordina el ritmo de remada de su equipo, orienta hacia dónde se debe dirigir el bote, motiva a aquel remero que observa fuera de ritmo o cansado, alienta a aquel que hace bien su trabajo. Todo esto, desde el mismo bote, pero sin ser él remador, dado que si él mismo remara, no podría cumplir con las anteriores funciones esenciales para el grupo. Ahora bien, es importante que alguna vez haya remado para conocer perfectamente de qué se trata el trabajo "de campo".
El líder positivo forma equipos de trabajo, se comunica con todos los niveles, conoce y hace conocer el norte de la organización, genera compromiso por parte de su personal, se preocupa por mantener un ambiente de trabajo adecuado, está atento a las necesidades de su gente y permanece abierto a escuchar opiniones e ideas superadoras.
Descubrir qué tipo de liderazgo ejerce cada uno en su empresa y trabajar para mejorarlo tendrá un impacto positivo en ella, sentando las bases para su adecuado crecimiento y desarrollo.
Javier Pepa Furfaro





